Retrato de Nan Rosalina Tuyuc parada de frente. Joel Solano

Rosalina Tuyuc, de la búsqueda de la justicia a la dirigencia social

Escrito por Joel Solano

Rosalina Tuyuc Velásquez es una dirigente histórica de San Juan Comalapa, Chimaltenango. Ha tenido una participación histórica en el país con la fundación de la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA) en 1988, fue diputada del Congreso de la República por el Frente Democrático Nueva Guatemala (FDNG), convirtiéndose en una de las primeras mujeres mayas en integrar el Legislativo.

Por Joel Solano

A sus 69 años, la fundadora de la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala (CONAVIGUA), Rosalina Tuyuc, interpreta la realidad del país con la sabiduría que le dan décadas de militancia en el movimiento social guatemalteco. 

Durante una entrevista con Prensa Comunitaria compartió su punto de vista sobre la coyuntura nacional, marcada por los persistentes desafíos en el acceso a la justicia y la dignidad de las víctimas, en la que señala que la articulación colectiva de organizaciones es la única vía para sostener la memoria histórica.

Rosalina Tuyuc, representa esa memoria de organización no es solo un registro del pasado, sino la columna vertebral del presente. Su propia historia marcada por la desaparición forzada de su padre y su esposo, encarna el surgimiento de CONAVIGUA y la dignificación de las mujeres mayas que transformaron el dolor en una zanja de justicia inquebrantable, señala

El deseo de aferrarse a la vida por encima de la muerte fue el motivo para integrarse al esfuerzo colectivo de las mujeres. Su participación no nace de un incentivo político sino empujada por una época oscura en la que solo se esperaba la muerte. Sobrevivir exigía recuperar las fuerzas y la alegría perdida. 

Aunque el dolor de haber perdido a su padre, a su esposo, amigos catequistas, maestros y compañeros cooperativistas la había sumido en un vacío que paralizaba sus pensamientos y la desconectó de su entorno, fue precisamente la confianza en la fuerza de las demás mujeres lo que la impulsó a volver a organizarse.

“De las cenizas resurge la vida, como las plantas”, afirma Tuyuc, al referir que la convicción transforma el dolor en esperanza. Ve en el tejido comunitario el combustible de la resistencia. “Escuchar los testimonios de las mujeres, acompañarlas y sostenerlas cuando piden apoyo es la mayor recompensa. Este lazo colectivo demuestra que el miedo se puede vencer y que el anhelo de vivir es más fuerte que la violencia”, afirma. 

Esa determinación es el motor compartido por las mujeres viudas de Comalapa, San Martín, Patzún y otras comunidades, quienes han transformado la pura supervivencia en una digna lucha por la vida.

La búsqueda de las mujeres 

La organización de las mujeres nació primero como una defensa de la vida, para luego transformarse en una herramienta de denuncia contra los abusos de militares, paramilitares y civiles que vulneraron la dignidad de las familias. 

Aunque en aquel entonces el Ministerio Público rechazó la mayoría de las demandas, las mujeres abrieron camino impulsando la búsqueda en cementerios clandestinos y destacamentos militares. Sostenidas por la fe y la fuerza comunitaria a nivel departamental y nacional, muchas compartieron el milagro colectivo de hallar a los familiares de otras compañeras.

Sin embargo, el costo humano fue devastador: la guerra arrancó la conexión profunda con la madre tierra y dejó secuelas psicológicas y físicas imborrables, especialmente en quienes atestiguaron torturas, violaciones y asesinatos. 

Hoy, enfermedades como ceguera, la artritis y la diabetes persiguen a las sobrevivientes de violencia sexual debido al miedo y al llanto acumulado por años, sumado a una injusta culpa por no haber podido salvar a los suyos. Por eso, sanar el corazón y el cuerpo sigue siendo el desafío más grande y la misión central desde CONAVIGUA.

Las mujeres organizadas siempre han sido propositivas frente a un Estado que vulnera sus derechos, pero las políticas de reparación gubernamentales fracasaron al reducir el resarcimiento a un pago monetario. Se ignoró el daño cultural que desarraigó a la gente de sus idiomas, de sus consejos familiares y del saber de la medicina ancestral y se abandonó el plano psicosocial. 

