Créditos: Rolanda García

“Los Senderos de la Memoria”, un teatro comunitario que revive la masacre de Santa María Tzejá en 1982

Escrito por Prensa Comunitaria

Con teatro comunitario, estudiantes y sobrevivientes de la masacre de Santa María Tzejá conmemoraron los 44 años de la incursión del ejército a la aldea y recrearon la posterior huida a las montañas y el asesinato de 20 pobladores en febrero de 1982. Estudiantes y fundadores de la comunidad se comprometieron a mantener viva la memoria de estos hechos que marcaron la comunidad.

Por Rolanda García

El teatro comunitario, “Los Senderos de la Memoria”, fue una emotiva representación que honró a las víctimas del conflicto armado en Santa María Tzejá, comunidad ubicada en Ixcán, Quiché. Este hecho ocurrió el 13 de febrero de 1982.

El pasado 13 de febrero, los jóvenes estudiantes del Instituto Básico por Cooperativa recrearon las historias de sobrevivientes, que comprendió la fundación y la destrucción de la comunidad, la huida y el dolor que sus familias experimentaron en la selva hace 44 años.

Durante las distintas escenas los sobrevivientes recordaron la vida bajo la selva, los días y noches de miedo. “Con mi familia nos amontonamos debajo de una roca allí sentados para que pasara la noche, esperando a que horas llegaban los soldados a matarnos”, recordó Estela Larios, mientras grupos de estudiantes recreaban las escenas de fogatas y familias tendidas en el suelo. 

Tras pasar días de sufrimiento, la familia de Estela logró salvar sus vidas, pero su padre no tuvo la misma suerte, remarcó. 

Estudiantes y fundadores de la comunidad de Santa María Tzejá participan en teatro comunitario. Foto de Rolanda García

Como la realidad de Estela hubo centenares de familias que sobrevivieron a las duras realidades durante su huida en el bosque de Ixcán, por ejemplo, en el recorrido la juventud abordó los nacimientos de bebés y se escucharon testimonios de madres que dieron a luz a sus hijos en condiciones extremas, sin la presencia de parteras ni médicos. 

Es el caso de Magdalena Us, Dolores Cú y otras madres sobrevivientes. Los traumas no han sido superados, destacó Magdalena Us, quien parió a su primer hijo, Hugo Quinilla Us, en el lapso de su huida en la montaña.

En otro de los momentos se escenificó la hambruna y la escasez de alimentos donde floreció la generosidad entre la población como una muestra de amor y solidaridad en la supervivencia.

Sentados en el suelo recrean el momento en que huyeron a las montañas. Foto de Rolanda García

Familiares de más de veinte mártires, asesinados por el Ejército de Guatemala, sostuvieron la importancia de mantener la memoria comunitaria y la lucha por la justicia y la reconciliación. La falta de localización de los cuerpos ha generado un vacío de justicia y mantiene a las familias en un estado de incertidumbre, dolor y traumas al no poder cerrar un duelo. 

El sobreviviente Manuel Canil Coz, quien perdió varios miembros de su familia, destaca que el dolor inmenso es saber que sus seres queridos eran inocentes y recuerda a su bebé Graciela Canil asesinada con una bayoneta.

Mantendrán viva la memoria 

En esta misma línea de la memoria colectiva, los organizadores: maestros, estudiantes y sobrevivientes cooperativistas enfatizaron su compromiso de mantener viva la memoria para no repetir las atrocidades. 

Emilio Tojín, del Comité de Víctimas, en una conversación improvisada remarcó: “Hay que recordar el pasado, hay muchas personas que ya no quieren saber y dicen para qué recordar, recordamos porque nosotros lo sufrimos y transmitimos a la juventud para que conozcan nuestra historia y la de Santa María Tzejá”. 

Las víctimas han calificado la actuación de los estudiantes como positiva para la formación de su conciencia y la reflexión.

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