Integrantes de colectiva de Hombres Trans Trans-Formacion Foto: Colectivo de Hombres Trans Trans-Formación

Sobre la colectividad, la organización y su poder transformador

Escrito por Colectivo Trans-Formación

Nos han contado la misma historia tantas veces que a veces se nos olvida que es mentira. Nos dicen que solos no podemos, que somos pocos, que el sistema es demasiado grande y nosotres demasiado pequeñes; que los cambios reales los deciden otras personas en otros lugares, con otros apellidos. Esa narrativa es una herramienta. Quienes sostienen el poder opresor necesitan que creamos que estamos desamparados, porque una persona que se cree sola no organiza nada. No exige. No incomoda. No transforma.

Por Colectivo de Hombres Trans Trans-Formación

Pero la historia de Trans-Formación es la prueba viva de que esa narrativa es falsa.

Este 13 de agosto cumplimos 13 años. Y si cinco amigos no se hubieran organizado, nada de lo que somos hoy existiría.

Cinco personas. No un ministerio, no una estructura estatal con presupuesto asignado. Cinco amigos que decidieron que la única forma de dejar de esperar que alguien más resolviera lo que nos correspondía a nosotros mismos era organizarnos entre pares, entre vecinos, entre iguales. Esa decisión, tan simple y tan radical al mismo tiempo, es la que nos trajo hasta acá.

Lo que la organización hizo posible

Fuimos el primer Colectivo de Hombres Trans de Guatemala y Centroamérica. No porque alguien nos lo permitiera, sino porque nos atrevimos a nombrarnos y a construir un espacio que no existía.

Fundamos la primera clínica de atención en salud integral y diferenciada para hombres trans en la región, en un contexto donde el Estado seguía y sigue sin generar la información ni los servicios que nuestra comunidad necesita. Esa clínica ha brindado más de 3,200 atenciones médicas desde su fundación, y solo en el último año sumamos más de 480 atenciones psicológicas. Hemos realizado jornadas de salud en Guatemala, El Salvador y Honduras en los últimos tres años.

Fuimos pioneros en investigaciones específicas sobre poblaciones transmasculinas, generando conocimiento que ninguna institución estatal ni académica estaba produciendo. Porque cuando el Estado nos invisibiliza en sus datos, organizarnos entre nosotros mismos es también un acto de producir la verdad que nadie más va a producir.

Nos posicionamos como referente nacional e internacional en la defensa de derechos humanos y la incidencia política, y construimos alianzas estratégicas con organizaciones de sociedad civil dentro y fuera de Guatemala. Ninguna de esas alianzas llegó sola: se tejieron organizándonos, sosteniendo relaciones, mostrando con hechos que éramos un actor serio y confiable.

Hoy contamos con una base comunitaria activa de al menos 350 personas en 17 departamentos del país. Hemos capacitado a funcionarios públicos, organizaciones y a nuestra propia base comunitaria, alcanzando a 1,300 personas en los últimos tres años, porque entendimos que la incidencia también se construye formando a quienes toman decisiones y a quienes exigimos que las tomen bien.

Inauguramos la primera escuela de formación en incidencia política para hombres trans, con una convocatoria de 200 hombres trans de 19 países de Latinoamérica. Eso no es un logro pequeño: es la prueba de que cuando abrimos un espacio de formación pensado desde nosotros y para nosotros, la región entera responde.

Hemos transformado vidas concretas a través de becas de estudio y apoyo a emprendimientos, apostando por la autosostenibilidad de nuestra comunidad y no solo por la asistencia puntual.

En 2024 fundamos el Espacio Trans-formador, un circuito de atención biopsicosocial pensado íntegramente para nuestra comunidad. Seguimos generando investigaciones sobre hombres trans en Guatemala, información que ni el Estado ni ninguna otra organización está produciendo.

Y logramos algo que nos llena de un orgullo particular: el libro Jalanik Junxaqalil, que narra historias trans e intersex, en colaboración con Argentina Intersex. Fue un trabajo de suma importancia porque la población intersex sigue siendo invisibilizada, incluso dentro de nuestro propio movimiento, y este libro es un paso concreto para revertir eso. Junto a él, produjimos un video animado que explica por qué es incorrecto usar la palabra "hermafrodita" para referirse a personas intersex, un material educativo que hoy circula como herramienta de sensibilización.

Y seguimos. Porque esto no se detiene.

La mentira que nos quieren vender

Nada de esto lo hizo el poder opresor por nosotros. Nada de esto se lo debemos a la buena voluntad de quienes históricamente nos han negado, patologizado o borrado de sus políticas públicas. Todo esto lo construimos organizándonos: entre pares, entre vecinos, entre personas que decidieron que la comunidad no es una idea abstracta sino una práctica diaria.

Esa es exactamente la razón por la que nos venden la narrativa de la imposibilidad. Porque una comunidad organizada es una comunidad que exige, que documenta, que construye clínicas donde el Estado no llega, que produce el conocimiento que las instituciones se niegan a generar, que forma a sus propios liderazgos, que abre escuelas de incidencia cuando nadie más las abre. Una comunidad organizada es, literalmente, la prueba de que el cambio no depende del permiso de quienes están arriba.

Trece años después, con una clínica, hombres trans formados para incidir en la política, un libro, una base comunitaria en 17 departamentos y alianzas en toda la región, la pregunta ya no es si organizarnos funciona. La pregunta es qué más podemos construir cuando seguimos haciéndolo.

¡Feliz aniversario, Trans-Formación! Gracias a esos cinco amigos que decidieron no esperar más.

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Colectivo Trans-Formación

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