El peligro del choice feminism

Escrito por María de la Paz Castañón

Hay algo profundamente atractivo en la idea de que toda decisión que tomamos como mujeres por definición es feminista. Que sin importar lo que hagamos, ya sea querer o no maquillarnos, casarnos etc., el simple hecho de haberlo decidido convierte ese acto en emancipador. Esta versión simplificada y poco profunda de qué es el feminismo es comúnmente conocida como choice feminism. Lo peligroso de este es que ignora que el movimiento feminista es un movimiento político y que busca activamente luchar contra las estructuras patriarcales dentro de las cuales existimos.

Por María de la Paz Castañón

Este feminismo pareciera ser parte de una premisa simplemente individualista y errónea, que nuestras decisiones existen en un vacío. Que como mujeres nuestras decisiones son puramente individuales, autónomas y desconectadas de las estructuras en las que nos criamos. La realidad es que no crecemos fuera de los sistemas capitalistas, patriarcales, etcétera que nos moldearon y por ende muchos de nuestros deseos, maneras de vernos a nosotras mismas, son forjadas por estos.  

El quitarnos responsabilidad y no reconocer lo político de la cotidianidad es peligroso. Vivimos en tiempos en donde líderes de ultraderecha y fascistas están consolidando el poder cada vez más y en más lugares del mundo. Los discursos ultraconservadores sobre la familia y el rol de las mujeres cada vez son más populares y se han comenzado a ver retrocesos en materia de derechos sexuales y reproductivos. Reducir el feminismo a una validación automática de elecciones individuales es funcional al problema que despolitiza la conversación justo cuando más necesitamos politizarla. El autoritarismo no necesita luchar en contra del feminismo de manera evidente si logra vaciarlo de contenido.

Si una influencer decide promover estilos de vida ultraconservadores en los que el papel de la mujer puramente es el servicio a su pareja, como varias trad wifes con millones de vistas,  ¿debemos celebrarlo sin más porque fue su elección? La lógica del choice feminism dificulta la crítica, porque cualquier cuestionamiento puede ser etiquetado como antifeminista y un ataque a la autonomía cuando en realidad son diálogos necesarios dentro de cualquier espacio.  El feminismo nunca fue simplemente sobre la autonomía individual. Fue y sigue siendo un proyecto colectivo de transformación política, económica y social. Nació para disputar el poder.

No quiero de ninguna manera moralizar cada decisión que tomamos como mujeres o invitar a más escrutinio (ya nos criaron para odiarnos a nosotras mismas). Significa algo más incómodo: preguntarnos de dónde vienen nuestros deseos. ¿Qué prometen? ¿A quién benefician? Significa aceptar que podemos actuar con agencia y, al mismo tiempo, estar condicionadas. Que podemos sentirnos empoderadas y aun así reproducir lógicas que nos limitan.

Mientras gobiernos a nivel global reducen la libertad de prensa, quitan derechos, reducen fondos de ONGS que abordan temáticas de derechos humanos,  el feminismo necesita recuperar y fortalecer sus bases. Luchar por la defensa de derechos, siempre bajo una verdadera conciencia de clase e interseccionalidad. Nos han venido un cuento de que no es posible regresar a como eran las cosas antes, pero los derechos son fáciles de perder y difíciles de ganar. No cerremos los ojos ante el peligro y recordemos que si no incomodamos a las estructuras actuales, no estamos luchando en contra de ellas.

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María de la Paz Castañón

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