El lenguaje NO silencioso de las uñas

Escrito por Ashley Salazar

El “nail art” (arte de uñas) siempre ha sido algo que me ha gustado. Antes, yo no tenía las uñas largas; de hecho, en ese entonces me regañaban por morderlas. Ahora no imagino mi vida sin las uñas largas y pintadas. Incluso, ahora bromeo con que cuando me corto las uñas siento “la mano corta”. Las uñas largas y pintadas me dan un sentimiento de movimiento (y no solo porque muevo mucho las manos cuando hablo).

Por Ashley Salazar

Para mí, las uñas son una representación de historia y momentos importantes en la vida de quienes nos gusta mantenerlas coloridas. Pero, ¿sabemos de dónde viene la historia del arte en las uñas?

Según se dice, los primeros indicios del arte de la manicura provienen de la India, (5,000 A. C.), ya que ahí las mujeres gustaban de decorarse las manos y los pies con henna (planta que se ha utilizado durante siglos como tinte natural).

Sin embargo, la civilización china es usualmente acreditada como la creadora del esmalte de uñas, ya que las mujeres las sumergían en una combinación de clara de huevo, gelatina, cera de abeja y tintes de pétalos de flores como rosas u orquídeas. Entre más rojo era el tinte, más importante era la persona. Incluso, esas uñas largas y coloridas eran un reflejo de riqueza y estatus social. Se asumía que era imposible que una mujer tuviera tales uñas si pertenecía a una clase baja.

Así mismo, en Egipto, la apariencia era primordial. Las uñas se pintaban según la clase social: las mujeres de estrato social bajo usaban colores pastel, y las más importantes utilizaban el color rojo que se hacía más intenso cuanto más alta era su posición social. Inclusive, se dice que Cleopatra añadía óxido al tinte de sus uñas para obtener un rojo oscuro.

Pero a los franceses —específicamente a la maquillista Michelle Menard— se les puede atribuir la introducción de un esmalte de uñas brillante en la década de los 20, utilizando pintura para autos, aunque solo estaba disponible para unos pocos privilegiados.

Eso cambió en 1932, cuando Revlon lanzó lo que hoy conocemos como esmalte de uñas y abrió este aspecto de la manicura a las masas.

Curiosamente, las uñas acrílicas fueron inventadas por un dentista, Frederick Slack, en 1954, quien utilizó resina dental para reparar una uña rota mientras trabajaba.

Con el paso de las décadas, cada época dejó su huella en las uñas.

Los años 50 popularizaron los rojos clásicos y elegantes.

Los 70 trajeron la sofisticación de la manicura francesa.

Los 90 introdujeron el acrílico y los diseños más atrevidos.

Y hoy, el nail art es prácticamente una forma de arte portátil.

Desde diseños minimalistas hasta pedrería, efectos espejo, cromados, acabados mate y estilos 3D, pintarse las uñas se ha convertido en una extensión de la identidad personal.

Pintarse las uñas ya no es solo “verse bonita”; es reservar un momento para una misma, un gesto de expresión personal y, a veces, hasta una armadura emocional.

La historia de la manicura nos recuerda que incluso el detalle más pequeño puede llevar siglos de significado en la punta de los dedos.

Y a ti, ¿cómo te gusta llevar las uñas?

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Ashley Salazar

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