Niñez (des)protegida: la vida de una niña cuya muerte no ha sido esclarecida

Por: Jovanna García
País: Guatemala
5 agosto 2020
Fotografía: Ruda

El lunes 29 de junio murió una niña de 12 años en una de las residencias a cargo de la Subsecretaría de Protección de la Secretaría de Bienestar Social -SBS-. Según el informe preliminar del Instituto Nacional de Ciencias Forences de Guatemala -Inacif- sobre la muerte de la niña, sufrió un paro cardiorrespiratorio, pero a la fecha no ha sido enviado a la SBS el informe final, a pesar de que la misma institución envió un oficio solicitando los resultados y que han transcurrido más de 30 días de la muerte de la menor. Sin embargo, esperan ser notificados en algún momento, informó la SBS a Ruda. 

Después de publicar la noticia, una lectora escribió a la redacción de Ruda compartiendo la historia de una niña a quien conoció y albergó por dos meses en su casa, asegurando que se trataba de la misma. Aunque no pudimos constatar que se trata de la misma niña fallecida el 29 de junio en uno de los hogares de la SBS, la narración de la lectora concuerda.

La historia de esta niña muestra las problemáticas que enfrentan muchos otros niños y niñas que residen en estos hogares, a quienes la sociedad ha estigmatizado por mucho tiempo sin siquiera conocer sus contextos, los cuales en la mayoría de los casos son muy desafortunados y para nada situaciones que ellos eligen vivir. La mayoría de estos casos son el resultado de un conjunto de precariedades en educación, justicia, desarrollo y salud en sus familias.

Al 09 de junio del 2020, la población de la Dirección de Protección Especial Residencial Hogar Seguro Virgen de la Asunción, que está subdividida en 15 residencias, albergó a 192 niños, 152 niñas, y 1206 niños migrantes no acompañados en los albergues Casa Nuestras Raíces Guatemala y Casa Nuestras Raíces Quetzaltenango. El Hogar Seguro Virgen de la Asunción, es la residencia en la que a causa de un incendio, el 8 de marzo de 2017 murieron 41 niñas y 15 sobrevivieron con heridas graves; actualmente existe un caso abierto por este suceso.

La historia de vida de una niña

*La lectora, “Mariana”, cuenta que la niña fallecida “Karla”, nació un 31 de diciembre de 2007. Su mamá “Ariana” conoció a la familia de Mariana hace más de 10 años, mientras trabajaba cuidando carros. Ariana sufre de discapacidad vocal y auditiva, es alcohólica y analfabeta. “Si no estoy mal tiene entre 10 a 11 hijos y trabaja de cuidar carros en La Antigua Guatemala desde hace muchos años, también se dedicaba a vender bisutería. Mi familia ayudó a la madre desde hace muchos años por la situación en la que vivían, con alimentos y ropa.”, comentó.

Ariana, la madre de la niña era apoyada por la familia de Mariana desde que la conocieron al residir en Antigua Guatemala; en ese entonces ella tenía aproximadamente 4 hijos, sin embargo con el tiempo fue teniendo más, algunos de ellos ya vivían en hogares del Estado. El resto de niños y niñas vivían aún en situaciones muy complejas con su madre, incluyendo a Karla: “Desde pequeña nosotros notamos cierto rechazo a la niña por parte de la madre.”, comentó Mariana, y que aunque sabían que la niña no tenía una vida plena con su madre, únicamente se dedicaban a apoyarla dentro de sus posibilidades con dinero y alimentos. Los conflictos entre la madre, Karla y sus demás hermanos eran muy duros y afectaron a la niña de distintas formas, pues ella padecía de síndrome de alcoholismo fetal, problemas de conducta, entre otras dificultades.

