Colectivo de Hombres trans Trans-Formación

Siete años de compromiso, cero planes: la CIE-11 y el arte de posponer

Escrito por Colectivo Trans-Formación

Hay una diferencia entre no saber y no querer. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) de Guatemala lleva años demostrando que domina esa diferencia mejor que nadie: sabe exactamente qué le falta, tiene las propuestas técnicas sobre el escritorio, cuenta con cronogramas internacionales de referencia y hasta con el personal capacitado para avanzar. Y aun así, no avanza.

Por Colectivo de Hombres trans Trans-Formación

Tres expedientes de acceso a la información pública, resueltos entre junio y julio de 2026, lo confirman con la voz de la propia institución. No son denuncias externas. Son las palabras del Ministerio, respondiendo bajo su propia firma.

Expediente 1876-2026: una propuesta técnica completa, engavetada

En noviembre de 2025, la Unidad de Género del MSPAS remitió a la Dirección de Tecnologías de la Información una propuesta técnica institucional detallada para incorporar la variable "identidad de género" en el Sistema de Información Gerencial de Salud (SIGSA). El documento no era una idea vaga: incluía definición conceptual, catálogo de opciones, reglas de validación, referencias bibliográficas y hasta la ubicación exacta que debía ocupar la nueva columna en los formularios.

Ocho meses después, la respuesta oficial del Ministerio es esta: el requerimiento "a la fecha... tiene este requerimiento entre el listado de solicitudes con análisis inicial".

Análisis inicial. Ocho meses. Sobre una propuesta que ya venía completa.

El trabajo técnico está hecho. Lo que falta es la decisión de ejecutarlo.

Expediente 1874-2026: siete años de "compromiso"

La Organización Mundial de la Salud aprobó la Clasificación Internacional de Enfermedades en su décima revisión (CIE-11) en 2018. El MSPAS conformó su Mesa Técnica institucional para gestionar ese cambio hasta septiembre de 2025. Siete años de distancia entre la obligación técnica internacional y el primer paso administrativo interno.

Y el paso que sigue tampoco tiene fecha. La propia Dirección de Tecnologías de la Información lo admite en su respuesta: "en el siguiente semestre se avanzará con definir planes". No hay cronograma. No hay fecha de implementación. No hay plan de financiamiento, el Ministerio reconoce que el proceso "debe contar" con uno, en tiempo futuro, como si aún no existiera ninguna gestión al respecto.

Mientras tanto, tres codificadores guatemaltecos viajaron a Ciudad de México a capacitarse en un curso internacional sobre mortalidad. Una actividad real, documentada, con agenda y horario. Pero capacitar personal sin un plan de implementación institucional es como entrenar a un equipo para un partido que nadie ha programado.

Expediente 1872-2026: la población que el Estado decidió no ver

Si los dos expedientes anteriores muestran lentitud, el tercero muestra algo más grave: ausencia total.

Ante una solicitud detallada sobre el registro, atención y protocolos para personas intersex en Guatemala, la respuesta del MSPAS es una sucesión de negativas:

  • No existe la opción "intersex" en los formularios oficiales del sistema de salud.

  • No existen investigaciones, estudios ni diagnósticos situacionales sobre esta población.

  • No existen protocolos, lineamientos ni guías clínicas de atención.

  • No existen mecanismos de capacitación para el personal de salud.

  • No existen recomendaciones institucionales sobre intervenciones médicas irreversibles practicadas en la infancia.

Pero la frase más reveladora de todo el expediente no es una negación: es una excusa que se muerde la cola. El Ministerio explica que no capacita a su personal en atención a personas intersex porque "aún no se encuentra en la normativa" el tema, y que "debe normarse para generar un método de capacitación".

Es decir: no se actúa porque no hay norma, y no hay norma porque nadie ha decidido crearla. Un círculo perfectamente cerrado donde la inacción se justifica a sí misma.

Una silla que llegó tarde y se fue rápido

Los expedientes no son el único termómetro. El pasado 18 de junio, Colectivo de Hombres trans Trans-Formación, junto a la Red Multicultural de Mujeres Trans (REDMUTRANS) organizó un Diálogo Acción por la Despatologización Trans, un espacio pensado precisamente para lo que los oficios burocráticos no permiten: preguntar de frente. Se invitó a una mesa de diálogo a distintas instituciones del Estado para que explicaran, en voz propia, qué están haciendo  en concreto  en favor de la despatologización.

Entre las personas invitadas estaba Alejandra Estrada, coordinadora de la Unidad de Género del MSPAS, la misma unidad que ha estado a cargo de la Estrategia de Atención Integral y Diferenciada en Salud para las Personas Trans en Guatemala 2016-2030.

Se esperaba su participación activa. Lo que hubo fue una llegada tarde y una salida rápida.

No hace falta forzar la lectura: una funcionaria que representa a la institución encargada de una estrategia con nombre y apellido para la población trans, en un espacio construido específicamente para rendir cuentas sobre esa estrategia, decide asomarse lo mínimo indispensable. Eso no es un detalle protocolario. Es, otra vez, el mismo patrón que documentan los expedientes: la forma existe, la sustancia no. Y a nosotres, sinceramente, no nos llena de esperanza.

El patrón detrás de los expedientes

Ningún funcionario del MSPAS afirma, en ninguno de estos tres expedientes, que el cambio sea imposible, incorrecto o innecesario. Nadie niega la validez técnica de las propuestas. Lo que se repite, una y otra vez, es una arquitectura de aplazamiento: "está en análisis inicial", "se avanzará el siguiente semestre", "debe normarse primero", "no es competencia de este departamento".

Ese lenguaje no es un vacío legal. Es una decisión política, sostenida con la herramienta más eficaz que tiene una institución para no rendir cuentas: la demora indefinida.

Las personas trans e intersex en Guatemala no estamos pidiendo algo que no exista en ningún lado. Estamos pidiendo que el Estado aplique lo que la Organización Mundial de la Salud definió en 2018, lo que sus propios funcionarios reconocen como pendiente en 2026. La tecnología existe. El personal existe. Los documentos existen. Lo único que falta es la voluntad de firmar la implementación.

Y esa firma, o su ausencia, también es una forma de gobernar.

Este análisis se basa en los expedientes UAIP-SE-1876-2026, UAIP-SE-1874-2026 y UAIP-SI-1872-2026, resueltos por la Unidad de Acceso a la Información Pública del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social entre junio y julio de 2026.

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