Jeffrey Epstein y la red de poder que violentó sexualmente a niñas y mujeres
Escrito por Celina de la Rosa
El patrón que emerge de los más de 3 millones de archivos divulgados del caso Epstein es difícil de ignorar. El exfinanciero estadounidense y delincuente sexual funcionaba como nodo de acceso a espacios de poder, mezclando finanzas, política y relaciones sociales en una trama donde la explotación sexual era sistemática.
Por Celina de la Rosa
La publicación masiva de los archivos vinculados a Jeffrey Epstein, el multimillonario estadounidense acusado de tráfico sexual, abuso y explotación de niñas, adolescentes y mujeres, volvió a poner en escena preguntas incómodas: ¿hasta dónde llega la red de impunidad que protege a los poderosos? ¿Qué orden de privilegios se sostiene sobre la explotación de niñas, niños y mujeres para garantizar negocios, guerras y poder político global? Lejos de cerrar el caso, la apertura documental expuso con crudeza los límites de la transparencia cuando choca contra los privilegios estructurales del poder político, económico y geopolítico.
Epstein fue hallado muerto en agosto de 2019 en una cárcel federal de Estados Unidos, mientras aguardaba el inicio del juicio por múltiples delitos sexuales. Su muerte, declarada como suicidio, dejó abiertas sospechas persistentes. Seis años después, el pasado 30 de enero, el Departamento de Justicia estadounidense (DOJ su sigla en inglés) publicó más de 3,5 millones de páginas, cerca de 2 mil videos y más de 180 mil imágenes relacionadas con la investigación sobre las actividades y los vínculos del financista pederasta. El volumen del material sacudió la política interna estadounidense y reavivó tensiones en el tablero internacional.
Desde el propio Departamento de Justicia aclararon que la mención de nombres en los documentos no implica responsabilidad penal ni constituye, en sí misma, prueba judicial. El material responde a registros administrativos, correos, agendas, vuelos o contactos sociales. Aun así, la masa de información permite observar algo más profundo. Deja traslucir aspectos como la sociabilidad del poder, sus códigos compartidos y su capacidad para administrar silencios. Serían más de 1 mil los testimonios de víctimas presentados que dan cuenta de la red comandada por Epstein, según explican las sobrevivientes en un video difundo para exigir justicia.
La divulgación no fue el resultado de una filtración, ni de una investigación periodística, tampoco la demostración de un sistema judicial que funcione. Surgió de una norma aprobada por el Congreso de Estados Unidos y firmada por el presidente Donald Trump, el 19 de noviembre de 2025. Mandatario que aparece mencionado unas 3 mil veces en los recientemente publicados ”files Epstien". La Ley de Transparencia de los Archivos Epstein obliga al fiscal general a publicar, en formato accesible, todos los documentos vinculados al procesamiento del fallecido delincuente sexual y a remitir al Congreso una lista de funcionarios y personas políticamente expuestas mencionadas en los archivos.
Investigadores y medios especializados señalan, sin embargo, que aún faltarían más de 3 millones de páginas, lo que alimenta nuevas sospechas sobre posibles encubrimientos y demoras deliberadas. Las sobrevivientes de Epstein manifestaron su disconformidad. En una misiva donde reclaman que los archivos publicados contienen información que permite identificarlas. En tanto que los hombres que abusaron de ellas permanecen en el anonimato.
Las víctimas exigen la publicación completa de los archivos y que la fiscal general, Pam Bondi, testifique ante el Congreso. Para las denunciantes, la divulgación de estos documentos aún no representa justicia, sino que revela nuevamente que la verdad completa sigue bajo un manto de oscuridad. Para ellas deben salir a la luz décadas de fallas institucionales.

Ruda on Instagram: "✊🏾 Sobrevivientes del delincuente s3xual #Epstein enviaron un mensaje durante el #SuperBowl2026
Exigen a la fiscal general de #EEUU 🇺🇸, Pam Bondi, la publicación de 3 millones de documentos censurados que protegerían a personajes poderosos.
#LasQueLuchan 💜
📹 World Without Exploitation"
33 likes, 0 comments - ruda.gt on February 9, 2026: "✊🏾 Sobrevivientes del delincuente s3xual #Epstein enviaron un mensaje durante el #SuperBowl2026
Exigen a la fiscal general de #EEUU 🇺🇸, Pam Bondi, la publicación de 3 millones de documentos censurados que protegerían a personajes poderosos.
#LasQueLuchan 💜
📹 World Without Exploitation".
Poder, geopolítica y zonas grises
Entre los documentos aparecen referencias a figuras centrales del poder político, económico y cultural global. La información que se desprende de correos electrónicos, fotografías, registros de vuelos y visitas traza un mapa de relaciones que sí revela hasta qué punto las élites comparten espacios, vínculos y blindajes.
