Mujer en el medio de una computadora acurrucada mientras salen de la pantalla emogis de risa, enojo Ruda

El acoso también está en una notificación

Escrito por Viviana Bran

En una época donde gran parte de nuestra vida transcurre en redes sociales, las mujeres seguimos enfrentando formas de violencia que buscan controlar, intimidar y silenciar. El acoso ya no necesita compartir el mismo espacio físico para causarnos daño; el acoso digital también es algo que se vive y también se considera acoso y, por no ser físico, deja de ser menos importante. 

Pero, ¿cómo podemos confiar cuando ni las redes sociales que usamos cuidan, para este año, lo que se conocía como mensajes cifrados de extremo a extremo, que solo podían ser compartidos entre las dos personas, el cual se activaba manualmente para privacidad de las conversaciones? Este 2026 esa opción fue eliminada, significando que Instagram puede acceder al contenido de esas conversiones. 

Espero no te haya tocado vivir ni te toque, pero el que hombres extraños te sigan, o que solo te aparezcan solicitudes de mensajes de extraños que te envían fotos de su miembro, es acoso, este tema es importante. Que ahora haya sido eliminado el cifrado extremo de Instagram, por ejemplo, ayuda con este tipo de mensaje, para prevenir que niñas lo sufran, niñas que están entrando en el mundo de redes. 

Yo empecé a usar Instagram y Facebook a los 13 años y solicitudes de extraños con mensajes subidos de tono me llegaron en ese momento. Lo único que podía hacer era bloquear y reportar las cuentas; nadie me dijo a qué me enfrentaba y que el acoso también puede verse de esa manera.  

Ojo, es importante también mencionar que el cifrado rompe esa privacidad, por ejemplo, con tu pareja; si hay contenido sexual, esas conversaciones quedarán expuestas. Entonces, ¿qué tan seguro es internet para nosotras? Nuestro consentimiento lo es todo para cualquier acto y que tus parejas compartan en grupos contenido sexual tuyo es un riesgo en la era digital, el cual ni siquiera debería ser un riesgo; simplemente no debería pasar.

Es importante nombrarlo como es: acoso digital; no son solo fotos, comentarios o bromas las que se hacen, somos nosotras expuestas de una manera inhumana. Si no existe nuestro consentimiento, no pueden enviarme ni compartir contenido sexual.  Cuando ocurre acoso digital, las recomendaciones suelen ser las mismas: poner la cuenta privada, bloquear usuarios, no publicar ciertas fotografías o limitar nuestra actividad. Una vez más, la responsabilidad se traslada a las mujeres, mientras rara vez se cuestiona a quienes ejercen estas violencias. 

Quizá el problema más grande del acoso digital es que nos hemos acostumbrado a él. Nos hemos acostumbrado a bloquear cuentas, a ignorar mensajes ofensivos y a pensar dos veces antes de publicar algo. Nos hemos acostumbrado tanto que olvidamos que nada de eso debería ser normal. 

Las mujeres no tendríamos que aprender a sobrevivir en internet de la misma manera que hemos aprendido a sobrevivir en las calles. La pregunta no es cómo protegernos mejor, sino cuándo comenzaremos a exigir espacios digitales donde podamos existir sin miedo.