Ante este vacío estatal, los procesos de sanación comunitaria, acompañados por las iglesias y las organizaciones de mujeres, se volvieron vitales. Romper el silencio y el terror heredados de la guerra es la única vía para que una sociedad supere el trauma. 

Hoy, sanar la memoria histórica sigue siendo una herramienta urgente: es lo que permite cambiar el miedo por seguridad y preparar a los pueblos para defenderse de la criminalización y las falsas acusaciones que persisten en el presente, advierte Rosalina Tuyuc.

Fotos: Joel Solano

El Rol Histórico y Político de las Mujeres Sobrevivientes en Guatemala

Para las mujeres sobrevivientes del genocidio, organizarse y formarse políticamente fue la clave para romper con años de sumisión frente al Estado y la familia. 

Inspiradas en el legado de las gobernantes prehispánicas de Tikal, Iximché y Mixco Viejo, las mujeres dejaron de ser vistas solo como víctimas y se convirtieron en actoras clave de la transición de la guerra a la paz. Durante los diálogos entre el gobierno, el ejército y la URNG, participaron a la par de los hombres con propuestas firmes sobre derechos humanos, el rol democrático del ejército y el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas.

Un logro de esta resistencia ocurrió entre 1991 y 1993, cuando las mujeres viudas de CONAVIGUA movilizaron a más de 35,000 personas frente al Congreso y el Palacio Nacional para exigir la Ley del Servicio Militar Voluntario.

Hoy, ante los intentos del gobierno actual por reactivar el servicio militar obligatorio, esta lucha histórica que coincide con el Día Internacional de la Objeción de Conciencia cada 15 de mayo, nos recuerda que las mujeres no solo sobrevivieron al conflicto, sino que transformaron las bases políticas del país, indica Tuyuc.

El Vínculo Histórico entre el Movimiento Indígena y la Lucha Estudiantil

La dirigente considera que la lucha de las y los estudiantes de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), que se oponen al fraude de Walter Mazariegos, el rector que fue impuesto a través de elecciones anómalas, realizadas en 2022 y 2026 tiene un gran valor histórico y son los más jóvenes quienes se han posicionado en contra del mismo.

En CONAVIGUA reconocemos y valoramos las décadas de lucha del movimiento estudiantil. Desde mi adolescencia y mis pasos en la juventud del CUC, fui testigo de cómo los estudiantes salían a las calles a defender al pueblo contra el aumento del pasaje, el alto costo de la vida y la militarización. 

Fotos: Joel Solano

En los años 90, la AEU y los estudiantes de la Universidad de San Carlos (USAC) fueron grandes aliados nuestros; recolectaron firmas en las calles para impulsar la Ley del Servicio Militar Voluntario y nos ayudaron a dignificar la memoria de las campesinas que lucharon por la tierra y por salarios dignos. Por ello, y en memoria de tantos dirigentes estudiantiles que fueron asesinados, secuestrados o masacrados como aquellos que acompañaron la toma de la Embajada de España, tenemos la obligación moral de devolver ese acompañamiento.

Aunque hoy no seamos universitarios, debemos defender la USAC por el futuro de nuestras nietas y bisnietos; es la única universidad pública y se sostiene con los impuestos del pueblo.

Aunque los pueblos indígenas hemos luchado sin éxito por más de 25 años para que se apruebe la Universidad Maya (planteada en los Acuerdos de Paz), hoy nos toca acuerpar la defensa de la USAC. Su autonomía está bajo ataque por un rector impuesto y un Consejo Superior Universitario que ha entregado la institución a manos corruptas y usurpadoras. 

Así como nos unimos en las históricas manifestaciones en defensa de la democracia en 2015 y 2023, hoy el pueblo no puede dejar solos a los estudiantes ni al profesorado consciente. Es urgente rescatar a la universidad pública para que vuelva a cumplir con su responsabilidad histórica de defender la vida, la democracia y los derechos humanos en Guatemala.

