Nancy Castillo entrega la vara ceremonial a Diana Samayoa durante su investidura como Uyuha’ Xinka Alaya’ 2026-2027. Foto: Glenda Alvarez

Investidura de la Uyuha’ Xinka Alaya’ reafirma el liderazgo político de las mujeres Xinkas en Los Esclavos, Santa Rosa

Escrito por Glenda Álvarez

El Puente Los Esclavos en Santa Rosa se transformó el pasado 17 de febrero en un escenario de reivindicación política y resistencia liderado por mujeres. Con la investidura de la nueva Uyuha’ Xinka Alaya’ (Hija del Pueblo Xinka), la juventud y abuelas de la región desafían el olvido histórico, el racismo y el machismo. 

Por Glenda Alvarez

La historia oficial de Guatemala, escrita mayoritariamente desde una óptica colonial y patriarcal, intentó durante siglos sepultar la existencia de los pueblos originarios del suroriente del país. Sin embargo, la tarde del pasado 17 de febrero, la narrativa cambió de dueña.  Al pie del histórico puente colonial Los Esclavos, en la plaza llamada Los Carruajes, las mujeres del pueblo Xinka tomaron la plaza pública, demostrando que en un territorio profundamente atravesado por el machismo, ellas son el motor político de la resistencia.

El escenario de esta reivindicación no fue casual. El 17 de febrero no se conmemora únicamente un "aniversario" arquitectónico, sino que se confronta una genealogía de dominación. El puente, que cumplió 434 años, fue levantado a costa de la mano de obra forzada de la población Xinka. 

Como documenta la antropóloga Claudia Dary, tras la conquista, estas comunidades no solo construyeron obras monumentales bajo esclavitud, sino que estuvieron sujetas al pago de tributos y a prestar servicios personales obligatorios en casas parroquiales; mecanismos concretos de extracción y control que buscaron desarticular sus formas organizativas.

Hoy, ese monumento a la violencia estructural se ha transformado en la plataforma de un poderoso relevo de liderazgo femenino: la novena investidura de la Uyuha’ Xinka Alaya’ (Hija del Pueblo Xinka), un acto que disputa el derecho a nombrarse y a existir en el espacio público.

Puente los Esclavos en Santa Rosa, conmemora 434 años de construcción a base de trabajo forzado, principalmente de personas indígenas Xinkas. Foto: Glenda Alvarez 

De dónde viene la investidura y qué busca sostener 

La investidura de la Uyuha’ Xinka Alaya’ que en su interpretación literal al español es “brote” o “retoño del Pueblo Xinka” o más conocida como “Hija del Pueblo Xinka”, no es un acto aislado ni responde a las lógicas de un certamen de belleza occidental. Se trata de una expresión comunitaria de salvaguardia cultural que surge en el marco de las conmemoraciones del Puente Colonial Los Esclavos, una fecha que no celebra la arquitectura, sino que recuerda el trabajo forzado indígena Xinka durante la colonia y resignifica ese espacio como símbolo de resistencia.

Este proceso se consolida como parte de una ruta institucional y comunitaria articulada por el Programa Permanente de Cultura Puente Colonial Los Esclavos (del cual forma parte la Zarabanda de Los Esclavos), en coordinación con autoridades indígenas locales y entidades como el Ministerio de Cultura y Deportes, la Comisión Presidencial Contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas en Guatemala (CODISRA) y el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT).

Con 29 años de funcionamiento continuo, el Programa Permanente está integrado por personas nativas de la comunidad de Los Esclavos y de otras comunidades del territorio Xinka. Desde este espacio cultural se impulsa la representación de la Hija del Pueblo Xinka como un proyecto esperanzador que busca fortalecer el vínculo entre la juventud y la memoria ancestral.

Las abuelas de la Zarabanda explicaron que no existe una convocatoria pública, la designación no funciona bajo inscripción abierta ni competencia. Es el Programa Cultural, junto con las abuelas, quienes identifican dentro del territorio a las jóvenes que cumplen los requisitos: ser mujeres nativas del territorio Xinka, tener entre 15 y 21 años, descender de abuelos o abuelas Xinkas (por línea materna o paterna) o identificarse plenamente con los elementos de la cultura Xinka.

 Las abuelas son quienes preparan  y acompañan a la señorita que acepta el cargo como hija del pueblo Xinka. Foto: Glenda Alvarez

Una vez identificada la joven, las abuelas y representantes del programa realizan una visita formal a su hogar para presentar la propuesta del cargo a ella y a su familia. Si la señorita acepta asumir la responsabilidad, se inicia una segunda etapa: un proceso de formación que dura seis meses.

Durante este periodo, la joven recibe acompañamiento directo de abuelas y abuelos del territorio en temas de historia, cultura, cosmovisión e idioma Xinka. No es una preparación superficial; implica convivencia, aprendizaje cotidiano y transmisión intergeneracional. La señorita comparte espacios comunitarios, ceremoniales y culturales con los mayores, con el objetivo de fortalecer su identidad y asumir el cargo con conocimiento profundo y responsabilidad.

