Marco Pappa y el pacto patriarcal

Por: Jovanna García,Andrea Rodríguez
País: Guatemala
17 agosto 2020

El futbolista Marco  Pappa  es prófugo de la justicia tras recibir una demanda por parte de su exnovia, Andrea Aparicio. Recientemente ha circulado un vídeo en redes sociales en donde se muestra cómo golpeó y violentó física, psicológica y verbalmente a Andrea dentro de un vehículo en abril de 2020. Ella ha tenido que difundir fotografías y vídeos para demostrar que ha sufrido violencia, que se le crea y exigir justicia, en cambio Pappa  ha sido beneficiado con la duda, respaldado solidariamente por otros hombres y sigue viviendo en la impunidad. 

El 26 de julio, Marco Pappa fue noticia por tercera vez no por su carrera como futbolista, sino por violento. Fue detenido por la policía “por ebriedad, escándalo en la vía pública y violentar el toque de queda”, fue llevado a Torre de Tribunales, ignorando que había sido por violentar a Aparicio. 

La jueza Carmen López del Juzgado de Primera Instancia de Femicidio lo absolvió y le dejó libre. Juan Pablo Gutiérrez, su abogado dijo: “no hay más que agradecer el debido proceso que se está haciendo”. Días después Aparicio declaró a pesar de las amenazas y llamadas de silencio que estaba recibiendo. En un vídeo rompió el silencio sobre esa situación y también a través de una carta en sus historias de Instagram. En su carta pública, Aparicio dijo“lo único que quiero es que de una buena vez esto se termine, que esas mentiras y burlas a la ley y al daño que me causaron, se conviertan en punto final pero que SE HAGA CON JUSTICIA”. 

Actualmente, Marco Pappa continúa prófugo. El Ministerio Público confirmó que hay una orden de captura que fue girada el 3 de agosto en su contra por el delito de violencia contra la mujer hacia Andrea Aparicio el 26 de julio. Hicieron allanamientos y no lo encontraron.  Juan Pablo Gutiérrez, abogado defensor de Pappa, el 28 de julio dijo desconocer su paradero, y que nunca hubo violencia contra Andrea Aparicio. 

Marco  Pappa  y  el pacto patriarcal 

Entre las reacciones a las denuncias, se pueden encontrar múltiples mensajes de solidaridad con las mujeres que atravesaron ciclos de violencia patriarcal al convivir en pareja con Pappa. Otros comentarios enfatizan en el tema del alcoholismo, un problema por el cual el futbolista era conocido.  

Las explicaciones acerca de la violencia patriarcal contra las mujeres, tomando como unidad de análisis a los propios agresores, dan cuenta de que sus acciones no tienen que ver con una situación natural, patológica o incontrolable, sino que se trata de una relación de poder.  

Lily Muñoz, investigadora y socióloga feminista, explica que es importante entender que estas situaciones, se tratan de un problema social y estructural, y que todo esto pone sobre la mesa un problema social más allá de Pappa. Así mismo, señala la relevancia de su exposición a una sanción social y penal. Se ven los pactos patriarcales, por ejemplo, con su abogado que también tiene denuncias de violencia. Hay un pacto patriarcal en toda la sociedad, un mandato de silencio. El alcohol es un agravante, no una causa, y en Guatemala hay también un grave problema con el alcoholismo. “Los pactos patriarcales son uno de los dispositivos de poder que utiliza el sistema patriarcal para mantener el orden, las relaciones asimétricas de poder entre hombres y mujeres basadas en la dominación masculina y la subordinación de las mujeres”menciona. 

