Mujeres indígenas y con discapacidad inciden a nivel global: historias y propuestas del Foro Internacional de Mujeres Indígenas

Por: Andrea Rodríguez
País: Guatemala
11 noviembre 2021

En la Conferencia de Beijing de 1995, uno de los aspectos críticos fue la baja participación de mujeres indígenas. Alrededor de 150 mujeres indígenas de todo el mundo encontraron un punto de coincidencia y redactaron una declaración global como movimiento. A partir de entonces se han realizado diversos balances críticos sobre qué ha cambiado desde la última Conferencia Mundial sobre la Mujer, especialmente sobre los temas que quedaron pendientes o fuera de la discusión. Con esto en mente, en 2013 se realizó la primera Conferencia Global de Mujeres Indígenas en Lima, Perú.

Desde Beijing, las mujeres indígenas participantes acordaron una declaración crítica, porque veían que en la conferencia no se veía al modelo económico neoliberal y monocultural como la causa de la pobreza. Asimismo, señalaron que la pobreza es un problema multidimensional que afecta especialmente a las mujeres indígenas y obstaculiza el ejercicio de sus derechos humanos. En el marco de Beijing +5, en el año 2000, se crea formalmente el Foro Internacional de Mujeres Indígenas.

La segunda conferencia del FIMI

Este año se realizó la segunda conferencia Global de Mujeres Indígenas en los meses de agosto y septiembre, con el lema Juntas por el bienestar y la madre tierra, organizada por el Foro Internacional de Mujeres Indígenas -FIMI- y redes regionales. Desde 2013 consensuaron un plan de acción y posicionamiento político donde se han abordado varios ejes en torno a la construcción de políticas públicas y asignación de presupuestos para: la eliminación de la violencia contra las mujeres indígenas, la erradicación de la pobreza y la incorporación de las mujeres indígenas en la participación política, la economía, el acceso a la tierra, la educación y la salud. Asimismo, se exigió a los Estados aplicar la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas.

Teresa Zapeta, maya k’iche’, es directora ejecutiva del FIMI dice al respecto:

– Estamos hablando de nuestras preocupaciones por ejemplo por la Amazonia, ya no es una preocupación solo de las hermanas en Brasil sino que ya es una preocupación de otros pueblos y nacionalidades. Esto creo que es un avance que hemos tenido, esa visibilidad, esa presencia nuestra, esa capacidad organizativa, trasladándose a otros niveles. La participación política aún es incipiente, sin embargo hay experiencias de hermanas indígenas que han estado ocupando puestos de decisión, por ejemplo en Australia, en América Latina también, y ese es otro elemento importante a resaltar.

Es así como 25 años después de Beijing y 8 años después de Lima, las mujeres indígenas se proponen evaluar los procesos acordados. Originalmente la conferencia sería en agosto de 2020, pero se trasladó a 2021 y a la vía digital por la pandemia mundial de COVID-19.

Este año se plantearon y discutieron sobre grandes los desafíos que enfrentan las mujeres y los pueblos indígenas, entre los que se identificó: la participación en la toma de decisiones, la disputa por la tierra y los territorios ante el cambio climático, la soberanía alimentaria, la autonomía económica, la educación, la salud enfatizando la salud sexual y reproductiva, las TIC como herramienta de incidencia, y la resiliencia ante las múltiples violencias.

– Hay contextos diferentes, cada una tiene sus realidades e idiomas. Sin embargo hay preocupaciones comunes. Una es por la justicia climática, sobre el despojo de los territorios. Esto sucede en África, en Asia, Europa, Estados Unidos, en Canadá, o sea esto está generalizado. El otro elemento de mucha preocupación es el de las violencias, en plural, es un abanico, desde la militarización de territorios, la violencia sexual, situaciones de torturas, esto sumado a lo que ya se da a nivel global en distintas culturas y sociedades que es la violencia contra la mujer en el espacio público y privado. Y la fuerte conexión con la tierra, con los recursos naturales, con lo que nos rodea. Esto también está presente, la espiritualidad, la sanación.