No se evalúa apariencia física ni parámetros estéticos. Se prioriza el compromiso con la identidad, el respeto por la memoria histórica, la participación en procesos culturales y la disposición para representar dignamente al pueblo.

La creación de esta representación responde a una necesidad histórica: visibilizar la juventud Xinka en un territorio donde su identidad fue invisibilizada durante décadas. La designación se realiza bajo principios y virtudes cosmogónicas, valorando liderazgo, compromiso comunitario, conocimiento cultural y capacidad de representación.

Al asumir el cargo la Uyuha’ Xinka Alaya’ se convierte en vocera juvenil del pueblo, acompañando actividades conmemorativas, actos ceremoniales y encuentros culturales dentro y fuera del territorio. Tiene el compromiso de sostener y transmitir lo aprendido, fortaleciendo procesos organizativos y motivando a niñas y jóvenes a reconocerse como parte activa del Pueblo Xinka.

Entre aplausos, flores y retazos de papel de colores despiden a Nancy Castillo quien asumió el cargo en 2025. Foto: Glenda Alvarez 

El significado del manto, la vara y los símbolos de la investidura

La investidura incluye además la custodia de símbolos como el manto bordado y la vara ceremonial, elementos que condensan territorio, memoria y continuidad cultural. 

En el Pueblo Xinka no se utiliza corona, la decisión responde a una postura histórica y política: la corona remite a la monarquía española y al periodo colonial que sometió al pueblo a la esclavitud. Por ello, la investidura de la Uyuha’ Xinka Alaya’ se construye desde un marco simbólico propio, vinculado a la identidad, la luz y el servicio comunitario.

En lugar de corona, la joven porta una diadema de flores silvestres. Según la memoria transmitida por las abuelas, se trata de flores “que nadie siembra, que nadie cultiva y que brotan de la morena tierra por el poder de Tata Tiwix (Dios)”. Estas flores representan resistencia y renacimiento, ya que incluso después de la quema del campo vuelven a surgir con la lluvia. Los colores intensos que acompañan la investidura simbolizan la luz; dentro de esta cosmovisión, el color es expresión de vida y claridad.

Cada año, el tono que porta la Hija del Pueblo Xinka corresponde a una flor específica del territorio. En esta investidura, el color se asocia al clavel anaranjado, presente en los patios de las abuelas. Esta elección refuerza la idea de que la representación es temporal y que la autoridad debe ejercerse con humildad y servicio.

Nancy Castillo entrega la vara ceremonial a Diana Samayoa, símbolo de liderazgo juvenil. Foto: Glenda Alvarez

El manto que porta la representante es un textil ancestral elaborado por las abuelas del territorio. En él se bordan dos elementos tradicionales Xinkas: flores y pájaros. Las flores simbolizan creación, belleza y luz. Los pájaros representan pensamiento, libertad y conexión espiritual. El manto también incluye las iniciales de la joven investida, integrando su identidad personal al compromiso colectivo que asume. 

Junto al manto, la joven recibe el chachal (asociado a la luz) y la vara ceremonial de autoridad. La vara está elaborada con madera de ahuxte, árbol considerado sagrado en la cultura Xinka e incorpora elementos del territorio como piedra del Puente Los Esclavos, arena de las playas del sur, fragmentos de la Laguna de Ayarza y azufre de la laguna de Ixpaco. En la cosmovisión Xinka, la autoridad no se entiende como poder jerárquico, sino como servicio al pueblo.

De esta manera, la investidura no representa un acto de exaltación individual, sino la entrega de una responsabilidad cultural, espiritual y política.

Las abuelas como productoras de símbolo y lideresas

Durante la conmemoración, el eje femenino atravesó la actividad en múltiples planos. Las mujeres lideraron la jornada vestidas con sus indumentarias tradicionales Xinkas: la característica gabacha, los vestidos de colores fuertes y las trenzas tejidas con listones. A ellas se sumaron delegaciones de princesas mayas de todo el país, y representaciones de Costa Rica, Colombia y El Salvador, integradas en su mayoría por mujeres que, a través de sus danzas, reafirmaron que la defensa del territorio también se hace desde el movimiento del cuerpo.

Durante la celebración las abuelas y mujeres acompañan en todo el recorrido danzando como una manifestación de fe y sincretismo religioso. Foto: Glenda Alvarez.

En este marco, las abuelas no fungen como simples espectadoras, sino como creadoras y transmisoras. Son ellas las productoras de símbolos. Insignias como el "manto bordado" y el "chachal de la luz", que porta la nueva representante, son hechas de sus manos.

