Resistiendo al olvido

Escrito por Noelia Herrera

Las mujeres lideran la búsqueda de sus familiares y personas víctimas de desaparición forzada. En noviembre de 2025 Daniela Andrea Mostacilla, buscadora e investigadora colombiana, profesora de matemáticas, presentó en la ciudad de Guatemala y en Quetzaltenango su libro titulado “Resistiendo al olvido, Memorias de una mujer indígena sobre la búsqueda de un desconocido”, editado por John Sabogal y Elisa Ribeiro. En su libro, Daniela narra el proceso de búsqueda de su padre y el contexto e historia de la Colombia en conflicto.

Por Noelia Herrera

Con aportes de Daniela Mostacilla, John Sabogal y Elisa Riveiro. 

Daniela es una joven mujer colombiana que actualmente trabaja en la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas -UBPD- del estado de Colombia, en el departamento Valle del Cauca. Según sus propias palabras, tenía mucho ímpetu por escribir su historia y poner voz y rostro a aquellas narraciones que se vinculan desde otros ángulos de la memoria, como la voz de su papá, de su amiga de la infancia, y la suya propia. Historias que narran en primera persona lo ocurrido en territorios que a veces escapan al foco de las narrativas predominantes.

A pesar de su ímpetu y necesidad de escribir, antes pensaba que tal vez su historia no tuviera valor, y sentía que no tendría derecho de enterrar dignamente a su papá. Sentía que la dignidad se había perdido en el transcurso del conflicto que le tocó vivir. Pero la dignidad siempre perdura, a pesar de todo. Historias como la suya generalmente son relegadas y estigmatizadas por la sociedad. Para su sorpresa, el libro ha llegado a muchos corazones y mentes posicionándose como una crónica sincera de la vida de una joven mujer, y los obstáculos que logró superar para encontrar los restos de su padre.

Daniela se vincula con Guatemala desde su quehacer forense e investigativo. Le impresionó la labor que las mujeres guatemaltecas han hecho desde décadas atrás para encaminar acciones de búsqueda de las personas desaparecidas. Estas mujeres y las organizaciones que las acompañan han logrado evidenciar ejercicios estructurales de violencia en nuestro país, y son referente de lucha en todo el mundo. Sus acciones y trabajo han aportado a la construcción de parámetros internacionales relacionados con el tema.

Las mujeres buscadoras de Guatemala no tienen el soporte legislativo que tienen las mujeres colombianas. El nivel de impunidad es altísimo. Nuestra historia es compleja y existen caminos entrampados. A dónde reclamar, a quién pedir apoyo. El soporte lo encuentran entre ellas mismas, en sus comunidades y en sus logros. En este diálogo, el libro es la oportunidad de levantar la voz y es un mecanismo de lucha y una oportunidad para incidir en Latinoamérica.

Colombia, país en el que la cifra de personas víctimas de desaparición forzada se estima en 200,000, fue precursora de la ley que protege a las mujeres buscadoras. No es casualidad que quien impulsó esta ley, Yanette Bautista, directora de la Fundación Nydia Erika Bautista, tuvo como motor de sus acciones el amor hacia su hermana desaparecida y su búsqueda incansable.

Daniela presentó su libro en la ciudad de Guatemala; asimismo, en el Parque Intercultural de Quetzaltenango, en el marco de la Escuela de Memoria y Arte de la Asociación Familiares Detenidos Desaparecidos de Guatemala -FAMDEGUA-.

Daniela, Elisa y John. Fotografía tomada de @sonhosluminicos

Los editores compartieron lo que para mí fue el punto neurálgico de la presentación: cómo fue el acompañamiento y la edición de este texto. Se abrió un debate, diálogo y discusión en torno a las implicaciones éticas de este proceso. Escuchar el cuerpo, poner atención en las emociones y sensaciones de Daniela fue primordial, junto al respeto sobre sus decisiones de qué incluir y qué dejar fuera del texto.

Sin duda este proceso de edición fue diferente a cualquier otro. La combinación de Daniela como escritora, junto a Elisa y John como editores, es inusual. Elisa es de origen brasileño, profesional de las artes, comunicación y Derechos Humanos. Se especializa en la vinculación con los sueños, la creación artística y la relación política que surge. John es colombiano, antropólogo y psicólogo. Hizo parte de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Elisa es un ángel guardián, alegre, transparente, siempre con una sonrisa cálida. John es breve, silencioso, calmado y profundo, analítico y crítico. La conexión de ambos con Guatemala también deviene de las relaciones históricas y políticas latinoamericanas y sus conflictos.

Daniela escribía a mano los fragmentos que quería narrar y compartir. Luego Elisa y John los transcribían fielmente. La escucha siempre atenta y silenciosa. Validar las vivencias y sentimientos, la propia forma de expresar fue otra guía de trabajo. Posteriormente, en conjunto leían con Daniela lo ya transcrito. Subrayaban partes que les provocaban dudas, o si consideraban propicio ahondar en algún tema. En general, la escritura siempre fue muy fiel al manuscrito de Daniela en cuanto a estructura y forma.

