La marimba femenina de Totonicapán que rompe barreras en el arte
Escrito por Lucero Sapalú
Un grupo de mujeres maya K’iche’, desde la ciudad prócer de Totonicapán, abre brecha en la música con su participación en la Marimba Femenina de Concierto de Totonicapán, un proyecto que también busca romper con el machismo y servir como una plataforma de formación y proyección de las niñas y adolescentes.
Por Lucero Sapalú
Daniela Cach es una niña de nueve años. Su rutina se divide entre recibir clases (cursa cuarto primaria en el barrio Santiago, de San Cristóbal Totonicapán) y durante las tardes, luego de almorzar se dirige, acompañada de un familiar, a tomar dos buses que la encaminan hacía el salón de usos múltiples de Totonicapán. Cada día recorre 14 kilómetros para llegar a este lugar donde junto a otras 26 niñas y adolescentes aprenden a ejecutar el instrumento nacional de Guatemala.
Las niñas y adolescentes llegan desde diferentes cantones de Totonicapán, recorren largas distancias para poder ser parte de la primera academia de Marimba Femenina de Concierto de esta localidad. Alondra Chávez es otra de las niñas, es de las más pequeñas, tiene siete años y llega desde la comunidad de Chiyax, para llegar al lugar debe tomar un bus y caminar por al menos cinco minutos y tomar otro bus que la traslada de la terminal de Totonicapán hacía la Escuela de Marimba Femenina.
Las niñas, pese al intenso sol, lluvia o frío, llegan a recibir clases, en un salón con techo de mimbre, con apenas tres ventanas grandes. Un lugar que se ha convertido en la trinchera de estas niñas y adolescentes que a diario a través de la música buscan “resistir”.
El sonido que emite el golpe de las baquetas sobre las tablillas de madera de hormigo que forman el teclado que conecta a la caja de resonancia de la marimba, invade el centro de Totonicapán desde el año 2021. La música que alegra las tardes en Totonicapán, proviene desde una habitación al fondo del salón de usos múltiples donde un grupo de mujeres y niñas tiene una oportunidad de aprender e incursionar en la música.
Las niñas se turnan para ejecutar el instrumento, mientras otras aprenden de solfeo. La maestra de la marimba femenina de Totonicapán, Lili Yesenia Vásquez Xurup, tiene que dividir su atención en las 26 alumnas de lunes a viernes.
Este proyecto que fue inaugurado en plena pandemia de COVID-19 se ha convertido en un espacio para fomentar la participación de la mujer en el arte y en la música. La Escuela de Marimba Femenina sirve como una trinchera para las mujeres y niñas de Totonicapán, un departamento donde existen altos índices de violencia contra las mujeres.
En el año 2025 se reportaron al menos 811 casos de violencia contra la mujer según cifras de la Defensoría de Mujer Indígena (DEMI). En lo que va del 2026 se reportan 218 casos denunciados.
“En Totonicapán todavía vemos ese machismo, algunos piensan que por ser mujer no se le da estudio, no se le valora como al hombre, sin embargo, cuando hemos tenido presentaciones se sorprenden de las habilidades que las niñas pueden desarrollar y cómo este espacio sirve de empoderamiento ya que muchas niñas ya están trabajando como marimbistas”, explica Vásquez Xurup.

