Foto: Ana Alfaro

Nocaut al patriarcado: las niñas boxeadoras de San Marcos

Por Alejandra Samayoa

En la zona urbana de San Marcos, en medio del leve bullicio que marca la rutina de la pequeña ciudad, hay una casa que alberga los sueños y anhelos de un grupo de niñas que encuentran en la organización Acciona para el Cambio Social AXC ONG, un espacio dónde aprender a boxear, no solo por deporte, también para la vida. 

Este espacio lleno de guantes de box color rosa y un ring en remodelación abre paso a un grupo de niñas y adolescentes mujeres un nuevo rol dentro del boxeo en el país.

Entre saltos, ejercicios, respiraciones y sacudidas de guantes, las niñas y adolescentes rompen el esquema de los espacios asignados al boxeo. Entrenan para boxear, y para alcanzar sus sueños. 

Ellas son una nueva generación de mujeres que con sus puños buscan darle nocaut a los roles de género establecidos en sus comunidades. 

Es por eso que en Acciona para el Cambio Social AXC ONG las niñas tienen una doble batalla:  enfrentar a su oponente sobre el ring y desafiar los prejuicios de una sociedad que aún asocia el deporte de contacto como una actividad exclusiva para los hombres.

Un “jab” para abrir paso al empoderamiento

El jab es el golpe más básico del boxeo, en donde se extiende el brazo en línea recta para medir la distancia del oponente y marcar una estrategia. Para muchas de estas niñas, el boxeo se ha convertido en un jab de la vida real, en una herramienta para fortalecer su autoestima y ampliar sus horizontes. Nancy Pérez, directora de Acciona para el Cambio Social AXC ONG, relata que a los 17 años encontró en el boxeo una sensación "indescriptible de libertad". 

La historia de este proyecto inició con Nancy (izquierda) y continúa actualmente con mujeres que han dedicado su tiempo y espacio para ampliar sus programas, entre ellas Claudia (derecha). Foto: Ana Alfaro.

Sin embargo, en ese momento se enfrentó a una oleada de estigmas, burlas y un sinfín de preguntas como: ¿Estás loca? o comentarios como: “Te van a lastimar". Pero lejos de ceder a esas preguntas o comentarios, cada golpe recibido en el ring le mostró su capacidad de levantarse. Ella dice que le enseñaron una lección crucial: "Soy mujer y soy fuerte".

Esta forma de resistir  fue la chispa que dio origen, en 2015, a un colectivo llamado “Jóvenes por el Cambio”. Este fue un espacio que nació con el sueño de transformar su comunidad y ofrecer alternativas a una juventud golpeada por la violencia por la que atraviesa el país, en especial en áreas fronterizas como San Marcos.

Las prácticas incluyen ejercicios, técnica y también compañerismo. Entrenan cinco días a la semana, hasta dos veces por día para mejorar y ser competitivas. Foto: Ana Alfaro.

En 2017 recibieron el primer apoyo económico donado por el Fondo Global para la Niñez, lo cual dio paso a fundar la organización. 

“Hola, soy del Fondo Global para la Niñez y me gustaría conocer su organización”, recuerda con emoción el mensaje que recibió a través de una llamada telefónica. Ella pensó que era una broma, porque no tenían una oficina ni registro legal. En ese momento solo eran cinco  jóvenes las que se reunían en el garaje de una casa. “Teníamos todas las ganas de cambiar el mundo”, expresa Nancy con nostalgia para retratar el momento en el que nace AXC.

Las prácticas se realizan en Acciona para el Cambio Social AXC ONG. Foto: Ana Alfaro. 

Es así como en los últimos ocho años esta organización ha sido partícipe del crecimiento del boxeo en San Marcos, pero su labor no se enfoca únicamente en el deporte, también en apoyar y empoderar a niñas, jóvenes y mujeres en una diversidad de temas, como salud, educación, igualdad y en construir un plan de vida.

Las entrenadoras y familiares coinciden en que, más allá de aprender las técnicas básicas de boxeo como el jab y el gancho, las niñas adquieren disciplina, autocontrol y resiliencia. Las entrenadoras comentan que estas cualidades se han reflejado en sus estudios y relaciones personales. 

Un ring de oportunidades

Ser niña y boxeadora implica enfrentar comentarios despectivos y una cultura que aún empuja a las mujeres hacia roles tradicionales. 

Este tipo de experiencias tienen eco en las luchas más amplias por los derechos de las mujeres y las niñas en Guatemala, donde diversos movimientos han alzado la voz frente a la violencia y discriminación que persisten en la sociedad. 