Identificar estas problemáticas compartidas también ha significado analizar las causas o factores que las potencian. Sobre ello, Teresa agrega que:

– Igual que en América Latina, la base de estas desigualdades es el racismo y la discriminación, y las colonizaciones. En casi todos los pueblos y nacionalidades indígenas ha existido la invasión y la colonización y el despojo de territorios. Y en la reciente conferencia global también las hermanas indígenas con discapacidad, también llamaban la atención de otras realidades que están dentro de este universo, y que también son de muchísima preocupación.

Y es que la situación de los despojos de territorios de pueblos originarios se vive a nivel global. Teresa narra que cuando visitó Kenia la realidad de varias comunidades podría asociarse con el sur de Guatemala.

– Una sale de la ciudad y hay extensas, extensas áreas de fincas de azúcar, de cualquier producto, hasta 10, 12, 14 horas después se encuentran las comunidades indígenas. Entonces las lideresas allá nos comentaban que estas tierras han sido despojadas, que cada vez a las comunidades indígenas se les distancia más hasta los territorios no productivos.

Los orígenes del Foro Internacional de Mujeres Indígenas

Tarcila Rivera, quechua y originaria del Ayacucho, Perú, fue una de las actoras que construyó el FIMI. Cuenta que este tiene varios antecedentes en los encuentros entre distintas mujeres indígenas para eventos internacionales, donde se reconocían como pocas entre todas las mujeres.

FIMI en realidad es la suma de los procesos y de las activistas o liderazgos femeninos indígenas que venimos participando en el escenario internacional. En mi caso tengo que decir que he conocido liderazgos femeninos que han estado en el FIMI que no son del movimiento feminista, sino somos del movimiento indígena a nivel global.

Estos antecedentes se remontan hacia la década de 1980, en el trabajo por la declaración sobre Derechos de los Pueblos Indígenas de la ONU, en Ginebra, un proceso que Tarcila menciona que tomó 23 años. Posteriormente participan en la conferencia de mujeres en Nairobi, y acercándose a Beijing ¡95, realizaron el primer encuentro continental de mujeres indígenas en Quito, Ecuador.

– Llegamos a Beijing con nuestra propuesta como región para todo el plan de acción. Y en Beijing sí nos encontramos más de 100 mujeres indígenas y nosotras llegamos solamente a la reunión de las ONGs, o sea de la sociedad civil, ni conocíamos el escenario de la delegación oficial. En las reuniones donde estaba la sociedad civil es que encontramos la Carpa de la Mujer Indígena, que era una carpa donde nos encontramos todas las mujeres indígenas del mundo y había sido promovida por Vicky Tauli, de Asia, de Filipinas

Desde este encuentro han ido construyendo y articulando con distintas actoras para participar como mujeres indígenas dentro de las conferencias de Naciones Unidas, especialmente en los temas sobre derechos de las mujeres. Finalmente, en el contexto de Beijing +5 se consolida oficialmente el FIMI.

-Formalmente porque ya teníamos logo, ya se definió el nombre, habíamos construido un proceso de articularnos a nivel global y entonces lo tomamos como referencia. Los primeros 10 años fueron de cimiento, de conocer, de construir alianzas, de posicionar, de difundir lo que queremos hacer, y para eso es la suma de las que hemos empezado desde el principio. Y luego los siguientes 10 años han ido creciendo de manera institucional y estos últimos 5 años han sido de posicionamiento y de tener acciones concretas con fondos y haber construido alianzas también para tener fondos para las organizaciones, lo que es ahora el FIMI.

El movimiento de mujeres indígenas con discapacidad

El tema de la discapacidad suele ser poco abordado dentro de los distintos movimientos sociales. De acuerdo con Olga Montúfar, el movimiento de personas indígenas con discapacidad se organizó en el año 2012 y el pasado mes de agosto fue la primera vez que participaron en un encuentro como la Conferencia Global de FIMI.