Más adelante, la Procuraduría General de la Nación -PGN-, según comenta Mariana, llevó al resto de niños a distintos hogares, incluyendo a Karla. Al pasar algunos años, Ariana tuvo otra hija, y de vez en cuando llegaba a la casa de Mariana y su familia para pedir ayuda. Mariana también cuenta que a inicios de 2019, Karla volvió con su madre, “el año pasado Ariana llegó a nuestra casa con su hija pequeña y con Karla, que se la habían dado las personas del hogar. Le dieron medicamentos que tenía que tomar para calmar su ansiedad. Karla recibía clases en la Escuela Pública Mariano Navarrete en La Antigua Guatemala.” comentó.

Una tarde, la abuela de la Mariana recibió la llamada de una vecina que conocía la relación entre la familia y Ariana, quién les avisó que Ariana y Karla estaban peleando en la calle: “por seguridad mi abuelita no fue, pero fue mi tía. Cuando llegó, Karla gritaba que no quería irse con su mamá y que ya no quería vivir con ella. Llegaron policías y le dijeron a mi tía que no tenían un lugar para llevar a la niña y que si se podía quedar una noche con ella (en mi casa) y cómo mi tía conocía a la niña aceptó.”, comentó Mariana.

“Al día siguiente, mi tía se presentó a las oficinas de la PGN con Karla, y le dijeron a mi tía que si era posible que se quedara unos días más porque aún no tenían un hogar para ella, ya que en el hogar que ella se encontraba anteriormente no la querían aceptar.”, por lo que las tías y abuela de Mariana, fueron quienes se hicieron cargo de la niña desde el 9 de abril de 2019, acogiéndola en su casa durante dos meses.

“Los primeros días Karla se portó bien con nosotros, y para que se entretuviera le dimos algunos libros para pintar, de problemas matemáticos o también veía la tele. Luego empezamos a notar que tenía algunos problemas de conducta y actuaba de manera agresiva sin razón alguna.”, comentó Mariana, y que además por parte de la PGN no fueron informadas acerca de los problemas que tenía la menor, por lo que por sus propios medios pudieron tener acceso a una parte de su expediente, en el cual se enteraron de su condición y de los problemas que había tenido con sus compañeros y maestros dentro del hogar anterior. “Tengo primos pequeños que llegan a mi casa y jugaba con ellos, pero a veces no era muy amigable con ellos y en algunas ocasiones se comportaba agresiva.”, agregó.

La familia de Mariana, al estar a cargo de Karla, constantemente se mantenía alerta por su situación, sus cambios de humor y su conducta. Las semanas pasaron y por parte de la PGN le realizaron una evaluación psiquiátrica para saber qué medicamentos podría tomar por su condición. Le recetaron un medicamento pero la menor se negaba a tomarlo al principio. “El tiempo pasaba y todavía no encontraban un hogar para ella.”, comentó Mariana.

“A los dos meses de estar con nosotros la citaron para una audiencia en la cual también participó la mamá. En ella la madre expresó que no quería tener a la niña, su razón era que Karla era producto de una violación y que el verla le recordaba el cómo era ella (la madre) de pequeña y por eso la mandaron a un hogar en Quetzaltenango.”, dijo Mariana. Después de ello no tuvieron contacto con la madre ni con la niña, Karla fue enviada a un hogar del que escapó junto con otros niños en febrero de 2020, sin embargo fue encontrada y trasladada a otro hogar.

Mariana nos comentó que en esa ocasión, al escapar la niña del hogar de protección en el que estaba, fue colocada una alerta Alerta Alba Keneth con el nombre de la menor, con fecha del 22 de febrero de 2020 en La Esperanza, Quetzaltenango. Sin embargo, en la alerta no se especificó que se tratara de una niña que vivía en una residencia de protección.

“La semana pasada Ariana y su hija pequeña llegaron a mi casa llorando para contarnos que Karla había muerto en el hogar que estaba.”, comentó Mariana. “Honestamente mi familia hizo lo posible para que la niña estuviera bien y no se quedó con nosotros porque era difícil el lidiar con ella algunos días y porque durante las mañanas se quedaba sólo con mi abuelita y teníamos miedo de que por sus problemas de conducta hiciera algo.” dijo Mariana al finalizar la historia de vida de Karla, relatar cómo la conoció y  mostrar su preocupación y tristeza por su muerte.