Organizaciones como el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva OSAR han señalado que la violencia contra mujeres y niñas se manifiesta de múltiples formas —incluido el acoso y la limitación de oportunidades— y que aún se requieren políticas públicas integrales para garantizar una vida libre de violencia y prejuicios para todas las generaciones jóvenes.

Esto se observa y evidencia en los datos. Informes de la Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG), señalan que el deporte cierra la brecha entre géneros, y se mantiene una participación similar, entre un 60 % de hombres (aproximadamente) versus un 40 % de mujeres (aproximadamente). Pero esto no pasa siempre, en ocasiones la diferencia puede ser hasta de un 80 % a favor de la presencia masculina. 

Para la niñas, el boxeo también es un  un espacio de comunidad. En torneos locales no solo compiten, sino que muestran solidaridad, respeto y compañerismo. Padres, madres y entrenadoras observan cómo el deporte crea lazos que trascienden el gimnasio: amistades, apoyo mutuo y sueños compartidos.

Dulce Díaz García y Victoria Chiroy son ejemplo de la perseverancia y dedicación hacia el deporte con medallas ganadas durante los Juegos Centroamericanos. Foto: Ana Alfaro. 

“Yo comencé el box porque quería sentirme viva, sentir que estaba haciendo algo. Y yo encontré en el boxeo como una salvación muy grande, porque el boxeo no solo es fuerza de músculo, es fuerza de alma”,  describe Anita González, de 20 años, quien ahora da clases de boxeo y forma parte de AXC. Además, ha competido y ganado medallas gracias a su disciplina y entrenamiento diario.

Por su lado, Katherine (Katy) González, de 17 años, nos cuenta que el box le ayudó a ganar confianza, “Empecé a conocer gente, empecé a ser más divertida, empecé a conocer una parte de mí que yo tenía bloqueada, por decirlo así. Entonces me ayuda tanto en mi salud como en interactuar, en ser más social, más segura de mí misma”. 

Katy inició su vida competitiva en 2023, participando en un torneo ganó el tercer lugar de su categoría, luego el siguiente año participó ganando el tercer lugar en la categoría Juvenil y el segundo lugar en Junior. Actualmente, mantiene este tercer lugar. 

“Estar en el primer lugar del podio y escuchar el himno de mi país en una competencia es lo más satisfactorio que he sentido en mi vida”, confiesa. 

En San Marcos cambió de forma positiva la percepción de las mujeres en el box. “Antes de que yo entrara era como que preguntaban quién entrena box o si hay box en San Marcos, o de verdad existe ese deporte acá, era muy poco, pero ahora conocen del box o conocemos de alguien que esté practicando”, afirma Katy. 

Cada una de las atletas busca mejorar todos los días, entrenan, se ejercitan y alcanzan sus sueños desarrollando habilidades físicas y mentales. Foto: Ana Alfaro.

Daniela Miranda Marroquín, de 17 años, es parte del grupo de niñas y adolescentes que a diario entrenan en AXC. Ella  comenta que “más que sueños, son metas las que me propongo realizar, porque son esos lugares en dónde quiero llegar, cambiar y mejorar, tanto en el ámbito educativo como en el deportivo y siento que una de mis metas es poder convertirme en campeona nacional y poder formar parte de las (atletas) de la selección nacional”.

VanesaMarroquín es una de esas madres presentes, tanto en los entrenos como en el acompañamiento de su hija Daniela Miranda Marroquín. Ella  la ha apoyado desde que encontraron en el deporte una parte importante de su día a día. 

Vanesa Marroquín es una de las mamás presentes en los entrenamientos y actividades. Ella, junto a otras familias brindan ese apoyo incondicional a sus hijas, rompiendo estereotipos. Foto: Ana Alfaro.

“La abuela paterna de Daniela siempre sostuvo que era un deporte para niños y no para niñas. Pero tuve el apoyo del abuelo paterno que siempre, hasta el día de hoy, siempre las ha apoyado en las decisiones y dijo que no, que no importa, lo importante es que ellas se sintieran bien”, cuenta Vanesa.

“Yo siento que aún existe el machismo y consideran que las personas que practican ese deporte deberían de ser hombres, no mujeres. Pero si nos damos cuenta, ahorita ya hay más competencia. Sí, el espacio todavía es un poquito cerrado, pero por falta de comunicación, digo yo, o que aún existe ese estatus de que es solo para chicos”, añadió la madre.

Ella es una de esas madres que, desde su espacio, tiempo y ayuda, está presente en la formación de una atleta que busca poner el nombre de Guatemala en alto, además, afirma que “es una de las mejores decisiones que han tomado”.