“La lucha estudiantil nunca ha sido aislada, sino una alianza histórica con el movimiento obrero, campesino y religioso; hoy más que nunca, el campo y la ciudad nos necesitamos mutuamente para seguir construyendo el país por el que tantos mártires dieron la vida”, cuenta Tuyuc. 

La lucha estudiantil en Chimaltenango demuestra que la organización local es fundamental. Aunque los estudiantes enfrentan problemas específicos en sus municipios, no se aíslan: se unen a otras organizaciones y coordinan fuerzas. Esta unión permite que las demandas de los departamentos viajen desde Chimaltenango y Antigua hasta la capital, logrando que la voz comunitaria se escuche en todo el país con verdadero impacto.

Según Tuyuc, un gran ejemplo fue la movilización territorial contra la imposición de Walter Mazariegos en la USAC. Chimaltenango y Sacatepéquez se hicieron escuchar con firmeza, demostrando que el futuro de la educación no puede quedar en manos de unos pocos corruptos. Por eso, la vigilancia de los estudiantes debe ser tanto académica como política, uniendo fuerzas con el resto del pueblo para defender la dignidad de nuestro territorio.

Inseguridad, Criminalidad y la Necesidad de un Nuevo Estado

Hoy en día, la criminalidad y la violencia no son una responsabilidad general, sino el resultado de grupos delincuenciales protagonizados por políticos y el crimen organizado que operan en la oscuridad, fuera de la ley. Chimaltenango ha vivido meses de mucha violencia, lo que refleja la alarmante debilidad de un Estado agotado que ya no garantiza los derechos básicos de la ciudadanía en seguridad, salud ni educación. 

Para recuperar la confianza de los pueblos, no bastan parches; se necesita una reforma estructural y un nuevo Estado que traiga estabilidad y proteja la vida de la gente. Frente a esto, los chimaltecos debemos mantener una vigilancia constante sobre las autoridades para exigir transparencia y que se cuiden los fondos públicos señala Rosalina.

Liderazgo Ancestral, Leyes e Identidad Maya

Muchos de los liderazgos más auténticos de nuestro departamento nacen desde la comunidad, aprendidos de los abuelos y abuelas, y no necesariamente de las universidades. 

A lo largo de los últimos 40 años, estas luchas han logrado el respaldo de leyes y convenios internacionales que hoy defienden a las mujeres, a los campesinos y a los pueblos indígenas, como la Ley de Idiomas Nacionales surgida de los Acuerdos de Paz. 

Aunque los desplazamientos han provocado que algunos niños ya no aprendan su idioma materno en el hogar, la riqueza histórica de nuestras familias sigue viva. Por ello, es necesario que la juventud aproveche la tecnología para investigar nuestra historia, recuperar su identidad y sentirse orgullosos de pertenecer a la gran civilización maya a la par de otras civilizaciones en el mundo, indica Tuyuc.

Articulación Comunitaria y el Compromiso Electoral hacia 2027

La capacidad de articulación de Chimaltenango tiene raíces profundas que sanaron los espacios perdidos por la guerra y que se consolidaron en los levantamientos de 2012, 2015 y, especialmente, en el glorioso año 2023, cuando el pueblo maya se unió para defender la democracia frente a los actores corruptos y antidemocráticos. 

Hoy, la articulación debe fortalecerse aún más desde lo local. Nos encontramos en una etapa clave para concientizar a la población de que el voto no se vende ni se compra. De cara al proceso electoral de 2027, las mujeres impulsamos con fuerza demandas de paridad, inclusión y alternancia, exigiendo a los partidos políticos que incluyan de manera real y justa a los pueblos indígenas y ladinos en sus planillas advierte Rosalina.

Aprender de la colectividad significa entender que el servicio público se hace por conciencia y no para aprovecharse de la gente. Cuando fui diputada y se aprobaron proyectos en Tecpán y San Andrés Itzapa, las comunidades se sorprendían de que yo no les cobrara nada, porque otros políticos sí les exigían dinero. 

