No es ayuda, es trabajo
Yo era una jovencita de 18 años que deseaba trabajar para poder ayudar a mis papás, ya que tengo varios hermanos y cuatro de ellos son menores, y otros cuatro, mayores. La situación que vivimos es muy difícil, no alcanza lo que se gana y pensé que yo también debía trabajar.
En Guatemala, cientos de labores que sostienen la vida ocurren todos los días y muchas veces permanecen invisibles. Cocinar, limpiar, cuidar a niñas y niños, acompañar a personas adultas mayores o con algún tipo de discapacidad, trabajar la tierra o sostener el hogar también son trabajos que requieren tiempo, esfuerzo y conocimiento. Ante este panorama, las trabajadoras domésticas y de los cuidados organizadas en Ames y Sitradomsa impulsan jornadas informativas sobre derechos laborales, sexuales y reproductivos para despertar la conciencia de otras trabajadoras domésticas.
2020, Pandemia Covid-19. Sin oportunidad de trabajo profesional decidí migrar a la ciudad donde no había oportunidad de ejercer mi profesión. Acepté un trabajo de trabajadora doméstica. Las reglas eran no revelar para quién trabajaba y no tener comunicación con nadie en horario laboral.
Las sociedades y la economía de los países se sostienen gracias a las labores de cuidados remunerados y no remunerados que realizan, en su mayoría, las mujeres. En América Latina, más de 15 millones de mujeres son trabajadoras domésticas y de casa particular, esto equivale a 1 de cada 9 mujeres. Expertas en el tema en la región coinciden en que los cuidados son un derecho humano que debe ser reconocido por los Estados e incluido en las agendas del movimiento social de mujeres.
Es miércoles 3 de mayo, son las 9 de la mañana y las participantes de la Escuela de Liderazgo, un proceso de formación política para mujeres trabajadoras domésticas y de cuidados, empiezan a llegar al salón en el que hoy será la clausura de este proceso formativo. Se saludan a su encuentro, con la complicidad que une a quienes emprenden una misma lucha: la justicia laboral y el reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados, remunerado y no remunerado.
Trabajadoras domésticas exigen reconocimiento y la aprobación del Convenio 189 de la OIT en Guatemala
Este 1 de Mayo, trabajadoras domésticas y de casa particular recordaron que su labor va más allá de limpiar casas: sostienen hogares y también la economía del país. Como expresó Dalila Hernández, han sido “maestras, enfermeras y mamás”, incluso sin derechos garantizados, por lo que este día exigieron la aprobación del Convenio 189 de la OIT.
Este 1 de Mayo se conmemora el Día Internacional de las Trabajadoras y los Trabajadores, una fecha fundamental para destacar la importancia del tremendo aporte que las mujeres trabajadoras hacen a las sociedades, especialmente las trabajadoras de un área que históricamente se ha considerado ayuda y no un trabajo: la del trabajo doméstico y de cuidados.