Este rol activo dialoga con la memoria organizativa del pueblo Xinka. Estudios de la Universidad de San Carlos (USAC) sobre historia e identidad del Pueblo Xinka documentan que las mujeres han ocupado históricamente roles de autoridad comunitaria, como las capitanas de cofradía, asumiendo el cuidado ritual con profunda responsabilidad.

La despedida de Nancy

La ceremonia de este año inició con la despedida de Nancy María del Rosario Castillo Cardona, Uyuha’ Xinka Alaya’ saliente (2025–2026). Originaria de Los Esclavos, el liderazgo de Nancy está profundamente enraizado en su historia familiar: es hija de una madre que sostiene la memoria comunitaria desde su participación activa en la Zarabanda, y su padre fue un comprometido activista Xinka. Aunque él ya falleció, su memoria de humildad y servicio fue evocada por la joven lideresa como su mayor fuente de valentía durante su año de gestión.

En su intervención, Nancy reflexionó sobre el peso de representar a un colectivo históricamente marginado. Para ella, asumir el cargo significó el reto de "alzar la voz para que aquella cultura, que para algunos ha sido olvidada, nuevamente sea recordada".

El paso de Nancy por este cargo marcó un hito: fue la primera Hija del Pueblo Xinka en participar en el evento nacional Rabin Ajaw. Aunque su presencia visibilizó a su pueblo, no logró clasificar como finalista, lo que encendió un debate en redes sociales sobre si su eliminación se debió a no dominar a la perfección el idioma Xinka

Nancy bailando en su despedida como Uyuha’ Xinka Alaya’ 2025-2026. oto: Glenda Alvarez

Esa discusión evidenció cómo se exige a la juventud indígena, ignorando que el Estado operó durante siglos para erradicar sus idiomas maternos. Al respecto, el estudio de la USAC aporta una clave decisiva: el idioma es solo uno de los elementos constitutivos de la identidad. Lo identitario en el pueblo Xinka se expresa en un "lenguaje" múltiple que incluye la cotidianidad, el territorio, la organización comunitaria y la espiritualidad.

El mismo estudio recoge que el desuso del traje tradicional en el pasado no fue voluntario; fue consecuencia directa de la discriminación, donde la vergüenza y el racismo operaron como tecnologías de borramiento cultural. Por ello, portar hoy la indumentaria y las insignias es un acto político y de resistencia.

Diana Samayoa: el nuevo retoño 

La estafeta fue recibida por Diana Mirlena de Jesús Samayoa, una joven nativa de la aldea Las Moritas, Jalpatagua, territorio Xinka del departamento de Jutiapa . Su investidura para el periodo 2026–2027 se dio en medio de un rico ritual que vinculó memoria y escena pública: se compartió la Mesa Común Xinka como símbolo de unidad y se presenció el recorrido procesional de la Virgen de Candelaria cruzando el puente, fusionando la fe con la leyenda del monumento.

Diana Mirlena de Jesus Samayoa investida como Uyuha’ Xinka Alaya’ 2026-2027 en su discurso al recibir el cargo. Foto: Glenda Alvarez

En su mensaje, la nueva lideresa reconoció al Puente Los Esclavos como el punto que marcó un antes y un después para su gente, y honró el trabajo incansable de promoción cultural que han sostenido las mujeres y autoridades comunitarias. Su diagnóstico sobre la realidad de su pueblo fue tajante: "Pasó la esclavitud, pero quedó la invisibilización, el racismo, la discriminación y la negación".

Frente a la multitud y cobijada por la luz de las velas que delineaban los arcos del puente, Diana cerró su primer discurso con una afirmación de poder que invita a las futuras generaciones a no retroceder en los espacios ganados: "Por eso estoy aquí, hoy investida con la máxima representación cultural como mujer nativa de esta tierra, que hoy exclama a los cuatro vientos que el pueblo Xinka vive y resiste".

En una región históricamente dominada por el silencio impuesto por hombres e instituciones, que sean mujeres jóvenes, respaldadas por abuelas guardianas de la memoria, quienes dicten el rumbo cultural, marca un cambio de época.

La investidura de Diana Samayoa, cobijada por la fuerza y la memoria de las abuelas de la Zarabanda, trasciende el acto protocolario. Es la declaración viva de que la defensa del territorio Xinka tiene rostro, voz y liderazgo de mujer. Donde hace cuatro siglos el sistema colonial impuso sometimiento y silencio, hoy resuena un proyecto político de resistencia y dignidad. 

Al ver a estas jóvenes y abuelas caminar con la vara de autoridad sobre las pesadas piedras del Puente Los Esclavos, el mensaje es innegable: la historia de esta región ya no se escribirá sin ellas.

Junto a Diana Samayoa y Nancy castillo, Yosselin Mirely (Rabin Ajaw 2025) y a los extremos Dayanara Palma y Angelita Donis exs Uyuha’ Xinka Alaya’. Foto: Glenda Alvarez.

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Glenda Álvarez

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