Además de su amistad con el expresidente de EE. UU., Bill Clinton, con el actual presidente Trump y su cercanía con miembros de la realeza, el expríncipe Andrés, estos documentos desclasificados implican a poderosos hombres en una de las zonas más calientes para la geopolítica.
Uno de los capítulos más sensibles es el relacionado con Israel. Epstein mantuvo una relación cercana con el exprimer ministro Ehud Barak, con quien se reunió en numerosas ocasiones entre 2013 y 2017. En 2016, Barak fue fotografiado ingresando a una propiedad de Epstein en Nueva York. Estas conexiones dieron lugar a teorías no probadas, entre ellas la hipótesis de que Epstein habría actuado como agente o colaborador de servicios de inteligencia. El ex espía israelí Ari Ben-Menashe declaró que Epstein y su entonces pareja, Ghislaine Maxwell - condenada en junio de 2022 por tráfico sexual - , habrían trabajado para el Mossad mediante el uso de redes de explotación sexual para obtener material de extorsión contra figuras influyentes. Estas afirmaciones no cuentan con validación judicial y permanecen en el terreno de las denuncias públicas.
En Medio Oriente, los archivos también muestran contactos de Epstein con miembros de la familia real saudí. Registros de vuelo indican que viajó a Arabia Saudita en 2016 y que mantuvo vínculos con el entorno del príncipe heredero Mohammed bin Salman. Entre los documentos figura una fotografía de ambos en la mansión de Manhattan del financista, así como referencias a costosos obsequios - una lujosa carpa beduina - cuyo motivo es desconocido.
Desde los Emiratos Árabes Unidos, el sultán Ahmed bin Sulayem, jefe del conglomerado DP World, aparece como un contacto frecuente. Algunos correos sugieren que Epstein pudo haber funcionado como intermediario informal en acercamientos entre Israel y Emiratos antes de los Acuerdos de Abraham. Además habría promovido vínculos tecnológicos y comerciales. Nada de esto fue judicializado, pero vuelve a mostrar el rol opaco de operadores privados en procesos geopolíticos de alto impacto.
Durante la guerra civil siria, intercambios de correos entre 2013 y 2016 indican que Epstein buscó incidir en el alineamiento ruso respecto al gobierno de Bashar al Assad, en diálogo con actores israelíes y con Tom Barrack, enviado especial estadounidense para Siria en ese período. No hay pruebas de delitos, pero sí evidencia de una capacidad de acceso que excedía cualquier rol institucional formal.

En la imagen se observan personajes del espectáculo y de la política como el expresidente estadounidense, Bill Clinton, acompañados por Maxwell. Foto: Jmail.com
América Latina en los archivos
La red de vínculos no se limita a Estados Unidos, Europa o Medio Oriente. En América Latina aparecen políticos, empresarios y figuras públicas. En Argentina, los documentos mencionan transferencias de dinero a Roberto Giordano, quien organizó desfiles en Punta del Este y fue condenado en su país por evasión y por insolvencia financiera tras una quiebra fraudulenta, aunque no por causas vinculadas a la explotación sexual.
En Chile, figuran referencias al empresario Andrónico Luksic y al exministro Andrés Velasco en conversaciones donde se mencionan viajes y reuniones internacionales. En Colombia, registros de vuelos y testimonios ubican al expresidente Andrés Pastrana en al menos un traslado en avión privado de Epstein, dato que él negó públicamente en otras oportunidades. En Venezuela, aparecen menciones a Henry Ramos Allup y Thor Halvorssen, dirigentes opositores y empresarios en intercambios de correos. Asimismo, Thor Halvorssen, primo del opositor Leopoldo López, aparece vinculado en los archivos de Epstein y mencionado en fiestas con menores de edad.
La presencia de estos nombres exige una lectura cautelosa. Sin embargo, el patrón que emerge es difícil de ignorar. Mientras la mayor parte de la población lucha por sostener la vida cotidiana, los sectores más concentrados del poder conservan la capacidad de torcer reglas, tiempos y controles en favor de sus fortunas y corrupción. Epstein funcionaba como nodo de acceso a espacios de poder, mezclando finanzas, política y relaciones sociales en una trama donde la explotación sexual era sistemática.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos, aparece en los archivos de Epstein. Foto: Jmail.com
La Justicia que falló
Jeffrey Epstein comenzó su carrera como docente en la exclusiva escuela Dalton, en Nueva York. Sin título universitario, logró escalar en Wall Street y presentarse como gestor de fortunas de élite, entre ellas la de Leslie "Les" Wexner, dueño de The Limited y Victoria’s Secret. Junto a Ghislaine Maxwell construyó una red de captación de menores que operó durante décadas.
