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Trabajadoras domésticas exigen reconocimiento y la aprobación del Convenio 189 de la OIT en Guatemala

Escrito por Angie Ross

Este 1 de Mayo, trabajadoras domésticas y de casa particular recordaron que su labor va más allá de limpiar casas: sostienen hogares y también la economía del país. Como expresó Dalila Hernández, han sido “maestras, enfermeras y mamás”, incluso sin derechos garantizados, por lo que este día exigieron la aprobación del Convenio 189 de la OIT.

Por Angie Ross

Entre abrazos, risas y consignas, varias mujeres comenzaron a reunirse desde tempranas horas en la zona 4 de la ciudad de Guatemala, frente al Gran Centro Comercial zona 4. Poco a poco, los grupos se fueron encontrando, organizándose y tomando fuerza para dar inicio a la marcha conmemorativa de este 1 de Mayo.

En medio de la movilización, trabajadoras domésticas y de casa particular, jóvenes, colectivas y organizaciones sociales se sumaron para exigir condiciones laborales dignas y el respeto a sus derechos.

Entre ellas se encontraba Dalila Hernández, trabajadora doméstica y madre, cuya historia refleja la realidad de muchas mujeres en Guatemala. “Buenos días, mi nombre es Dalila Hernández. Tengo 50 años y tengo un hijo de 23 años”, contó. Desde muy joven, su vida ha estado marcada por el trabajo. “Yo, ya tengo desde los 15 años trabajando”.

Dalila es madre autónoma y sostiene su hogar a través de múltiples trabajos. “Soy ama de casa, trabajo por día, por horas, y también tengo un trabajo de noche en una panadería”, explicó. Su rutina implica largas jornadas y traslados extensos. Cuando trabaja en San José Pinula, debe levantarse temprano: “Me levanto a las 4 de la mañana porque antes de las 6 tengo que salir, porque los buses son muy escasos ahí”.

A pesar del esfuerzo, las condiciones no siempre son justas. “Yo creo que gasto más en pasaje que lo que gano”, dice sobre los trabajos por horas. Como muchas trabajadoras domésticas en Guatemala , no cuentan con prestaciones laborales: “Nunca he tenido un bono 14, nunca he tenido un aguinaldo, no he tenido nada”.

Su historia también refleja la precariedad del trabajo en el país. Tras laborar en maquila, perdió sus derechos laborales: “En la maquila trabajé durante dos años, viene y quiebran la maquila y no nos dieron nada. Y no nos pagaban horas extras”.

Además, señaló que ser mujer agrava las condiciones laborales. “Porque nos violentan mucho como mujeres y no nos hacen valorar nuestros derechos”, expresó. En muchos casos, las trabajadoras no pueden atender emergencias familiares: “Si uno dice, ‘Mire, puedo salir ahorita porque mi hijo está enfermo’, no la dejan ir”.

El trabajo doméstico continúa siendo desvalorizado. “Nos dicen ‘las chachas’, pero esas chachas son las que le mantienen limpio el hogar a esas personas, a las que hacen crecer a los hijos”, afirmó. Y agregó: “Nosotros hacemos como maestras, como enfermeras, como mamás”.

Durante años, el miedo le impidió denunciar abusos laborales. “Antes me ponían en miedo, que si yo iba a denunciar a alguien ya no me iban a contratar”, recordó. Sin embargo, su acercamiento al Sindicato de Trabajadoras Domésticas, Similares y a Cuenta Propia (Sitradomsa) cambió su perspectiva.

Llegó al sindicato a través de su hermana, quien ya formaba parte de él y la invitó a participar en una actividad. A partir de ese primer acercamiento, comenzó a involucrarse en los espacios de formación y acompañamiento.

“Hasta hoy en día ellas nos han enseñado cómo nosotros podemos defendernos como mujeres”, expresó. A través de la organización, ha aprendido sobre sus derechos laborales, ha perdido el miedo a exigirlos y ha comenzado a buscar mejores condiciones en sus espacios de trabajo.

Durante la marcha conmemorativa del 1 de Mayo, Día Internacional de las y los Trabajadores, las trabajadoras afiliadas a Sitradomsa reparten material informativo. Foto: Angie Ross

Exigencias en la marcha

Como ella, otras trabajadoras domésticas organizadas en Sitradomsa participaron en la movilización para exigir el respeto a sus derechos y la aprobación del Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que busca garantizar condiciones dignas para el trabajo doméstico.

Durante la movilización, Rosalía Argueta, integrante de Sitradomsa, señaló que la lucha no es solo por un día, sino por el reconocimiento de derechos básicos. “Como trabajadoras del hogar, nosotros salimos el Primero de Mayo, se celebra para las trabajadoras, no solo las trabajadoras de hogar, sino también para los trabajadores del campo, para que tengan un feriado digno”, expresó.

También denunció que muchas trabajadoras no reciben descanso en esta fecha:  “Porque hay chicas que las hacen trabajar o hay casas particulares que las hacen trabajar y no les dan el permiso el día de asueto”. En ese sentido, explicó que la marcha busca generar conciencia: “Para que tengan un poco de conciencia que nosotros también necesitamos, que no solo los diputados y tampoco solo los del gobierno van a tener su día de descanso”.

Además, hizo un llamado a las autoridades para garantizar derechos laborales a través de la aprobación del Convenio 189 de la OIT: “Le pido de favor al gobierno y a los diputados que nos ayuden, que nosotros estamos haciendo una lucha para que se realice el Convenio 189, para que tengamos todas las prestaciones”.

Para Argueta, el descanso es un derecho básico: “Todos necesitamos tener un descanso, un asueto. Nosotros también como amas de casa necesitamos tener ese asueto y vacaciones”.

Foto: Angie Ross

Este 1 de Mayo, las trabajadoras domésticas no solo conmemoran una fecha histórica, sino que también recuerdan que su labor sostiene hogares y forma parte fundamental de la economía del país. Entre consignas y testimonios, su mensaje es claro: el trabajo doméstico debe ser reconocido, valorado y garantizado con derechos.

Las mujeres de Sitradomsa salen a las calles este 1 de mayo para exigir la aprobación del Convenio 189 de la OIT y el reconocimiento de sus derechos laborales. Foto: Angie Ross 

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