Dentro de la explicación de Lily Muñoz, también está el análisis sobre cómo este poder se basa en un mandato social. Las formas de solidaridad con Pappa que se manifestaron en algunos perfiles o páginas, indican las expresiones de alianzas y discursos que promueven la consolidación de un estatus masculino superior. Muestra de ello, fue un vídeo donde el abogado, el 6 de agosto dio declaraciones a la prensa pidiendo que se le dé a su “patrocinado” el beneficio de la duda, donde también cuestionó el uso de la Ley de Femicidio por mujeres “que la prostituyen y malforman”Con estos discursos se invalidan las voces femeninas y se busca proteger el estatus masculino sostenido por la impunidad formal en la que terminan la mayoría de denuncias por violencia contra las mujeres. 

Hay que cuestionar cuál es el objetivo del abogado de Marco Pappa al dar esas declaraciones en una conferencia de prensa. “Claramente busca generar una percepción negativa contra Andrea. Ninguna víctima puede distorsionar las leyes, ellas no son quienes ejercen la justicia. Las personas encargadas de que la ley se cumpla son quienes están en los tribunales de justicia. Las declaraciones que él da no las hace desde la ignorancia, sabe que sus palabras tienen un impacto en la sociedad, para posicionar a las personas en contra de la víctima”, afirma la socióloga.

La violencia contra las mujeres se manifiesta en sociedades patriarcales como la nuestra. “En estas sociedades la violencia contra las mujeres ha sido bastante silenciada, no se ve como un problema estructural sino privado. En este caso, los comentarios van en ese sentido. Se lee por ejemplo que “los platos sucios se lavan en casa””. 

Paula Barrios, abogada querellante del caso, de Mujeres Transformando el Mundo – MTM-, explicó que Andrea ya había acudido con su familia a la fundación para pedir ayuda anteriormente y que ahora, al enterarse de la noticia, se comunicó con ella para ver cómo estaba y poder iniciar el proceso de atención integral. “Este caso se complejiza por ser un hombre famoso y alcohólico. Se necesita mucho apoyo cuando se está inmersa en ese ciclo de violencia, lo cual lleva a pensar que una es responsable de sanar al agresor”. 

En el año 2018, la CICIG presentó algunos datos sobre los índices de impunidad en Guatemala. Entre ellos, el 97.05% de los delitos de violencia contra las mujeres terminan en impunidad. Con relación al caso de Pappa, Barrios considera que hay un falló por parte del MP “el Ministerio Público falló en el momento crucial, cuando lo capturan en flagrancia debían imputarlo. No era relevante si la víctima declaraba o no, había antecedentes de violencia y lo habían detenido en flagrancia. En ese momento debían tomar las medidas necesarias para garantizar su permanencia en el proceso y no que se fugara como está ahora”.

Dentro de su explicación, la abogada agregó que no es la primera vez que les pasa algo así, que con la misma fiscalía asignada ha sucedido en el pasado que se fuga un sindicado por no actuar adecuadamente en el momento indicado. “No se entienden las razones de por qué no actúan al momento y luego toman acciones innecesarias. A él le correspondía prisión preventiva por ser reincidente. Ahora no se sabe dónde está, probablemente se fue del país, y el caso seguirá así hasta que el MP sea efectivo. Nos preocupa que se haya consentido que el acusado esté prófugo de la justicia”.  

Paula Barrios, afirma que el MP se ha acostumbrado a generar un esquema con procesos que no están necesariamente incluidos en la ley, piden informes que corresponden la investigación, no necesariamente para hacer una primera declaración, y que, en ese sentido, las fiscalías deben tener la capacidad de hacer una argumentación legal y con conocimientos de género para sustentar una imputación. “Las relaciones desiguales de poder no son solo entre pareja, sino en otros ámbitos. En muchos casos, cuando no es la pareja quien agrede no se reconoce que el delito existe de violencia contra las mujeres”agregó. Lily Muñoz también dice que “en este caso se ve la ostentación de su poder, no solo por ser hombre sino por ser famoso. Su frase “yo soy Marco Pappa” lo demuestra. El sistema de justicia forma parte de las estructuras patriarcales, no está exento de los pactos”. 