Las primeras denuncias contra Epstein se remontan a 1996 y fueron ignoradas por las autoridades. Tras años de investigaciones, en 2008 decenas de víctimas llevaron sus casos ante la justicia de Florida. El proceso derivó en un controvertido acuerdo de inmunidad firmado por el entonces fiscal federal Alex Acosta, que permitió a Epstein evitar cargos federales y cumplir una condena mínima, bajo un régimen de detención con privilegios excepcionales. Lejos de interrumpir el circuito de violencia, este acuerdo dejó expuesta la fragilidad —y las asimetrías— del sistema judicial frente a figuras con enorme poder económico y político. Años después, Acosta fue designado secretario de Trabajo durante el primer gobierno de Donald Trump, pero renunció en 2019 tras la presión pública y política generada por su rol en ese acuerdo judicial.
No fue hasta 2019 que Epstein enfrentó cargos federales sin posibilidad de nuevos acuerdos. Murió bajo custodia estatal antes del juicio. Su muerte cerró la posibilidad de una verdad judicial completa y trasladó el peso del esclarecimiento a documentos, filtraciones y archivos tardíos.
Impacta en la opinión pública la magnitud y el perfil de los nombres de empresarios, científicos, artistas y dirigentes políticos de primer nivel global que aparecen en estos millones de correos electrónicos, agendas y registros de contactos. Bill Gates y Elon Musk son mencionados en intercambios sociales y correos vinculados a encuentros o invitaciones a fiestas.
También figuran financistas y empresarios como Steven Tisch y Howard Lutnick, además de dirigentes políticos como el británico Peter Mandelson o el expresidente español José María Aznar. Entre los documentos también existen comunicaciones o referencias a figuras públicas como Noam Chomsky, Stephen Hawking, Woody Allen, Bono y la princesa Mette-Marit de Noruega, futura reina consorte, esposa del príncipe heredero Haakon Magnus. En la mayoría de los casos no existen imputaciones penales. Lo que sí emerge como una constatación incómoda es que muchos vínculos que fueron negados públicamente luego del primer proceso judicial habrían continuado, al menos, en el plano privado.

El ilusionista David Copperfield junto a Ghislaine Maxwell en la isla privada del pederasta lo que demuestra que su vínculo era estrecho. Foto: Jmail.com
Lo que los archivos no resuelven
La paradoja es evidente. Nunca hubo tanta información disponible sobre un caso de violencia sexual de esta magnitud y, al mismo tiempo, nunca fue tan difícil convertirla en justicia efectiva. La protección de las víctimas, la cual es imprescindible, convive con acuerdos legales, reservas procesales y privilegios que vuelven opaco el resultado final.
El caso Epstein no habla de un monstruo aislado ni de una conspiración omnipotente. Habla de la más inquietante normalidad con la que la violencia sexual puede coexistir con el centro del orden social cuando hay poder de por medio. Muestra cómo la desigualdad no es solo económica, sino también judicial; cómo algunos cuerpos son desechables y otros intocables.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud y ONU Mujeres, hacia fines de 2025 unas 840 millones de mujeres en el mundo habían sufrido violencia física o sexual. El 98% de las personas condenadas por delitos contra la integridad sexual son varones. El caso Epstein no es una excepción. Es una expresión de un sistema que naturaliza la violencia y administra el silencio, donde la cúpula considera a las mujeres como objetos, como vidas desechables.
Los archivos no cierran nada. Funcionan como un espejo incómodo de esta época, que lamentablemente a vista de todos puede empeorar. Resulta significativo el silencio de referentes de las ultraderechas antifeministas, que construyen al feminismo y a las diversidades como enemigos mientras evitan confrontar las redes de abuso sostenidas por sectores de las élites globales. Se fabrican amenazas simbólicas mientras se protege, por acción u omisión, el horror expuesto. Epstein ya no está, pero la impunidad, las relaciones de poder y las estructuras que hicieron posible sus delitos siguen intactas.
El reclamo de las víctimas debe ser escuchado por todos. Más allá de la espectacularidad, su solidaridad, su firmeza y su persistencia deben ser un ejemplo para construir otros lazos, que permitan quitarles legitimidad a las élites globales para sus planes de conquistas, guerras y sumisión. Informarse, difundir y exponer la indignación ante los abusos del poder en cada territorio siguen siendo herramientas para disputar por la verdad, la memoria y la justicia.
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El abuso sexual contra las infancias: una de las caras más duras del patriarcado
En los últimos meses han salido a la luz casos de tráfico de niños y niñas con fines de explotación sexual. Los archivos de Jeffrey Epstein, el delincuente sexual estadounidense y traficante de menores de edad, expuso a una red de pedófilos que incluye a personajes de la vida política, artística, médica, religiosa, miembros de la realeza y económica del mundo. La reciente noticia de un niño de cinco años, víctima de violación sexual por diez hombres bajo sumisión química en Francia, con el consentimiento de su padre, son casos estremecedores. ¿Qué le espera a las infancias en un mundo donde la pedofilia se ha desplazado en masa?
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