No se debe pagar nada extra por un trabajo que es nuestra responsabilidad; trabajar con transparencia no cuesta nada y debemos empezar el cambio nosotros mismos para que los demás cambien.

Una misión de vida y el relevo de las nuevas generaciones

Llevo 24 años trabajando en CONAVIGUA. Aunque sé que llegará el momento de retirarme, la gente me pide que siga; mi deseo es ser recordada por mi servicio y no por haberme aprovechado del cargo. Errores hay, pero la conciencia tranquila y la solidaridad de la gente son lo que cuenta. 

“Me emociona ver a señoritas involucrarse en las luchas sociales, porque sé que hemos dejado una semilla fructífera. Aunque esto implica sacrificar el tiempo con la familia, al final se convierte en una verdadera misión de vida.

Animo a más lideresas a seguir esforzándose en los trabajos colectivos, ya que todavía queda un largo camino por recorrer debido a la situación del país. Como organización, sufrimos persecución política en el pasado, pero logramos sobrevivir”. 

Hoy, nuestro deseo profundo es alcanzar un tiempo de plenitud, donde todos y todas nos aceptemos y convivamos en paz como hijos e hijas de la madre tierra.

La espiritualidad maya y el cuidado de la Madre Tierra

La espiritualidad maya es algo que traemos desde el nacimiento; se vive y se conecta con las energías, el fuego sagrado, el agua y el aire que nos protegen. Los abuelos y abuelas cuidaron estos elementos por siglos y nos enseñaron que la espiritualidad no es solo estar de rodillas, sino vivir agradecidos y entender que todos nos complementamos.

 La Madre Tierra es nuestra casa grande y, si no la cuidamos, no habrá vida; por eso es vital enseñarles a las nuevas generaciones de dónde venimos indica Tuyuc.

El sufrimiento del pasado nos ha dejado un gran desgaste físico, pero no podemos seguir cargando ese dolor para siempre; es necesario hablarlo y superarlo. Nuestros antepasados filosofaron sobre el tiempo y el espacio, pero hoy vivimos en desigualdad porque unos pocos grupos pusieron su interés individual sobre el bienestar colectivo. 

Mientras existan injusticias, racismo y leyes impuestas que nos niegan derechos, los pueblos indígenas seguiremos alzando la voz para defender nuestra historia y transformar el país.

Mientras existan hombres y mujeres encarcelados injustamente o en el exilio por defender la democracia, siempre habrá voces que exijan respeto a la vida y al pensamiento colectivo. 

Para lograrlo, es indispensable mantener una alianza firme entre el campo y la ciudad. La fuerza de nuestro movimiento se sostiene en la colectividad, y el trabajo de todos es no permitir que nos sigan callando señala Rosalina.

Aporte colectivo y raíces en Comalapa

No me considero superior a nadie, soy una mujer más aportando a la colectividad y debatiendo a la par de estudiantes, académicos y trabajadores. Todo lo que sé, lo aprendí en Comalapa desde mi juventud, es gracias a grandes maestros, cooperativas y, especialmente, al grupo de mujeres viudas de la guerra. Mi vínculo con mi tierra sigue fuerte, ahora a través del trabajo en el Memorial de las Víctimas. Todos los días se aprende algo nuevo y mi único deseo es seguir honrando esas enseñanzas sin defraudar al pueblo.

La defensa de la Madre Tierra y el resguardo de las semillas

La defensa de la tierra, el bosque y el agua es un compromiso colectivo que en CONAVIGUA trabajamos junto a las mujeres y la juventud. Actualmente, la Madre Tierra y el agua están enfermos debido a la contaminación y los transgénicos, y es urgente sanarlos. 

Las mujeres tienen la gran responsabilidad de proteger las semillas nativas para que las nuevas generaciones no tengan que comprarlas. Como seres humanos estamos de paso, pero la naturaleza permanece; por ello, debemos aprender a comunicarnos con ella y escucharla, una sabiduría que también comparten pueblos hermanos como los Dakota y Lakota en Estados Unidos. Esta tarea de protección no depende de una sola persona, sino de toda la colectividad.

