En memoria de #NosDuelen56 y #LasQueLuchan

Por: Celeste Mayorga
País: Guatemala
8 marzo 2021

Eran las 9am de la mañana del 8 de marzo de 2017, caminábamos por las calles del Centro Histórico de la ciudad de Guatemala, en el marco del “Día Internacional de La Mujer”.
Aún recuerdo las frases que en ese tiempo, 4 años atrás, coreaba y se coreaban
-“Machete al machote”

Minutos después alguien comentaba entre la marcha que en algún lugar cercano a la ciudad sucedía un incendio y que en este habían niñas atrapadas.

Durante toda la mañana quise ignorar el fuego que nombraban, las noticias del incendio, seguía fotografiando y andando en la marcha como quien ignora y se disocia de la realidad, esa que late y late horror tras horror en un país como Guatemala.

Así llegó la noche, celebramos bailando el 8 de marzo entre colectivas de mujeres, amigas y conocidas, en esa auto-negación constante que me generaba un post-trauma al ser la activista de ese momento y lo que me movía como detonante ese incendio.

Despertar al día siguiente, abrir bien los ojos, ver noticias, escuchar a mi madre acongojada de lo sucedido, timbrarme el celular con la amiga con la que veníamos por años armando acciones de acompañamiento político en crisis, decirme:

“Estamos en la morgue, venite”

Hasta el día de hoy no sé cómo llegué allí, a la morgue del INACIF en la ciudad de Guatemala y ser parte de un grupo de mujeres que ante la emergencia y el crimen de Estado que sucedió en el Hogar Virgen de La Asunción se unieron para dar contención, acompañamiento y asistir por casi 1 mes a las familias de 41 niñas que fueron asesinadas.

Esos días me retraumatizaron en lo que por casi 29 años fue mi historia personal con la violencia sexual y lo que este se relacionaba al activismo militante que vivía y que me había llevado a esa morgue al vincularme como manera de apego emocional y psicológico con las familias y las historias que conocí.

De ese mes y esas semanas podría contar mucho, aún guardo fotografías que como fotoperiodista registré y nunca más volví a ver, que clausuré como carpetas de archivo para la memoria histórica y trágica de este país. Pero que marcaron profundamente un antes y un después en mi relación conmigo misma, el activismo, la rabia, el dolor y buscar otros caminos para sanar eso que mi corazón cargaba por pedazos partidos, rotos y desgastados.

Hoy 8 de marzo de 2021, 4 años después hago memoria de ellas, de las 41 que el Estado desapareció y pretende borrar en la historia de un país que sigue en guerra contra las mujeres. Nombrar la lucha de mujeres, madres, hermanas y familias que hasta el día de hoy siguen buscando justicia aunque esa justicia no regrese la vida de las personas que la propia historia de violencia estructural nos quitó y arrebató.

Las niñas y las historias que conocí a través de esa tragedia me removieron mis propias tragedias a través de mi propia rabia y aunque no les conocí directamente toqué con mis lágrimas y a flor de piel aquel mundo donde las niñas y adolescentes son fruto de una violencia histórica, estructural, patriarcal y machista que embaraza cuerpos-pequeños y les condena a través de una sociedad que es y sigue siendo enferma, clasista y racista, en donde las mujeres son las culpables y no el Estado.

Descubrí entonces en estos años que el Estado no se va a caer sino lo que necesita caer es lo que los gobiernos y el patriarcado se han encargado de instaurar en nuestros cuerpos; el llanto, la rabia, la tristeza, el cansancio y la depresión, abonarlo a lugares donde existan otras formas de hacernos nuestra propia justicia, esa que habita en las plantas de los pies, en la tierra, en la sanación y en los ojos de las mujeres que acompañan a otras a sanar sus historias desde sus propias vivencias. Ahondar hasta el fondo y morir las veces que sea necesario para volver a renacer.

Nunca voy a olvidar a las 41, a las 56, porque allí en el fondo de mi corazón y en el fuego interno-colectivo vive la llama del camino en el que me dejaron, nos dejaron, a las tantas que nos las vamos a olvidar….. Porque nuestra justicia será ¡SANAR!

En memoria de:

Yosselin Yamileth Barahona Beltrán.

Keyla Rebeca López Salguero.

Mirsa Rosmeri López Tojil.

Hashly Angely Rodríguez Hernández.

Grindy Jasmín Carías López.

Sarvia Isel Barrientos Reyes.

Ana Roselia Pérez Junay.

Rosa Julia Espino Tobar.

Dailyn Analí Domingo Martínez.

Estefany Sucely Véliz Pablo.

Rosalinda Victoria Ramírez Pérez.

Madelyn Patricia Hernández Hernández.

Milenie Eloisa Rac Hernández.

Ana Rubidia Chocooj Chutá.

Sara Nohemí Lima Ascón.

Silvia Milexi Rivera Sánchez.

Nancy Paola Vela García.

Candelaria Meléndez Hernández.

Indira Jarisa Pelicó Orellana.

Jilma Sucely Carías López.

Lilian Andrea Gómez Arceno.

Grisna Yamilet Cu Ulán.

Yusbelí Yubitza Merari Maquín Gómez.

Celia María López Aranda.

Yohana Desiré Cuy Urizar.

Skarlet Yajaira Pérez Jiménez.

Yemmi Aracely Ramírez Siquín.

Iris Yodenis León Pérez.

Daria Dalila López Meda.

Melani Yanira De León Palencia.

Mari Carmen Ramírez Melgar.

Ashley Gabriela Méndez Ramírez.

Siona Hernández García.

Joseline Marisela García Flores.

Jaqueline Paola Catinac.

Yoselin Beatriz Ventura Pérez.

Luisa Fernanda Toj González.

Wendy Anahí Vividor Ramírez.

Mayra Haydeé Chután Urías.

Kimberly Mishel Palencia Ortiz.

Ana Nohemí Morales Galindo.

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