Mujeres
Josefina Espinoza es una mujer de 60 años, originaria del municipio de Santa Rosa. Desde hace 10 años es parte del Sindicato de Trabajadoras Domésticas, Similares y a Cuenta Propia, Sitradomsa. Tuve la oportunidad de conocer su historia de vida en un taller dirigido a periodistas y columnistas de Ruda y Prensa Comunitaria junto a trabajadoras domésticas y de casa particular, como parte de la campaña de sensibilización “No es ayuda, es trabajo”. Aquí presento su historia, que merece ser conocida, tal y como ella me la contó.
Doña Cristy es una trabajadora de casa particular que realiza esta actividad económica desde los nueve años. A sus 63, ni siquiera piensa en retirarse pues no cuenta con un fondo para cubrir sus gastos durante la vejez.
En Guatemala, el trabajo de cuidados comienza a entrar en la agenda pública, pues aún no existe una ley ni un sistema nacional de cuidados que reconozca y distribuya esta responsabilidad. Mientras instituciones y organizaciones impulsan los primeros pasos, las mujeres continúan asumiendo buena parte de las tareas de cuidado en sus hogares y comunidades.
Más del 95 % de las trabajadoras domésticas y de casa particular en Guatemala no cuenta con un contrato escrito y solo una mínima parte está afiliada al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social. Detrás de esas cifras hay miles de historias como la de Mary, una mujer que ha dedicado más de cinco décadas al cuidado de otras personas sin que ese trabajo haya sido plenamente reconocido.
Desde San Juan Comalapa, la maestra Kaqchikel Paula Nicho Cúmez ha construido una sólida trayectoria artística que fusiona el legado del tejido tradicional con la pintura en lienzo. A sus 71 años, la creadora guatemalteca se ha consolidado como un referente de alcance internacional tras superar barreras de discriminación, machismo y la desvalorización del mercado, convirtiendo sus vivencias, su cosmovisión maya y el mundo de los sueños en un manifiesto vivo de resistencia e identidad cultural.
Vidalia Sandoval y la capitana María: dos voces, una sola historia de dignidad y sororidad en Nuevo Horizonte
A través de la memoria viva y la palabra combativa, la historia de la capitana María y de Vidalia Sandoval Martínez encarna la resistencia, la entrega y el liderazgo de las mujeres durante la guerra en Guatemala. Desde las montañas donde enfrentaron el rigor del combate, la clandestinidad de las comunicaciones y la permanente amenaza militar, la capitana María guió a sus compañeras bajo el principio de la dignidad y la educación en igualdad, mientras Vidalia resguardaba con la vida los radios y las claves de transmisión para salvar a su comunidad. Hoy, esa siembra de conciencia florece en las nuevas generaciones que aprenden de su legado de lucha, sororidad y servicio al pueblo.
Tratar de plasmar mis opiniones en esta columna sobre el libro que leí en el último mes es difícil; difícil de describir, difícil de recordar lo que las mujeres viven entre la normalidad de asumir la realidad. Para mí, la maternidad trae un hilo con las mujeres de mi familia, y si leíste mi columna anterior sobre la maternidad, sabrás lo que significa para mí. Pero, ¿qué es maternar? ¿De qué punto estoy hablando yo, qué fue para el resto de mujeres? “Fruto”, de la periodista mexicana Daniela Rea Gómez, se volvió esa red de mujeres para conocer otras realidades o la realidad de la que simplemente evitamos hablar.
«La entregaron a los 8 años. Él “la respetó” hasta que pudiera tener hijos. Tuvo su primera hija a los 11 años. De los 11 a los 21 años, ha tenido 4 hijos. Él tiene 10 años de diferencia»”.
Pese a la discriminación y a las barreras que enfrentan dentro del sistema de salud, las abuelas comadronas de Alta Verapaz han encontrado en la organización colectiva una forma de reconocimiento a su labor ancestral, defensa de sus derechos y fortalecimiento del cuidado de las mujeres en sus comunidades.
