Dominga y Rosalía: Las abuelas Q’eqchi’ que defienden los derechos humanos y el territorio
Escrito por Prensa Comunitaria
Dominga y Rosalía son abuelas Q’eqchi’ que participan de manera activa en la Asociación Ixoq Mayaj, lo que les ha permitido estar en distintos espacios de Alta Verapaz. Ellas se caracterizan por ser defensoras de derechos humanos y del territorio.
Por Juan Bautista Xol
Dominga Tux y Rosalía Coc, son dos abuelas Q’eqchi’ de la comunidad de Chamtaca del municipio de San Pedro Carchá, Alta Verapaz. Las dos mujeres no ven limitación en su edad para participar en diferentes espacios y con grupos de mujeres organizadas de su comunidad.
Las dos forman parte de la Asociación Ixoq Mayaj que acompaña la organización indígena campesina Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC) en la región de Alta Verapaz. Las mujeres que forman parte de esta asociación son defensoras de sus territorios y de los derechos humanos.
Según Sandra Calel, lideresa de la UVOC en Alta Verapaz, las abuelas no solo participan en los encuentros con mujeres organizadas, sino que han incidido al participar en espacios radiales donde se habla de derechos humanos y de la madre tierra.
Para Calel, es importante que las mujeres pierdan el miedo, así como hacen las abuelas, para incidir en diferentes espacios donde sus derechos no sean limitados, ya que asegura que son ellas quienes están al frente de las luchas en sus territorios.
“En el territorio son las mujeres que están enfrente de la lucha, más no son parte de las decisiones”, comentó Calel.
Calel indicó que, desde el involucramiento de las abuelas en las actividades de derechos humanos, han demostrado sus habilidades en los programas radiales en una radio comunitaria K’amolb’e (líder o el que dirige en Q’eqchi’) que se ubica en la cabecera municipal al conversar sobre temas que afectan a las comunidades y a las mujeres.
La edad no es una limitación
Dominga Tux, no coloca a la edad como un obstáculo. El interés por recuperar sus derechos, es más fuerte. Recuperar lo que por muchos años le han quitado, refiriéndose a las exclusiones en la toma de decisiones en su comunidad de Chamtaca. Aunque tiene 76 años, ella sigue aprendiendo para heredar sus conocimientos a sus nietos y a las personas jóvenes.
“Mi edad no me limita aprender cuáles son mis derechos y cómo debo manejarlo, si mi salud aún está funcionando bien seguiré aprendiendo para mis hijos y nietos”, agregó Tux.
La abuela comentó que debido a la conflictividad agraria que vivieron sus padres, no pudo estudiar, pero aun así se esfuerza en involucrarse en los espacios donde permiten que las mujeres sean tomadas en cuentas.
La abuela Dominga cuenta que el proceso de su vida no fue fácil, ya que desde niña se dedicó a ayudar a sus padres en la agricultura y con los oficios de la casa, recordó que en aquel entonces los grupos de mujeres organizadas no eran permitidas porque las áreas eran controladas por militares y terratenientes.

La abuela Dominga participa activamente en la organización de mujeres. Crédito: Cortesía
“Me gusta conocer mis derechos”
La historia de la abuela Rosalía también descansa en la agricultura. Ella cuenta que no tuvo la oportunidad de estudiar debido a que en aquel entonces los finqueros utilizaban a las familias para la limpia y corte de café, gobernaban y daban órdenes a los padres de familias para que los niños y las niñas de 10 años de edad cortaran café y Rosalía fue una de ellas.
A sus 71 años sigue involucrándose en las actividades de mujeres, aunque no recuerda el año exacto en el que comenzó a participar con las mujeres organizadas, asegura que desde hace más de un año viene conversando sobre la defensa de los derechos humanos de las mujeres y de la juventud, aunque no conozca ninguna letra del abecedario.
“No conozco ninguna letra, pero me gusta conocer mis derechos”, dice la abuela Rosalía.
Mientras tenga salud, considera que seguirá aprendiendo e inculcando a sus nietos a conocer sobre sus derechos.
En un reciente encuentro de mujeres indígenas y defensoras de derechos humanos en su comunidad de Chamtaca, ambas abuelas se involucraron en la realización de mantas con pinturas acrílicas, cada una de ellas elaboró un dibujo dando espacio a su creatividad.
“Es importante la participación de las abuelas porque ellas son las que aún mantienen las sabidurías y pensamientos ancestrales de la medicina, terapia y el cuidado de la madre naturaleza”, indicó Calel.

La abuela Rosalía dice que seguirá involucrándose en la organización de mujeres para conocer sus derechos. Cortesía
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