Organizaciones LGBTIQ+ exigen justicia por Erika Paau Pop, víctima de violencia racista transfóbica

La asociación Lambda, junto a la Comunidad Sol, el Espacio de Resistencia Plural J’alanil y la Comuna Bisexual, presentaron este 13 de abril una carta a la  Comisión Presidencial contra el Racismo en Guatemala (Codisra) en la que demandan una ruta de trabajo para prevenir la violencia contra las personas indígenas LQBTIQ+ en los territorios, pues afirman que no hay presencia institucional para atender estos casos.

Por Lucero Sapalú

Diversas organizaciones defensoras de los derechos de las personas LGBTIQ+, exigen al Ministerio Público (MP) que de manera urgente acelere el proceso de investigación del transfemicidio de Erika Paau Pop, una mujer trans Q’eqchi’, y otros casos de violencia transfóbica, y le exigen a la Codisra que la protección de las personas indígenas LGBTIQ+ sea una prioridad en su mandato de erradicación del racismo.

La muerte de Erika Paau Pop, una mujer trans maya Q'eqchi', originaria de San Juan Chamelco, el pasado 7 de abril, como consecuencia de un ataque violento en su contra, en Cobán, Alta Verapaz, abre nuevamente el debate sobre la necesidad de contar con mecanismos de concientización y prevención del racismo estructural y el perjuicio por identidad de género y orientación sexual, la cual, según estas organizaciones, está cobrando vidas.

Durante la presentación del expediente de Erika ante la Codisra, Fernando Us, de la Secretaría de los Pueblos Indígenas de la Diversidad Sexual de Lambda, detalló que su mayor preocupación es el aumento de los casos de violencia contra mujeres lesbianas, bisexuales y trans (MLIT) indígenas, como el caso de Erika.

https://x.com/ruda_gt/status/2043739973656994025?s=20

“Venimos a pedir que ustedes cumplan con su mandato, que es eliminar toda las formas de discrimiación racial. La muerte de Erika es una muestra de que la violencia y el racismo cobran vidas. También entregamos un oficio. Los hechos de violencia van en aumento, hay muchas personas en los territorios de pueblos indígenas que están en riesgo, también en la capital pero hay mayor vulnerabilidad en las comunidades”, enfatizó Us.

Como evidencia de esta vulnerabilidad a la que están expuestas las mujeres trans en los territorios, ocurrió el transfemicidio de Erika, que a criterio de las organizaciones, “no solo arrebató una vida, sino que también evidencia la violencia sistemática que enfrentan las personas trans indígenas en Guatemala. Denunciamos que la concurrencia entre el racismo estructural y el prejuicio por identidad de género y orientación sexual está cobrando vidas y vulnerando la dignidad humana bajo un manto de impunidad estatal”.

Los representantes de las organizaciones señalaron que varias instituciones, incluyendo Codisra, han estado ausentes en la prevención de los delitos que llevan contabilizados hasta ahora, como en el caso de Erika, pese a que en varias ocasiones había denunciado ser víctima de discrminiación y racismo; por lo que solicitaron, “de carácter urgente una audiencia para abordar esta crisis y exigir que la protección de las personas indígenas LGBTIQ+ sea una prioridad en su mandato de erradicación del racismo” y “den seguimiento a los casos de violencias en contra de mujeres LBTTI indígenas de los territorios”.

Representantes de las organizaciones durante la entrega de la carta a la Codisra. Foto: Sergio Sor

La encargada de Género de Codisra, Rosa Soza, señaló durante la recepción del expediente que no han estado ausentes y que el mandato sí los enmarca en la lucha contra el racismo en la cual, aseguró, avanzan. “Todo el tema de sensibilización es una de nuestras preocupaciones, porque todos sentimos esa amenaza, somos indígenas y estamos en esta situación que es estructural, comprendemos fuertemente la lucha, tenemos la instrucción de escucharlos, trasladar lo que nos vienen a decir y darle seguimiento al caso”, dijo.

El transfemicidio de Erika

Erika, según explican las organizaciones en un comunicado, fue víctima de un brutal ataque transfóbico en febrero de 2026, en Cobán, Alta Verapaz. La agresión que sufrió en manos de desconocidos lamentablemente provocó su fallecimiento el pasado 7 de abril de 2026.

De acuerdo con estas organizaciones, Erika ya había individualizado a sus agresores tras un ataque previo con arma punzocortante, “pero la inacción del Ministerio Público permitió este desenlace fatal”, denunciaron.

Además, aseguraron que se trató de ocultar su muerte como un caso de violencia común: “Denunciamos, además, la violencia institucional del centro médico que vulneró su derecho a la confidencialidad al revelar su diagnóstico clínico. Alertamos sobre el riesgo inminente de que el caso sea archivado bajo la falsa premisa de 'muerte natural', garantizando la impunidad de los perpetradores”, resaltaron en el comunicado.

Aumento de violencia

El Observatorio de Derechos Humanos, la Asociación LAMBDA, la Comunidad Sol, el Espacio de Resistencia Plural J'Alanil A'j Q'eqchi’ y la Comuna Bisexual, en lo que va del año 2026, ha documentado casos de extrema violencia que evidencian la desprotección que vive este sector. El pasado 19 de febrero, dos mujeres trans indígenas fueron víctimas de una brutal agresión física y violencia digital en Huehuetenango. Los agresores las golpearon, las desnudaron y difundieron grabaciones y fotografías íntimas en redes sociales, con el objetivo de profundizar la humillación y el estigma social.

Según la organizaciones, “la situación de Erika y de las víctimas en Huehuetenango son solo una pequeña muestra de un sistema que limita el acceso a servicios básicos y borra estas identidades de la agenda pública. Es imperativo que las instituciones del Estado, y específicamente la CODISRA, adopten una mirada interseccional. No se puede erradicar el racismo si se ignora que la identidad de género y la orientación sexual son categorías que exacerban la exclusión y la violencia contra los pueblos indígenas”, señalaron.

Asimismo, demandaron al Ministerio Público, “una investigación exhaustiva del transfemicidio de Erika Paau Pop, tomando en cuenta las denuncias previas y evitando que la justicia sea obstaculizada por prejuicios”.

El acto de denuncia finalizó con una invocación y elaboración de un altar en las oficinas de la Codisra, en memoria de Erika y de otras víctimas de este tipo de violencia.