Por: Simón Antonio
Texto y fotografías: Simón Antonio
Marzo del 2017 marcó la historia de Guatemala y el mundo entero. Casi un centenar de jovencitas entre 13 y 17 años, que estaban bajo el resguardo y la protección del Estado de Guatemala, la tarde del 7 de marzo intentaron huir del Hogar Seguro Virgen de la Asunción por las condiciones inhumanas en las que ahí vivían: alimentos en descomposición, plagas en las habitaciones, castigos, torturas e incluso de una red de trata de la que nadie habla. Sin embargo fueron detenidas ilegalmente por la Policía Nacional Civil. Las autoridades del Estado a cargo de ellas, decidieron encerrarlas en un salón de 7 x 7 metros, en condiciones terribles, luego de haber pasado horas en las afueras de un hogar bajo maltratos, intimidación, insultos y violencia física por parte de la Policía. Finalmente a las 7:45 A.M. del día 8, a primera hora de la mañana, las 56 niñas comenzaron a gritar pidiendo auxilio por que el interior del salón estaba en llamas, hecho que aún se investiga de cómo sucedió. Las policías que se encontraban en el lugar les gritaban: “si fueron buenas para fugarse, sean fibrudas para aguantar el fuego”. La subinspectora Marroquín, quien tenía la llave, decidió abrir el candado 9 minutos después, pero ya era demasiado tarde. 41 adolescentes murieron a causa de la graves quemaduras y la asfixia por monóxido de carbono, otras 15 sobrevivieron con graves cicatrices e incluso amputaciones.
El 8 de marzo de 2017 un incendio en el “Hogar seguro” de la Ciudad de Guatemala dejó 41 muchachas muertas y 15 con graves y dolorosas secuelas. #NosDuelen56…
Por: Quimy De León
Por: Simón Antonio
Texto y fotografías: Jerson Morales Xitumul
Texto y fotografías: Simón Antonio
Por: Marta Karina Fuentes
Como si hubiese sido ayer, ya han transcurrido 10 meses de la masacre del Hogar Seguro Virgen de la Asunción. Hemos comenzado un año con 41 niñas ausentes, que fueron asesinadas el 8 de marzo del 2017, pidieron auxilio para salir de las llamas del aula donde las habían encerrado bajo tortura y amenazas, la Policía Nacional Civil que estaba a cargo de ellas, bajo la orden de las autoridades del Hogar y del mismo Presidente de la República de Guatemala, Jimmy Morales, hicieron caso omiso a los gritos de las 56 menores.
Por: Stef Arreaga
Por Raquel Arreaga
Guatemala 4 de diciembre 2017. Se confirmó que Anahy Keller ex subsecretaria de Bienestar Social de la Presidencia seguirá procesada, por lo que debería regresar a la cárcel o gozar de una medida sustitutiva como Harold Flores de la Procuraduría General de la Nación (PGN) y Gloria Castro de la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH). Esto lo deberá resolver un juzgado, mientras tanto la Sala Cuarta de Apelaciones resolvió que Keller enfrete a la justicia. Esto fue debido a una apelación presentada por el Ministerio Público en contra de la resolución del juez Guerra, quien había resuelto dejarla fuera del proceso penal.
Desde la Plataforma Colectiva #NosDuelen56 queremos hacer visible y latente la tragedia ocurrida el 8 de marzo del 2017. Por medio de una acción artística colectiva gritaremos por justicia, el sábado 25 de noviembre. La acción artística recopilará mensajes de distintos artistas, mujeres, feministas, activistas y familiares de las niñas fallecidas y sobrevivientes, que serán transmitidos en un audio en distintos puntos de la ciudad de Guatemala.
Por: Raquel Arreaga
Por: Nelton Rivera, fotografías Ameno Córdova
Por: Mayra Jiménez, Raquel Arreaga y Jazmín Carrillo
Texto y fotografías: David Toro
La madrugada del 8 de marzo, en la que en todo el mundo nos organizábamos para reivindicarnos como mujeres trabajadoras mediante un paro mundial, en el hogar, que se hace llamar Seguro, “Virgen de la Asunción” en la Ciudad de Guatemala, un grupo grande de adolescentes y niñas se manifestaba por las precarias condiciones en las que se encontraban internadas. Protestaban por la violencia física, sexual y emocional sistemática a la que estaban siendo sometidas por maestrxs y personal de la institución. Denunciaban además la precariedad y el hacinamiento, puesto que la institución albergaba el doble de personas que su capacidad les habilita.