Hace un buen tiempo era constante que me dijeran “señorita”. Vino la adultez y con ella, el famoso -y temido- “señora” de los memes fue más recurrente. Estos últimos meses, el “madrecita” ha estado presente en el día a día…y por más que estas expresiones sean dichas con la mayor amabilidad, siempre me generan incomodidad.
En Guatemala, donde la violencia contra las mujeres sigue siendo una preocupación constante, un grupo de chicas encontró en las artes marciales mixtas, el boxeo y el kickboxing una forma de fortalecer su confianza, aprender defensa personal y construir una comunidad que transforma el miedo en seguridad.
Las sociedades y la economía de los países se sostienen gracias a las labores de cuidados remunerados y no remunerados que realizan, en su mayoría, las mujeres. En América Latina, más de 15 millones de mujeres son trabajadoras domésticas y de casa particular, esto equivale a 1 de cada 9 mujeres. Expertas en el tema en la región coinciden en que los cuidados son un derecho humano que debe ser reconocido por los Estados e incluido en las agendas del movimiento social de mujeres.
Un grupo de mujeres de la tercera edad en Quetzaltenango, en su mayoría maestras jubiladas, se han organizado para crear un espacio de recreación, formación y reconocimiento a la labor que brindaron a la sociedad. Recientemente, homenajearon a la profesora Josefa Elizabeth Andrade por su importante trayectoria como educadora en el departamento altense.
La artista originaria de San Juan Comalapa transforma versos en pinturas al óleo donde destacan los paisajes, la cultura y la gastronomía guatemalteca. Para Maricely Quiná, las palabras no solo se leen; también se tiñen de óleo, respiran textura y habitan el lienzo. En su universo creativo, la poesía y la pintura no son expresiones separadas, sino un refugio donde el dolor se transforma en color y la vulnerabilidad en fortaleza. A través de una obra que entrelaza la crudeza de la vivencia con la delicadeza del trazo, esta artista demuestra cómo el arte puede convertirse en el testimonio definitivo de la resiliencia humana.
Es miércoles 3 de mayo, son las 9 de la mañana y las participantes de la Escuela de Liderazgo, un proceso de formación política para mujeres trabajadoras domésticas y de cuidados, empiezan a llegar al salón en el que hoy será la clausura de este proceso formativo. Se saludan a su encuentro, con la complicidad que une a quienes emprenden una misma lucha: la justicia laboral y el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, remunerado y no remunerado.
Existen dos Mundiales. El de arriba, el que deja dinero no precisamente a los hombres o mujeres que lo juegan, sino a los directores, a los que toman las decisiones, y el de abajo, el comunitario, barrial, el de la calle, el que siembra valores, comenta Perla Acosta, de la organización Más Sueños, que acompaña a los pobladores de San Pedro Xalostoc, donde celebraron el segundo aniversario del la Cancha Violeta, en el Estado de México.
Esta fue una de las consignas más escuchadas durante el “Simposio de Agroecología como Ciencia, Práctica y Movimiento”, realizado en San Pedro Carchá, Alta Verapaz, el 17 de mayo de 2026, que contó con la participación y ponencia de varias mujeres, productoras, estudiantes y académicas del sector agrícola provenientes de varias comunidades y países, quienes reflexionaron sobre la idea de que ya no basta con cambiar la forma de producir alimentos; también hay que transformar las relaciones de poder, desigualdad y violencias que viven las mujeres dentro del campo y la sociedad.
Kevin Rivas Cordón es sindicado por el femicidio de su prima, Litzy Cordón, ocurrido en Teculután, Zacapa, en el año 2020. A cinco años del caso, el próximo 10 de junio en el Tribunal de Mayor Riesgo “B”, se emitirá la sentencia. El Ministerio Público (MP) ha solicitado al menos 112 años de prisión para el único señalado en el caso.
Organizaciones, artistas y colectivos se reunieron en la segunda “Expo Biodiversidad San Cristóbal Verapaz”, un espacio de encuentro, divulgación científica y de concientización sobre el cambio climático y la contaminación de lugares como la Laguna Chichoj.