Lili Yesenia Vásquez, maestra de la marimba femenina en Totonicapán. Foto de Lucero Sapalú
Vásquez Xurup es de las pocas mujeres que participan en el arte y en la música y quien, junto a las 26 niñas en la marimba femenina, abren brecha para las siguientes generaciones.
“Este proyecto nos ha ayudado bastante, estos seis años hemos visto frutos, hemos visto que se incentiva a la mujer a desenvolverse en este instrumento, tenemos niñas que ya laboran precisamente ejecutando la marimba, pueden continuar con sus estudios, puede ser de apoyo. La música desarrolla diferentes habilidades”, explica Vásquez Xurup.
La fundación del proyecto
La pandemia de COVID-19 obligó a que la presentación de este proyecto se realizara por medio de una reunión virtual en octubre de 2021, por parte del Aporte para la Descentralización Cultural (ADESCA), una institución que apoya proyectos culturales en diversos puntos del país.
En ese entonces, las niñas que formaron parte de este proyecto, ensayaban al fondo del salón mientras María Isabel Ciudad Real, de la Comisión de Música, explicaba la importancia de estos espacios para fomentar el uso de conocimientos sobre la marimba que es patrimonio de América y símbolo nacional. Además, explicó que este espacio es una oportunidad para que las niñas y mujeres puedan construir sus comunidades por medio de su participación en el arte y en la música. “La marimba siempre es motivo de fiesta”, finalizó.

Niñas de todas las edades aprenden a tocar la marimba en la academia de Marimba Femenina en Totonicapán. Foto de Lucero Sapalú
Uno de los fundadores de este proyecto, el actual presidente de la Junta Directiva de la academia, Joel Poncio, señaló en su momento que el objetivo de estos espacios es que sirvan de plataforma de participación, formación, inclusión y proyección de la mujer “totonicapense”.
“Esta iniciativa nace para contrarrestar la idea que existe en muchos hogares, que las mujeres únicamente deben realizar oficios domésticos y crear a los hijos, puesto que encontrará a un marido para que la mantenga, quitándole la oportunidad de desenvolverse y desarrollarse en plenitud en otras actividades que se dice que solo son para nosotros los hombres”, señaló Poncio durante su discurso en la presentación.
Seis años después, el sueño de Poncio de que este espacio sea una plataforma para impulsar a la mujer se ha convertido en realidad ya que, según la maestra de la academia, Vásquez Xurup, ya hay algunas niñas trabajando como marimbistas.

El proyecto busca dar mejores oportunidades a niñas y adolescentes de ese departamento. Foto de Lucero Sapalú
“Este espacio es un impulso para todas las niñas de las diferentes comunidades de Totonicapán, porque cuando nos miran y miran a las niñas los demás padres ven en sus hijas el potencial para poder aprender a tocar un instrumento”, señaló la maestra mientras le hacía una trenza a una de sus alumnas que se preparaba para un concierto improvisado.
Las niñas y adolescentes portan su indumentaria maya, un güipil rojo, una faja de colores, un corte color verde y una cinta en el cabello con trenzas. Vásquez Xurup asegura que es el traje de gala que utilizan para cada presentación.

Una maestra trenza el cabello de una de sus alumnas, antes de una presentación. Foto de Lucero Sapalú
Para el funcionamiento de este proyecto, ADESCA donó la marimba que tiene un costo estimado de Q45 mil, la comuna de Totonicapán paga el salario de la maestra y puso a disposición de las estudiantes el salón de usos múltiples que es donde reciben clases.
Para crear este espacio se tuvo el respaldo de 20 padres de familia quienes se comprometieron a dar seguimiento y realizar las gestiones para la fundación de este proyecto para hacer realidad el sueño de las niñas y mujeres de Totonicapán que buscaban contar con un espacio para destacarse en la música.
Un espacio de “resistencia”
Tirza Jiménez Menchú, una niña de 14 años, es una de las estudiantes, lleva dos meses aprendiendo a ejecutar el instrumento nacional y afirma que ha encontrado en este espacio dónde únicamente hay mujeres y niñas, un espacio de “resistencia”.
“Me gusta venir a tocar la marimba, porque es parte de nuestra identidad, debemos estar orgullosas de ser guatemaltecas, la marimba para mí es una manera de resistencia y aquí me siento bien porque todas nos llevamos bien y nos apoyamos”, detalló.

