Mujeres
El 9 de febrero, Edith Pacheco de 45 años, bailarina, maestra de danza y madre, fue encontrada fallecida en su vivienda ubicada en la zona 18. Hasta el momento continúan las investigaciones. Aunque no hay capturas, sus amigas, amigos y familiares señalan como sospechoso a su pareja, el actor guatemalteco Daneri Gudiel, conocido por interpretar a “Pepino” en la película guatemalteca “Puro Mula”.
La participación femenina en el fútbol europeo fue posible gracias a la Liga de Campeones Femenina de la UEFA (Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol), conocida como la Champions League femenina, provocando hechos transformadores para las jugadoras y clubes en todo el mundo.
Con aporte de la comunidad migrante que pertenece a Chixolop y Media Luna se construyó una carretera que llevaba años en abandono. La organización y el financiamiento vino de las comunidades.
Familia de Eleonora Macz Icó exige transparencia en la investigación sobre las circunstancias de su muerte
La familia de Eleonora Macz Icó, trabajadora de la municipalidad de Cobán, Alta Verapaz, exige a las autoridades que se esclarezcan las circunstancias en las que ella murió, al mismo tiempo que se enfrentan a especulaciones y violencia digital emitida desde medios locales y pobladores del municipio.
Dominga y Rosalía son abuelas Q’eqchi’ que participan de manera activa en la Asociación Ixoq Mayaj, lo que les ha permitido estar en distintos espacios de Alta Verapaz. Ellas se caracterizan por ser defensoras de derechos humanos y del territorio.
En mis veintes la maternidad siempre ha estado ahí. De niña jugaba a ser mamá, como jugaba a ser maestra, doctora. Durante años pensé que algún día lo sería, no porque lo tuviera claro, sino porque así se nos enseña la vida a las mujeres: creces, estudias, trabajas y en algún momento serás mamá.
Aunque las ciencias psicológicas no determinan un perfil único de pedófilos y pederastas, sí han dado ciertas características para advertir y comprender la manera en que redes de trata de personas menores de edad con fines de explotación sexual actúan. Las víctimas, en este caso niñas y adolescentes ahora convertidas en mujeres, han roto el silencio.
Claudia Azucena Muñoz Ramos y Diana Rosmery Chávez Alarcón son las dos agentes de la PNC que fueron asesinadas junto a otros ochos agentes en los ataques del 18 de enero en el departamento de Guatemala. Ambas no llegaban ni a los 30 años de edad y sus cuerpos fueron sepultados entre lágrimas y discursos de sus familiares que las despidieron este 20 de enero.
Recientemente, en la plataforma de Amazon se estrenó la serie de 8 episodios llamada “All her fault” [Todo es culpa de ella]. Como protagonistas principales están Sarah Snook como Marissa Irvine, y Dakota Fanning como Jenni Kaminski.
Las redes sociales se han convertido en espacios donde los agresores sexuales acechan a niñas y adolescentes. A través de perfiles falsos y promesas engañosas, estos delincuentes vulneran la seguridad de las menores de edad.
“Es solo un comentario por redes sociales”, “solo un correo electrónico”, “es solo una foto tuya editada para que aparezcas desnuda con un cuerpazo”, “nada más fue un mensaje «para molestar», es su forma de decirte “que le gustas”...
Sara Xicón nos cuenta que en noviembre de 1999 nació la idea de fundar su propia colectiva de barrileteras junto a sus hermanos. Así surgieron las Orquídeas Barrileteras, que este año celebran 26 años de existencia. Fue el primer grupo conformado únicamente por mujeres en participar en el Festival de Barriletes Gigantes de Sumpango, Sacatepéquez; este evento fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en 1998 por el Ministerio de Cultura y Deportes.
No recuerdo cuándo fue la última vez que terminé el día con la sensación de haber realizado todo lo que me había propuesto. Incluso en aquellas jornadas en las que siento que logro hacer mucho, siempre hay algo que queda pendiente, como una deuda silenciosa y pesada que se acumula día tras día.
La violencia digital contra mujeres periodistas avanza en el norte de Centroamérica como una estrategia de censura que busca desacreditar el periodismo crítico y generar autocensura en un contexto de impunidad.
“Desde mi perspectiva, el mayor enemigo para las mujeres, para su creatividad y su potencial es la cotidianidad”. Jennie Gabriela Salazar Baños, escritora petenera.
Luego de cuatro años de impunidad y beneficios para los acusados del femicidio de la joven universitaria Melisa Palacios, este 5 de enero, el caso avanzó en el Juzgado de Mayor Riesgo “C” luego de que la jueza Carol Berganza admitiera las más de 200 pruebas ofrecidas por el MP. Además, resolvió que continuará conociendo el juicio contra los acusados María Fernanda Bonilla Archila y José Luis Marroquín Ovalle.
La violencia digital contra las mujeres no es un fenómeno aislado ni una consecuencia inevitable del uso de las redes sociales. Es una expresión contemporánea de violencias estructurales que, lejos de desaparecer, se adaptan a las nuevas tecnologías para reproducirse, amplificarse y, en muchos casos, garantizar la impunidad. En sociedades marcadas por el patriarcado, la desigualdad y la corrupción, el espacio digital se ha convertido en un nuevo campo de disputa por el poder y la voz pública.
Crecí en Guatemala cuando los teléfonos eran fijos y el correo tardaba días sino meses en llegar; nunca imaginé que en un solo aparato cupiera el mundo. Mi vida transcurrió en analógico mientras lo digital se instalaba sin avisar, transformando todo. La comunicación masiva vino a evolucionar aspectos de la conectividad de manera rápida, fluida y efectiva, no solo con la familia sino con amigos, grupos de personas y organizaciones con intereses comunes y el mismo ejercicio del derecho. Pero … ¿Qué pasa cuando ese mundo en el bolsillo se vuelve un espacio hostil para las mujeres?
Hay heridas que no dejan cicatrices visibles, pero que duelen igual. Hay batallas que no se libran en las calles, sino a través de una pantalla. Soy una mujer que decidió usar su voz en las redes sociales, y esa decisión cambió mi vida. No escribo esto desde la teoría académica ni desde la distancia de quien analiza un problema ajeno. Escribo desde la vivencia de quien ha sufrido la violencia digital en carne propia, desde la certeza de que mi historia es también la historia de miles de mujeres que hoy callan por miedo.
“Nos llevamos la peor parte por habernos atrevido a ver a los ojos a este sistema corrupto”, Thelma Aldana, exfiscal general de Guatemala.