Las agentes de la PNC que buscaban una vida mejor para sus hijos
Escrito por Violeta Cetino
Claudia Azucena Muñoz Ramos y Diana Rosmery Chávez Alarcón son las dos agentes de la PNC que fueron asesinadas junto a otros ochos agentes en los ataques del 18 de enero en el departamento de Guatemala. Ambas no llegaban ni a los 30 años de edad y sus cuerpos fueron sepultados entre lágrimas y discursos de sus familiares que las despidieron este 20 de enero.
Por Violeta Cetino
A sus 28 años de edad, Claudia Azucena Muñoz Ramos, trabajaba como agente de la Policía Nacional Civil (PNC) en la Comisaría 21, ubicada en Jutiapa, sin pensar que prestar apoyo en la Comisaría 15, en Villa Nueva, Guatemala, le costaría la vida.
Claudia era originaria del cantón Jícaro Grande, Jutiapa. Nació el 31 de agosto de 1997, hija de Vilma Lorena Ramos Cordero y de Pedro Muñoz Ramos, quien ya falleció. Ella era integrante del grupo juvenil de la parroquia Santa María de Guadalupe, era soltera y madre de un niño de cuatro años de edad.
La agente contaba con ocho años de carrera en la institución policial, graduándose en la promoción 46 y durante los últimos dos años trabajó en la Comisaría 21. Pero, el 17 de enero fue nombrada para apoyar labores en el departamento de Guatemala.

Claudia junto a su hijo. Foto: Archivo familia Muñoz Ramos
Ese fin de semana, se registraron motines en las cárceles Renovación I, Fraijanes 2 y el Preventivo de la zona 18. Los reos de la pandilla Barrio 18 exigían privilegios para su líder Aldo Dupié Ochoa Mejía, alias “El Lobo”. Tras la toma de control de las cárceles por parte del Ministerio de Gobernación y someter a “El Lobo”, el domingo 18 de enero, aproximadamente a las 9:00 horas se registraron simultáneamente al menos 18 ataques armados contra agentes de la PNC, que provocaron la muerte de 10 agentes y dejaron a otros 8 gravemente heridos.
La agente Claudia fue una de las víctimas. Su asesinato ocurrió frente al parqueo vehicular del Juzgado de Paz del municipio de Villa Nueva.
En los territorios aún se acostumbra a velar a las y los difuntos en las casas de habitación. El cuerpo de Claudia fue velado en su residencia, a un costado del cementerio de la aldea que la vio crecer. Su ataúd fue llevado en hombros por elementos de la PNC este martes 20 de enero hacia el cementerio de la localidad, donde más de un centenar de vecinos y vecinas acompañaron a la familia.
“Hoy vamos a sepultar el cuerpo de Claudia, una muchachita que tenía sueños y metas, pero esas metas fueron truncadas, esos sueños se truncaron. Ella nos deja el legado de una joven que supo hacer amigos”, narró durante el entierro un representante del consejo parroquial de la parroquia Santa María de Guadalupe y padre de un joven que estudió con Claudia en años anteriores, según indicó.
“Mi mami es la policía más bella”
En la aldea El Chagüite, Jalapa, también hay luto y consternación. Diana Rossemary Chávez Alarcón es la otra agente de la PNC que fue asesinada en los ataques, cuando trabajaba en la colonia El Limón, en zona 18. Murió al ingresar al Hospital General San Juan de Dios.
Diana era originaria de esta aldea, nació el 14 de noviembre de 1997, tenía 28 años y era la hija menor, de seis, de María Emilia Alarcón Portillo y Francisco Chávez Martínez. Era madre de un niño de cinco años, y su esposo, Urías Jiménez, emigró hacia los Estados Unidos “para sacar adelante a la familia”, según medios locales.
Ella estaba recién graduada de la Academia de la Policía Nacional Civil y tenía apenas tres meses y seis días de haber iniciado a prestar servicio en la institución.
De acuerdo con información publicada en medios digitales, su hijo la consideraba su ejemplo, su orgullo y su mayor inspiración. Él solía decir: “Mi mami es la policía más bella, miren sus colochitos”. Hoy, esos rasgos característicos de su madre se convirtieron en un recuerdo.

Diana en compañía de su hijo y demás familiares. Foto: Archivo familiar Chávez Alarcón
El cuerpo de Diana también fue velado en la vivienda familiar, a donde se presentaron sus compañeras y compañeros de la PNC quienes colocaron un pabellón nacional sobre el ataúd ante la mirada desconsolada de su hijo y demás familiares.
“Estamos tristes por lo que nuestro país está viviendo, máxime nosotros como padres al ver partir a un ser amado”, dijo Francisco Chávez a un canal de televisión.
Indicó que antes de ser agente de la PNC, su hija Diana se dedicaba a realizar trabajos domésticos.

Agentes de la PNC llevan en hombros el ataúd de su compañera Diana. Foto: PNC es seguridad
El sepelio se llevó a cabo en el cementerio de la aldea El Chagüite, con la compañía de la comunidad. Antes de darle sepultura, uno de los hermanos de Diana expresó su gratitud a vecinos y vecinas por su apoyo al proporcionar el material con el que se construyó el nicho donde sería enterrada minutos más tarde la agente policial.
Además, indicó que el vacío que deja su hermana en la familia nadie podrá llenarlo. “Mi mamá siempre va a tener un vacío en el corazón”, y finalizó su intervención con una palabras para Diana: “Hermanita, te queremos mucho y te vamos a llevar en el corazón”.
Ambas mujeres emprendieron la carrera policial con la esperanza de asegurar una vida con mejores condiciones a sus hijos, un plan que fue truncado por organizaciones del crimen organizado y la impunidad que el actual sistema de justicia les ha garantizado.
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