Es por eso que AXC también se concentra en el crecimiento de sus estudiantes. La organización acompaña a las niñas y jóvenes a competir en las diversas categorías, lo cual les permite crecer a nivel deportivo y en su camino a convertirse en profesionales.

Esto demuestra que la organización y el enfoque multidisciplinario pueden crear nuevas opciones para las niñas en todo el país. Ellas han representado al país en boxeo, se abren nuevos espacios y eso las hace querer alcanzar más metas. Todas ahora cuentan con el acompañamiento de sus familias, pese a las críticas que puedan recibir se sienten acompañadas, empoderadas y con una visión al futuro, comentó la psicóloga de AXC, Alma Soto. 

Contra las cuerdas 

“Las niñas tienen un potencial tremendo que nosotros nos hemos quedado impresionadas, tenemos la certeza que al formarlas a ellas en disciplina, valores y una nueva cultura cambia su entorno y su realidad”, afirma Alma Soto, psicóloga y parte del equipo de AXC, quien ha enfocado esfuerzos en disminuir la violencia contra la niñez. Además, confirma que es necesario hacer cambios desde las familias hasta la comunidad. 

Pero la maternidad temprana continúa siendo uno de los grandes desafíos, así lo confirma la secretaria técnica de OSAR, Mirna Montenegro, quien afirmó que “la maternidad en el grupo de 10 a 14 años es considerada legalmente en Guatemala como un resultado de violencia sexual, un crimen que debe ser perseguido por la justicia, pero la gran mayoría de los casos no llegan a una denuncia formal, tampoco a una persecución policial o justicia para la víctima”.

Añadió que “el embarazo temprano no solo trunca los proyectos de vida de las niñas y adolescentes, sino que conlleva graves riesgos para la salud de la madre y el bebé”. Los expertos de la salud afirman que los cuerpos de las niñas no están fisiológicamente aptos para gestar y parir, lo que incrementa la morbilidad y mortalidad materno-infantil, esto es un contraste directo con un proyecto que fomenta el desarrollo físico a través del ejercicio y el deporte de contacto. 

Datos de 2025 proporcionados por OSAR.

Más allá del campanazo final

En un país donde las niñas y mujeres continúan enfrentando desigualdades estructurales, el crecimiento de niñas boxeadoras se vuelve un símbolo: no solo están aprendiendo un deporte, están reclamando espacios tradicionalmente negados, construyendo confianza y desafiando limitaciones históricas.

Cada golpe y cada paso en el ring son, para ellas, una afirmación de que la fortaleza no tiene género y que la infancia también puede ser un tiempo de decisión, resistencia y esperanza.

Pero el compromiso es palpable desde que se entra al gimnasio, ellas entrenan cinco días a la semana dos veces al día, dependiendo de en qué momento de su carrera se encuentren. También pueden aumentar los entrenos si están próximas a un torneo o competencia, pero mencionan que si tienen una lesión, por ejemplo, la dinámica es diferente, une el ejercicio y la recuperación al ritmo necesario.

Cada niña tiene una historia que contar y el deporte les ha dado nuevas herramientas de crecimiento personal. Foto: Ana Alfaro.

Katy tiene sueños grandes. “Conocer Suecia, España, países de Europa o Asia”. También conocer países de Centroamérica. “Conocer bien mi país, viajar, conocer tradiciones, idiomas y cosas así. Y relacionado al box, quiero ser reconocida en esos países, que a donde yo vaya me digan -Ella es una boxeadora y vino a conocer, vino a conocernos-. Otro sueño o meta que tengo es estudiar fotografía, para no solo tomar fotos a boxeadores o a otros deportistas, sino que también salir en esas fotos, sentirme segura de eso”, comparte.

“A mí, el boxeo me cambió la vida, creo que siempre lo voy a decir porque ha sido un proceso muy fuerte también. No es fácil, pero también es un proceso que se disfruta bastante. El hacer algo diferente, el hacer lo que la mayoría de gente dice que no puedes hacer y también estos retos que uno enfrenta, pero que también uno aprende con el camino”, comentó Nancy. 

Nancy comentó que para ella el boxeo ha sido una metáfora de vida. “El poder boxear, el poder hacer y también el poder crear y transformar otros espacios para que las niñas, las adolescentes, las jóvenes, las mujeres podamos practicarlo sin miedo, con toda esa libertad. Y también, es una herramienta muy poderosa porque nos ayuda a ser fuertes, a también poner barreras y poner límites en la vida y el decir no también, de verdad, porque a veces atravesamos muchas violencias y al momento de decir no hacia una violencia es transformar nuestra vida completamente”.

Esta producción fue realizada gracias al apoyo de la International Women’s Media Foundation (IWMF) como parte de su iniciativa ¡Exprésate!, en América Latina.