Pronto fue evidente y necesario agregar al libro información histórica y social sobre Colombia para sustentar contextualmente algunos tramos de la narración. A veces Daniela entraba en un silencio ineludible, que los editores respetaban como parte de este proceso íntimo y flexible de escritura y creación.

Libro Resistiendo al olvido, Memorias de una mujer indígena sobre la búsqueda de un desconocido. Foto: Noelia Herrera

En una de las presentaciones del libro alguien preguntó a Daniela qué sintió al finalizarlo, qué agrega a su propia historia y a su propio devenir. La respuesta reflejó nuevamente la complejidad del texto. Escribir fue también un aprender permanente sobre ella y la vida de su familia, y que realmente esta historia continúa en la búsqueda y reconstrucción del rostro de su padre, de lo que fue su vida y la reunión de los fragmentos que esta búsqueda pueda rendir.

El acompañamiento que recibió de los editores fue primordial para reconstruir sus memorias como mujer buscadora. Esto también permitió reforzar la idea en Daniela de compartir su historia y que vale la pena y merece ser conocida y compartida a pesar de los prejuicios. El caminar sereno y tranquilo le dio la certeza para continuar a pesar del dolor y la sensibilidad del tema. La pauta narrativa siempre fue de Daniela y los espacios para los silencios ayudaron a tomar impulso.

El libro representó soltar una carga grande de pena, vergüenza, prejuicio. La escritora expresó su preocupación de que nadie creyera su historia. En este libro ella nos habla sobre experiencias que nunca le contó a nadie, y logró resignificar el dolor al darle la cara a lo que tuvo que vivir y transformarlo en una forma de decirle sí a la vida. La complicidad se va creando al ritmo de la lectura.

“Llevo varias semanas sin escribir, pero con muchas emociones a flote. Me confirmaron que uno de los cuerpos hallados en el cementerio de El Tarso es mi papá”. Así comienzan las memorias de Daniela Mostacilla, una joven indígena Nasa oriunda de Caldono (Cauca), que por años buscó incansablemente a su padre, un guerrillero desaparecido del cual no tenía recuerdos directos sino apenas retazos de memorias.

Fragmento del prólogo del libro escrito por los editores.

El libro/objeto es suave al tacto, tamaño bolsillo de pasta blanda. El color de las letras es lila. Es una creación transdisciplinaria que conjuga texto, arte, psicología, antropología, memoria, y la historia de la experiencia propia. Es una creación colectiva que contiene 19 capítulos y un prólogo escrito por Elisa y John. Incluye el mapa de las ausencias, ilustraciones de la memoria, ilustraciones de las infancias en contexto de guerra. El libro excede las circunstancias de la búsqueda y nos brinda los matices de Latinoamérica. Podemos reflejarnos en algunos pasajes y empatizar con lo que Daniela nos comparte.

Al final, el libro es Testigo y Anexo de las acciones de búsqueda que Daniela hizo en el periodo de 2002 a 2023. La búsqueda no termina cuando entregan los restos del ser querido. Es preciso reconstruir rostros, vidas, memorias, y abrazar múltiples infancias interrumpidas. Nos plantea la discusión sobre la desaparición forzada, su concepto, las víctimas y sus familiares. Este fenómeno de violencia estructural inmensa que atañe a todas las sociedades, pues sus múltiples facetas nos afectan a unos más que a otros, pero al final a todas y todos.

Por tres años, Daniela, Elisa y John se dedicaron a elaborar este hermoso objeto que narra la historia de memoria, resistencia, búsqueda, y nos plantea la esperanza de las mujeres buscadoras. El libro exhibe un escenario estructural. Esto lo coloca en un nivel multidisciplinar que va más allá del testimonio. En esos términos, el libro es un valioso aporte para la historiografía latinoamericana, y para cuestionar nuestro presente desde un pasado reciente que nos interpela.

Al culminarse este proceso, los editores y Daniela sostuvieron un encuentro con 25 mujeres buscadoras de Valle del Cauca para compartir impresiones y dar a conocer el resultado de estos años de trabajo. Esta actividad constituyó la culminación del proceso que podría describirse como circular y colectivo, y a la vez posibilitó la devolución de estas experiencias a grupos que trabajan en el mismo tema.

Hay otras posibilidades más para el libro: otros registros como la elaboración de una pieza audiovisual, traducir el libro al idioma Nasayuwe, y a otros formatos que lleguen a más público y otras audiencias. También hay un proyecto para su animación que ya cuenta con el guion cuyo objetivo es evidenciar la muerte de las mujeres sin encontrar a sus seres queridos.

Daniela se muestra como una mujer joven y fuerte que abraza a su niña interior y le escribe una carta; abraza también a sus perritos y a su hijo, y nos comparte ese amor, alegría y esperanza que tiene por la vida.

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Noelia Herrera

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