Muñoz plantea que este problema es un ejemplo que nos sitúa nuevamente el debate sobre la relación asimétrica de poder en Guatemala, que casos como este, se visibilizan por ser un personaje público, pero que se trata de un hombre más en una sociedad patriarcal. La diferencia en este caso es que hay pruebas, vídeos y fotografías agravantes, y que generalmente en los casos de violencia contra las mujeres se ve una situación de ser la palabra de ella contra la de él, y socialmente la palabra de ellas se ve con menos validez. “Veo en Guatemala una subvaloración de las vidas, palabras, experiencias y derechos de las mujeres en muchos ámbitos, incluido el sistema de justicia. Es muy importante que las mujeres que han vivido violencia por parte de Marco Pappa hayan decidido hacer esta denuncia social. Las pruebas han sido expuestas ante la sociedad guatemalteca, y por lo menos habrá una sanción moral y social”. 

El hecho de que el MP esté buscando llegar al sindicado a través de la víctima y de las pruebas que tiene la vulnera más, y que someterla a este proceso la revictimiza y puede hacer que desista del caso. Esta es una de las preocupaciones de Paula Barrios “el MP no puede pretender que la víctima sea quien busque al sindicado, eso es trabajo de ellos”.

Con la sentencia que le dieron en enero, no debía haber recibido el beneficio de conmutar la pena, pues él ya tenía antecedentes de haberse declarado culpable, pero que es muy común que por tecnicismos o errores en los procesos no haya justicia efectiva para las mujeres, considera Lily Muñoz.  

Estos actos de violencia, sumados a la impunidad con la que persisten, puede tener un efecto más profundo en las sociedades. La repetición de la escena violenta, propicia lo que Rita Segato llama pedagogía de la crueldad, donde a medida que se normaliza esa violencia, se minimiza la empatía y se envía un mensaje a la sociedad donde es “normal” ejercer violencia contra las mujeres. 

La violencia contra las mujeres está presente en todas las clases sociales. Es importante que estos casos lancen un mensaje de que ningún hombre es intocable, porque hay muchas razones por las cuales las mujeres no denuncian: el poco apoyo que existe hacia ellas, la pérdida de autoestima, perder amistades y relaciones sociales. Lily Muñoz explica que por todo eso, es tan importante escuchar y creerles a las víctimas. 

Algunas autoras como Segato mencionan la interdependencia entre la violencia y el orden de género patriarcal. De esta cuenta, en función de reproducir los órdenes de género vigentes, el ciclo de violencia se reafirma tanto en el acto concreto, como en el ataque hacia las mujeres que denuncian. 

La violencia contra las mujeres se ejerce en el contexto de las relaciones desiguales de poder. Paula Barrios enfatiza que lo principal es el bienestar la salud de la víctima, y que afortunadamente se ve el apoyo de su familia. Al momento de romper este ciclo, también se ha levantado una red de solidaridad entre mujeres, que con la etiqueta #YoTeCreo relegitiman la voz de mujeres como Andrea, contra las ofensivas patriarcales.  

No es la primera vez 

En enero del 2018 fue arrestado en Carretera a El Salvador por haber golpeado a su exnovia Francesca Kennedy. Pappa se declaró culpable ante el tribunal, pago una caución económica de Q10,000 y se le prohibió ingerir bebidas alcohólicas.   

El 29 de enero de 2019 salió a luz que golpeó en repetidas ocasiones a Andrea Aparicio, entonces su pareja. El juzgado otorgó medidas cautelares en favor de Aparicio y su familia. 

Por este nuevo delito, Pappa se declaró culpable y el 7 de enero de 2020 recibió una condena de 5 años de cárcel conmutables por el juzgado de femicidio de Quetzaltenango.  

El 5 de marzo fue revocada la medida sustitutiva que recibió en enero, a través de la sala quinta de apelaciones de Quetzaltenango a petición de la Fiscalía de la Mujer de este departamento, en la que debería cumplir cinco años de cárcel, cuando la resolución esté en firme.

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