Unidad entre indígenas y ladinos frente a la división

Históricamente nos han querido sembrar la división y el racismo, enseñándole a algunos sectores que existen superioridades. Sin embargo, desde el nacimiento de nuestra organización, hemos caminado juntos entre indígenas y ladinos pobres, descubriendo que hombres y mujeres tenemos las mismas capacidades y potencialidades para entendernos. 

Guardamos un profundo respeto por los compañeros ladinos de sindicatos como el de la Coca-Cola y de UNSITRAGUA, quienes se esforzaron junto a nosotros, nos enseñaron herramientas de comunicación y sufrieron persecución a la par de los pueblos indígenas, afirma Rosalina Tuyuc.

Romper el silencio: la importancia de denunciar la criminalización

Frente a las amenazas, la persecución y la criminalización que sufren los liderazgos, es fundamental no callarse ni normalizar la violencia. Aunque a veces las instituciones del Estado no investiguen como deberían, es indispensable interponer denuncias legales para dejar un precedente. 

Estos ataques son delitos graves que atentan contra la vida, la libre manifestación y la libertad de expresión. Hoy en día, es necesario socializar estas alertas y señalar directamente a los agresores porque, a diferencia del pasado cuando solo se hablaba de forma general del ejército, ahora los responsables ya tienen nombres y apellidos advierte Rosalina.

Consejos de Rosalina Tuyuc para la juventud: Memoria, identidad y organización

El principal consejo de Rosalina para los jóvenes es no olvidar la lucha histórica de quienes dieron su vida por defender los derechos humanos. Aunque espera que la juventud actual no tenga que sufrir los horrores del pasado, les recuerda que la organización comunitaria es la única herramienta que nos permite defendernos. Para comprender el presente, invita a leer libros esenciales como el informe REMHI o el de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, los cuales explican por qué ocurrió la guerra en Guatemala y ayudan a evitar que la historia se repita.

Asimismo, resalta que, para defender la resistencia de los pueblos indígenas, primero hay que conocerla. Como el sistema oficial de educación muchas veces oculta esta realidad, los jóvenes deben tener la iniciativa de investigar, analizar y dialogar por su cuenta. Perder el miedo a criticar lo que está mal es fundamental para construir una democracia donde todos seamos incluidos, protegiendo con responsabilidad los derechos que a este país le costaron mucha sangre.

Finalmente, su recomendación es mantener viva la identidad y la dignidad, teniendo mucho cuidado con el uso excesivo de la tecnología. Rosalina aconseja usar las herramientas digitales solo para fortalecer la organización y no para aislarse. Invita a la juventud a desconectarse de las tecnologías y salir a las comunidades para aprender de ejemplos reales, como los 48 Cantones, quienes demuestran cómo la conciencia colectiva protege los bosques y el agua de forma natural.

Rosalina Tuyuc, quien siempre ha luchado en defensa de las mujeres viudas y sobrevivientes del genocidio, también le acompaña su participación histórica en la negociación de los Acuerdos de Paz donde impulsó el Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas y la movilización de miles de mujeres en los años noventa para lograr la Ley del Servicio Militar Voluntario. 

A lo largo de las décadas, Tuyuc ha tejido alianzas clave entre los movimientos indígenas, campesinos, obreros y estudiantes universitarios para combatir la corrupción estatal, defender la autonomía de la USAC, proteger la Madre Tierra contra los transgénicos y resguardar las semillas nativas. Actualmente, su labor continúa enfocada en la preservación de la memoria histórica desde Comalapa, la denuncia legal contra la criminalización de defensores del territorio, y la formación de una juventud consciente que recupere su identidad maya y exija paridad e inclusión política en Guatemala.

“Agradezco profundamente a Prensa Comunitaria y a Ruda por abrirme este espacio y por la valiosa labor que realizan desde la comunicación comunitaria; gracias a su trabajo, este mensaje puede llegar a muchas más personas, a quienes invito con entusiasmo a leer, escuchar y apoyar las investigaciones que este medio comparte”, expresó Rosalina.

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Joel Solano

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Foto: Jasmin López.
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Ruda

Por Jasmin López