Intentamos conversar con la madre para saber un poco de su situación actual, sin embargo no fue posible por sus discapacidades vocal y auditiva. “Escríbanle por whatsapp”, nos dijo la Mariana, y al hacerlo quien nos respondió a través de notas de voz, fue la hija menor de Ariana, quien pensó que estábamos interesadas en comprar algunos productos artesanales hechos por su madre, como carteras y pulseras, compartiendo fotografías de los mismos.

Decidimos no conversar con la niña y agradecimos la información, sin embargo, esa misma noche recibimos una llamada de un hombre muy molesto, preguntándonos qué es lo que queríamos al contactar con Ariana, le explicamos el interés por comunicarnos pero que no fue posible.

¿Qué es ser niño y niña en Guatemala?

“¿Qué es ser niño en Guatemala?, es una pregunta honestamente muy fácil de hacer, pero la respuesta es muy compleja. Ser niño en Guatemala es una etapa de la vida que está marcada por muchas vulneraciones, por una desatención del Estado, y la desigualdad, porque no es lo mismo un niño que nace, crece y vive su vida regular en la ciudad que un niño que vive en Poptún, la parte geográfica marca muchísimo. Tampoco es lo mismo ser un niño que su primer idioma es el español, a un niño que su primer idioma es un idioma maya, garífuna o xinka y que se ve forzado a aprender el español. (…) Hay una desatención muy fuerte del Estado en el tema de niñez y adolescencia, no se garantiza acceso a educación universal, ni acceso a salud universal tampoco, que debería ser lo mínimo que se les debería garantizar. (…) La desigualdad social obliga a las familias en muchos casos a tener que trabajar 12, 16 y 18 horas con salarios muy bajos, entonces los niños empiezan a tener esa desatención de los padres que es la atención más importante y fundamental, y cuando pasan a la escuela tampoco tienen atención adecuada.”, nos dijo Luis de León, Defensor de la Niñez de la Procuraduría de Derechos Humanos -PDH- al compartir su perspectiva sobre los niños y niñas que llegan a hogares del Estado.

También agregó que todos los factores de desigualdad vulneran completamente a la niñez, que en muchos casos también los niños y niñas por distintas situaciones dejan la escuela, sus padres se separan, algunos migran, entre otras problemáticas, y que todo eso hace que la niñez crezca en un entorno precario y desintegrado, lo cual los lleva a involucrarse, en ocasiones, en distintas situaciones de peligro que finalmente hacen que lleguen a un hogar del Estado.

De León también considera que la violencia intrafamiliar es algo que afecta a la niñez, como en el caso de Karla, que al ser víctima de violencia tanto por parte de su hogar como de la sociedad, hay un estigma muy fuerte. “El estigma que existe hacia la niñez institucionalizada es lamentable, y lo ha provocado los medios de comunicación tradicionales, hay que decirlo porque es bueno ponerle nombre y apellido a quienes han contribuido con ese estigma, porque se transmiten imágenes duras, como las que fueron muy publicadas del Centro Correccional Las Gaviotas, que colaboran con el estigma y ponen en el imaginario social que un niño o niña que está bajo protección del Estado es delincuente, cosa que no es. Sí hay adolescentes que están en conflicto con la ley penal pero están en centros específicos y eso es totalmente diferente, y aún así en los hogares de abrigo y protección del Estado, encontramos una variedad muy grande de perfiles: niñas que han escapado de casa por la violencia, niños que en muchos casos los padres ya no los soportan, niñez que no tiene ningún recurso familiar, que están en abandono, que viven en hogares donde hay drogas y alcohol, son muchos casos distintos.”, agregó el Defensor de la Niñez.

*Los nombres de la madre, de la niña y de la lectora que contactó a Ruda para contar la historia, fueron sustituidos por seguridad.

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