– Tuvimos un espacio en el que pudimos atender específicamente el tema de mujeres indígenas con discapacidad de la región, de América Latina, y tuvimos otro espacio con la gente de Asia. Creo que el haber tenido estos dos espacios nos da la oportunidad de que el movimiento de mujeres indígenas haga una reflexión, porque al final me parece que todavía continuamos generando capacitismo hacia las mujeres con discapacidad de las comunidades indígenas de las propias mujeres indígenas.

Olga pertenece a una comunidad Nahua del Estado de Hidalgo, que se llama Los Reyes, en el municipio de Acaxostitlán. Es una mujer indígena con discapacidad motriz. Desde distintos espacios es crítica respecto al capacitismo y denuncia las consecuencias de esta forma de violencia y discriminación.

– Ciertamente muchas veces hemos naturalizado la violencia hacia las mujeres con discapacidad, está tan naturalizado que lo hacemos de una manera sistemática. Cualquier actividad que se realiza se piensa a las propia mujeres indígenas piensa que la mujer indígena con discapacidad no es capaz de realizarla.

Otra forma de capacitismo que señala Olga es cuando se hacen comparativos en los que se plantea a las personas con discapacidad como heroínas al hacer actividades comunes para personas sin discapacidad. Aún cuando pudiera parecer un elogio, ella menciona que realmente son actos de discriminación.

– Cuando fueron los paralímpicos y sacan medallas y entonces se dice “logros de estas mujeres que con tanta dificultad lo logran”, cuando debería de ser algo cotidiano.

Otro ejemplo muy visible que cuenta Olga fue un anuncio de televisión en donde se quería transmitir el mensaje de no manejar en estado de ebriedad. La escena mostraba a un chico bebiendo alcohol, que después se sube al auto. El desenlace es el mismo chico en una silla de ruedas.

– Como ese es su castigo por no haber hecho caso a la recomendación de no manejar en estado de ebriedad. Pero al final el resultado es una persona con discapacidad, lo que quiere decir que somos un castigo. Y la gente se graba eso, entonces por eso es que ese capacitismo se naturaliza.

Sin embargo, Olga también encuentra puntos de coincidencia con otros movimientos sociales:

– El movimiento feminista no es tan diferente al movimiento de las personas con discapacidad, porque a las mujeres siempre se nos ha visto com más frágiles que el varón, y en el caso de las personas con discapacidad se nos ve como que nosotras no somos capaces de hacer varias cosas. Y yo creo que lo importante de todo esto es más bien ver cómo somos complementarios dentro de la propia humanidad.

Sobre las principales preocupaciones que tienen las mujeres indígenas con discapacidad, Olga resalta el acceso a la educación y a la tierra. Principalmente porque, si las tasas de escolaridad suelen ser desiguales para los pueblos indígenas, los niveles de falta de acceso se hacen más grandes para niñas indígenas y aún más si tienen alguna discapacidad.

– Vemos que chicas o niños que han abortado la escuela precisamente por estas dificultades, y mientras siga la pandemia y mientras sigan los chicos tomando distancia en la escuela seguramente tendremos menos niños con discapacidad en los colegios porque ciertamente no hay acceso a internet, son gastos adicionales que la familia no está dispuesta a dar porque tiene en su mente que ese niño o esa niña realmente no va llegar a un buen futuro o realmente no va a ser el profesionista que ellos quisieran.

Respecto a la tierra, la problemática se puede entender desde dos aspectos: la falta de acceso a propiedad y las consecuencias del cambio climático. Sobre el primer punto, Olga menciona que se suele pensar que las mujeres con discapacidad no necesitan ser propietarias de un terreno porque se asume que no van a tener una familia, sumado al hecho de que ya es difícil para las mujeres acceder a ser propietarias de tierra ya que tradicionalmente se le otorga este derecho a los varones.

Por otra parte, la crisis climática hace que las mujeres con discapacidad tengan más dificultades para realizar sus actividades cotidianas de recolección de alimentos o cultivos, incluso de medicinas ancestrales:

– Ahora no las encuentra tan a la mano sino que tiene que andar mucho más tiempo, y yo creo que eso es una de las mayores también pérdidas que hemos tenido porque las mujeres indígenas con discapacidad también tienen una memoria más fija de lo que es la medicina tradicional porque es lo más cercano a nosotras, porque los servicios de salud del Estado no están a la mano para brindarnos la atención como debería de ser.

