Foto: Lucy Chay

Electores en resistencia eligen a Rodolfo Chang como rector

Escrito por Prensa Comunitaria

80 electores trasladaron la elección de rector fuera del recinto del hotel Casa Santo Domingo y, en medio de consignas, denuncias y ataques a manifestantes, proclaman a Rodolfo Chang  como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). La decisión se dio tras cuestionamientos al proceso que pretende que Walter Mazariegos continúe al frente de la universidad estatal, señalado por excluir cuerpos electorales, reprimir a la comunidad universitaria y limitar la participación

Por Prensa Comunitaria

El 8 de abril no fue una jornada electoral ordinaria en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Mientras en un hotel de Antigua Guatemala se desarrollaba una votación a puerta cerrada que culminó de nuevo con la imposición de Walter Mazariegos como rector con solo 51 votos, en el exterior del recinto se gestaba otro acto político: una elección alternativa que, con 80 votos, los electores proclamaron a Rodolfo Chang como rector. 

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La jornada estuvo marcada por tensiones acumuladas semanas antes cuando diversos sectores universitarios habían denunciado la exclusión de cuerpos electorales completos, el rechazo de planillas opositoras y modificaciones en las condiciones del proceso.

170 electores debían haber participado pero Mazariegos excluyó a 85. Según estos señalamientos, al menos 17 cuerpos electorales donde la oposición había resultado favorecida fueron anulados o no acreditados, mientras otros procesos que no habían culminado la elección no fueron reprogramados y otros fueron bloqueados por el CSU. Esta serie de decisiones redujo la posibilidad de participar y, en consecuencia, modificó el quórum necesario para elegir rector.

En ese contexto, permanecer dentro de la votación oficial implicaba, para algunos electores, validar un proceso que consideraban incompleto e ilegítimo. Aproximadamente 40 minutos después de iniciada la sesión, un grupo decidió retirarse del recinto en protesta y por la ilegitimidad de las acciones del grupo vinculado a Mazariegos.

Los afines a Mazariegos y en menor cantidad de electores realizaron el acto de votación consumando la continuidad del fraude de 2022 y manteniendo la cooptación de la universidad. 

“Aquí no está representada la gente electa”

Antes de abandonar el salón, algunas voces intentaron dejar constancia.

Una electora del Colegio de Profesionales de Farmacéuticos y Químicos, quien aseguró haber sido electa con más del 86% de los votos en su gremio, cuestionó directamente el proceso:

“Se dejaron fuera dieciséis cuerpos electorales… Aquí no está representada la gente que fue electa por las facultades”.

También denunció las condiciones bajo las cuales se desarrollaba la elección:

“Todo está muy controlado, muy cerrado… estoy en contra de cómo se está haciendo esto, esto es ilegal”.

Y dejó planteada la exigencia central: “Que este evento se lleve a cabo con todas y todos los electores que fueron electos en las votaciones, no solo con quienes ustedes escogieron”.

Minutos después, se retiró junto a otros electores.

La oposición había logrado mayoría en varios cuerpos electorales; sin embargo, estos resultados fueron posteriormente anulados, no acreditados o quedaron sin reprogramación. Es decir, la correlación construida en las urnas fue alterada por decisiones administrativas.

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Afuera, otra elección: una respuesta a la exclusión

La elección de Chang fue distinta a lo que se fraguaba en el interior del hotel Casa Santo Domingo, esta se hizo en la calle, frente a la mirada y participación de toda la comunidad universitaria, de vecinos, de autoridades indígenas, de niños, incluso de turistas. Fue gratuita, transparente y democrática. 

Decenas de electores (algunos acreditados que abandonaron la sesión y otros que no fueron “reconocidos” por el actual CSU pero si electos democráticamente), trasladaron el acto electoral al espacio público. Con 80 votos, proclamaron a Rodolfo Chang Shum como rector y dejaron constancia de la decisión en un acta notarial.

En ese espacio también se hicieron presentes estudiantes, autoridades indígenas y organizaciones sociales provenientes de distintos departamentos del país. La jornada estuvo acompañada por consignas en defensa de la autonomía universitaria y en rechazo a lo que consideran exclusiones en el proceso oficial.

“Queremos una USAC para el pueblo”, se escuchó entre quienes permanecieron afuera.

Este acto se posicionó como un gesto político de legitimidad: una forma de afirmar que la representación ya había sido definida en las urnas, antes de las decisiones que limitaron la participación. 

Mientras, dentro de un lujoso hotel a espaldas de la ciudadanía eran retirados a escondidas Mazariegos y su grupo.

La jornada también estuvo marcada por episodios de tensión y violencia en los alrededores del recinto. En videos difundidos en redes sociales se observa el uso de la fuerza contra estudiantes y personas que acuerpaban la manifestación pacífica en las afueras del hotel Casa Santo Domingo. Según las denuncias, la seguridad vinculada al evento y personal del propio hotel habrían accionado contra quienes se encontraban afuera, en un contexto de creciente confrontación.

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En estos registros también se documenta la intervención de agentes antimotines de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes ingresaron al hotel en medio de señalamientos de uso de gas lacrimógeno para dispersar a quienes permanecían en el lugar. Estudiantes denunciaron que el uso de la fuerza se dio mientras el rechazo se manifestaba en el exterior. 

No es solo una elección universitaria

La USAC no solo forma profesionales, por mandato constitucional, también incide en decisiones clave del Estado guatemalteco: designa representantes ante la Corte de Constitucionalidad, la Junta Monetaria y la Junta Directiva del Instituto Guatemalteco de Seguridad Social y en más de 40 espacios de toma de decisión en instituciones estatales. Desde esa dimensión, la disputa por la rectoría no puede leerse como un conflicto administrativo. Se trata de una controversia que toca principios democráticos fundamentales: participación, representación, legalidad y acceso en igualdad de condiciones.

Días antes, una misión especial de la Organización de los Estados Americanos había advertido que la participación legítima de la universidad pública en la vida institucional del país es clave para la credibilidad democrática. La OEA fue más allá e instó al presidente Bernardo Arévalo a intervenir para detener el fraude que tan solo unas horas después fue materializado el 8 de abril. 

Una rectoría impuesta y una universidad en resistencia

La imposición de Walter Mazariegos como rector de facto, la anulación de cuerpos electorales, la manipulación del reglamento y el control de la acreditación no fueron hechos aislados, sino parte de una secuencia que permitió asegurar el resultado.

En ese escenario, la elección alternativa de Rodolfo Chang Shum evidenció el alcance del rechazo a Walter Mazariegos. Los 80 electores que participaron en esa votación fuera del recinto reflejan una correlación que no logró expresarse en el proceso oficial.

La exclusión y no acreditación de estos cuerpos electorales no aparece entonces como un hecho aislado, sino como una señal política: la anticipación de un resultado adverso en las urnas. Es decir, no se trató únicamente de un proceso restringido, sino de un mecanismo que, al limitar la participación, terminó condicionando el desenlace.

Tras este acto ilegítimo, este 8 de abril, los estudiantes comenzaron a tomar los centros universitarios departamentales, porque la dinámica que mueve a Mazariegos, su grupo y sus afines en el CSU no se queda únicamente en la ciudad capital, afecta a miles de estudiantes en todo el país. 

https://prensacomunitaria.org/2026/04/fraude-en-tiempo-real-asi-se-desarrolla-la-eleccion-del-rectorla-captura-de-la-usac/

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