Tirza Jiménez Menchú, derecha, señala que le gusta tocar la marimba. Foto de Lucero Sapalú
Alondra Chávez es otra de las niñas, es de las más pequeñas, tiene siete años y llega desde la comunidad de Chiyax para aprender y ejecutar la marimba, debe pararse sobre un banco de madera ya que el instrumento es un poco alto, toma sus baquetas y rápidamente alcanza el teclado. A su corta edad tiene claro que su pasión es la música y asegura que no hay mejor forma de aprender que ejecutando el instrumento nacional.
Hellen Gutiérrez, madre de Hedy Batz Gutiérrez, una de las estudiantes, explica cómo este espacio se ha convertido en una plataforma donde las niñas “rompen paradigmas” en una sociedad machista.
“Aparte de lo académico y artístico, es un espacio para fomentar la cultura. Las niñas han demostrado que ellas también pueden. Este es un espacio para demostrar que las mujeres y niñas pueden. Vivimos en un lugar muy machista y hay mucho racismo. Ellas son ejemplo para otras niñas, para que ellas se puedan inclinar a otros grupos”, enfatizó Gutiérrez.
Violencia contra la mujer en Totonicapán afecta su desarrollo
El departamento de Totonicapán, tiene una población estimada de 521 mil 475 mil habitantes, son al menos 248 mil 884 hombres y 272 mil 591 mujeres, que son la mayoría. Cuenta con ocho municipios, uno de los municipios más grandes es la cabecera departamental donde se estima residen al menos 118 mil 160 personas.
Según el Observatorio de Mujeres del Ministerio Público (MP) en el departamento se denunciaron 317 casos de violencia contra la mujer en el año 2025.
Sin embargo, la violencia de género no es el único problema que enfrentan las niñas y adolescentes en Totonicapán, según un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) Guatemala y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), en el departamento de Totonicapán. “Las uniones suceden con mayor frecuencia en algunos municipios donde se evidencia una mayor resistencia de las autoridades comunitarias para abordar la problemática; de esta manera, las niñas y las adolescentes frente a la unión, quedan desprotegidas de la garantía de sus derechos”, señala el informe.

Tocar la marimba puede ser para las jóvenes una oportunidad de desarrollarse en una sociedad donde prevalece la violencia de género. Foto de Lucero Sapalú
Estos datos se ven reflejados en estadísticas de la Dirección Departamental de Redes Integradas de Servicios de Salud (DDRISS), en 2025 se registraron 2 mil embarazos no planificados en adolescentes de 14 a 19 años.
Los fundadores de este proyecto están convencidos que, por medio de la participación en el arte y la música de las mujeres, al habilitar estos espacios y fomentar estas iniciativas se abre la puerta para que muchas niñas totonicapenses puedan empoderarse y desarrollar sus habilidades y tomar otro camino.
La Marimba Femenina de Concierto de Totonicapán ha realizado al menos unos 25 conciertos desde su fundación, por este proyecto algunas niñas y jovencitas han llevado el sonido de la marimba, a diversas comunidades de este departamento, pero también a Quetzaltenango, un departamento vecino.
Lili Par fue una estudiante en la academia, quien gracias a este espacio obtuvo un trabajo con una marimba privada lo cual le ha ayudado a continuar sus estudios como música profesional, prueba de que este tipo de proyectos abren la puerta a niñas y adolescentes para que puedan desarrollar sus habilidades y construir un futuro mejor.
Sus conciertos
Algunas niñas, aprovechan para crear vínculos de amistad durante las clases. Pero también se emocionan porque saben que llegan a ensayar para luego presentarse en concierto ante un público.
Para sus conciertos utilizan la indumentaria maya K’iche’ de Totonicapán, que es un corte color negro y un güipil rojo con algunas rayas blancas. Una cinta de seda en la cabeza que es sostenida por una trenza.

Un grupo de mujeres maya K’iche’ abre brecha en la música con su participación en la Marimba Femenina de Concierto de Totonicapán. Foto de Lucero Sapalú
Con edición de Lucy Chay y Francisco Simón
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