Luchas por la madre tierra

Los impactos que las crisis climáticas generan para las mujeres indígenas han sido denunciados desde hace décadas, como comenta Tarcila Rivera, pero no es hasta años recientes en que se están escuchando estas denuncias. En el contexto de la pandemia, estas consecuencias han sido más visibles:

– La pandemia también ha permitido evidenciar la postergación histórica y lo pendiente desde lo estructural en los estados, desde los gobernantes, porque ¿cómo nos encontramos los pueblos indígenas en todos los países? No hay uno que diga que las comunidades o los pueblos indígenas están en mejor situación.

Una de estas muestras es cuando se habla de medidas de higiene, como lavarse las manos con abundante agua y jabón. Sobre ello, Tarcila menciona que no se piensa en las zonas donde el agua está lejos y hay que traerla, o que en la parte Amazónica a veces los ríos están contaminados por los desechos de las industrias extractivas, sea petróleo u otros contaminantes.

– En ese aspecto específico de la salud vemos como muchos han podido responder con sus médicas y médicos tradicionales y sus conocimientos sobre los recursos naturales para algo de tratamiento a la salud, pero cuando ya viene una pandemia de este tipo a veces nuestros remedios tampoco son tan efectivos. Entonces ahora tenemos claro que tenemos que trabajar, incidiendo en las políticas públicas como sujetas de derecho pero también como reconocimiento de nosotras a la solución de problemas por ejemplo de salud.

Las conclusiones de la segunda conferencia

Finalmente, el objetivo de la segunda conferencia fue fortalecer el movimiento global de mujeres indígenas, así como construir una declaración política conjunta y una agenda global. A través de las alianzas globales, se busca facilitar la participación de las mujeres indígenas en los diálogos internacionales para la toma de decisiones, en coordinación con el Sistema de Naciones Unidas y las redes regionales de mujeres indígenas alrededor del mundo. Entre las conclusiones contenidas en la Declaración, Teresa Zapeta resalta:

-Necesitamos seguir insistiendo en la transformación de las políticas y los marcos normativos a nivel nacional. Si no sucede nada a nivel nacional y a nivel local, las realidades de nuestros pueblos van a seguir tal cual o empeorando. Queremos seguir utilizando los ODS y todos los mecanismos necesarios para poder hacer que los gobiernos cumplan con esas responsabilidades y compromisos asumidos, y allí la CEDAW juega un papel importante.

En ese sentido, se reconocen los mecanismos internacionales y la importancia de luchar por utilizarlos y hacerlos cumplir. Por otra parte, una prioridad es fortalecer las capacidades a lo interno del movimiento y sus liderazgos, especialmente de las más jóvenes. Tarcila menciona cómo han priorizado el papel de las jóvenes:

– Ellas están alternando mucho con el movimiento feminista joven también, y entonces hay aspectos que se han superado ya, por ejemplo cuando hablamos de diversidades no solo estamos hablando de las diversidades étnica culturales, en la que también tenemos un diálogo con el movimiento de mujeres afrodescendientes, sino también el aspecto de las diversidad y de las opciones sexuales

También acordaron seguir atendiendo problemáticas prioritarias como la eliminación de la violencia, el desarrollo de las economías solidarias y en armonía con la naturaleza, la protección de los recursos de los territorios; todo lo relacionado a la sanación, a la espiritualidad, y también la educación y el acceso a las tecnologías.

Como mensaje final, Teresa se dirige también hacia la importancia de la comunicación y las alianzas:

– La comunicación y la red de comunicadoras tienen un rol tan valioso pero necesitamos acompañarnos y respaldarnos porque el nivel de violencia, de criminalización, ha incrementado en contra de activistas. Entonces hago un llamado a seguir unidas, más allá de ideologías, de regiones, de contextos. Es importante. Solo así podremos hacerle frente y descolonizar estas realidades, y pues aportar y avanzar un tramo más para las nuevas generaciones

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