Emma Molina Theissen: los ejercicios de memoria acompañan las luchas por la búsqueda de justicia

Por: Jovanna García
País: Guatemala
26 octubre 2020
Fotografía: Quimy de León

Los espacios para contar la historia oscura de Guatemala, son limitados y muchas veces, son esfuerzos de la misma ciudadanía, organizaciones civiles e incluso sobrevivientes, que saben que es necesario que se sepa la historia para no volverla a repetir. El Cuarto de las Ausencias, era un espacio para que la sociedad guatemalteca se enterará de la desaparición forzada en medio del Conflicto Armado Interno y las dictaduras en Guatemala y un sitio dedicado a Marco Antonio Molina Theissen que posteriormente, fue albergando la memoria de otros desaparecidos como la de Félix Estrada, las hermanas Portillo y Luis de Lión.  

Este sitio que ha cerrado sus puertas junto con la exposición ¿Por qué estamos cómo estamos?, permitió que muchos estudiantes extranjeros, niños, niñas, turistas, entre otras personas, conocieran lo que aquí pasó. Emma Molina Theissen, sobreviviente de distintas violencias a manos del ejército en 1981, nos cuenta un poco sobre la importancia de mantener viva la memoria y de tener estos espacios: “es un grito de “no olvidemos que esto ocurre”, que seguimos buscándoles, que aún no se ha hecho justicia, que aún no sabemos la verdad y que aún no hemos encontrado sus cuerpos. No es exactamente una memoria histórica, es algo totalmente vigente para las familias”. 

Recientemente trascendió la noticia del cierre de El Cuarto de las Ausencias, un espacio para conocer sobre la niñez desaparecida por las dictaduras y la guerra en Guatemala. El Cuarto de las Ausencias, un proyecto de Prensa Comunitaria y de las familias Molina Theissen y Estrada, tenía un espacio en la exposición ¿Por qué estamos cómo estamos?, pero el Instituto Internacional de Aprendizaje para la Reconciliación Social –IIARS- informó que la exposición entera había recibido a su último grupo de visitantes el 13 de marzo, por la llegada de la pandemia, y que cerraría.

Fotografía: Nelton Rivera - El Cuarto de las Ausencias

Fotografía: Nelton Rivera – El Cuarto de las Ausencias

El Cuarto de las Ausencias abrió sus puertas en julio de 2015, con la intención de que la sociedad guatemalteca, sobre todo los jóvenes, conocieran sobre las niñas y niños desaparecidos durante el Conflicto Armado Interno y las dictaduras. Estaba dedicado a Marco Antonio Molina Theissen, un niño de 14 años detenido y desaparecido en 1981, hermano de Emma Molina Theissen.

El Cuarto de las Ausencias: un espacio para conocer sobre la niñez desaparecida por las dictaduras y la guerra

¿Quién es Emma?

Emma Molina Theissen, tenía 21 años cuando fue detenida ilegalmente el 27 de septiembre de 1981 por miembros del Ejército de Guatemala. Según una entrevista de Quimy de León con ella, en la que cuenta sobre los sucesos que vivió, explica que en ese momento formaba parte del Partido Guatemalteco del Trabajo –PGT-, este día viajaba en una camioneta desde la ciudad hacia Quetzaltenango, y siendo cerca de las ocho de la mañana, el bus en el que viajaba fue detenido por un puesto de vigilancia a la altura de Santa Lucía Utatlán. En ese momento, Emma portaba documentos de estudio político y panfletos del PGT, los soldados los encuentran y la detienen. Fue llevada a la zona militar de Quetzaltenango Manuel Lisandro Barillas, donde fue sometida a interrogatorios, torturada y violentada sexualmente.

Emma logró huir por una ventana a los ocho días; el 6 de octubre, un día después, varios militares armados y vestidos de particulares, fueron a la casa de sus padres llevándose a su hermano de 14 años, Marco Antonio. Hasta la fecha no se sabe en dónde está.

Emma Molina Theissen: “no nos silenciaron pese a la brutalidad de sus acciones”

Emma vivió en el exilió en 1982 en México, donde contaba su testimonio de sobrevivencia y sobre la desaparición de su hermano, asimismo, realizó varias acciones con otros exiliados por la búsqueda de justicia. Luego, en 1985 se exilió en Costa Rica, donde continúo involucrándose en espacios por la búsqueda de justicia por las desapariciones forzadas. Incansablemente, ha contado ese fragmento de su vida a distintas personas, jueces, abogados, periodistas, entre otras figuras. El 22 de mayo de 2018, el tribunal C de Mayor Riesgo, condenó a cuatro militares que ordenaron los operativos para capturar y torturar a Emma, y posteriormente, el secuestro y desaparición de Marco Antonio.

El Cuarto de las Ausencias era un espacio que recibió a centenares de personas que conocieron sobre la niñez desaparecida durante el conflicto, en ese sentido, conversamos con Emma sobre la importancia de tener estos espacios de memoria histórica.

¿Cuál considera que es la importancia de la memoria histórica para un país como Guatemala?

En Guatemala se habla de memoria histórica como si eso fuera una cuestión del pasado, y hay buena parte de la población que lamentablemente lo ve como eso: como el pasado, pero para miles de familias las ausencias de sus seres queridos que fueron desaparecidos, especialmente los niños y las niñas, es una ausencia que pesa, que duele y que oscurece la vida todos los días. Todos los días quisiéramos hacer algo, y para las familias no es para nada parte del pasado. 

La memoria histórica en el caso de Guatemala, es en realidad un grito de los que faltan: 45,000 personas, 5,000 niños y niñas. Es un grito de “no olvidemos que esto ocurre”, que seguimos buscándoles, que aún no se ha hecho justicia, que aún no sabemos la verdad y que aún no hemos encontrado sus cuerpos. No es exactamente una memoria histórica, es algo totalmente vigente para las familias. 

¿Considera que se debería contar con espacios públicos para preservar la memoria histórica del país?

Sí se debería contar con espacios públicos, pero eso no ha sido posible. Los poquísimos y privilegiados casos que hemos tenido la oportunidad de tener un poquito de justicia o que por lo menos los responsables o algunos de los responsables estén presos, somos algo excepcional. Pero los espacios públicos son lugares que el Estado debiera propiciar, financiar y debería darles muchísimos recursos, pero eso obedecería a algo que no ha ocurrido en Guatemala, que es una política de no repetición, de verdad, justicia y de memoria… porque la memoria es para eso, para lograr un compromiso de no repetición. 

Estos espacios públicos son un sueño muy lejano, y realmente lo que ha sucedido es que las familias y las organizaciones sociales, especialmente las organizaciones de derechos humanos que han rodeado casos de búsqueda de justicia, somos quienes nos hemos hecho cargo de ir abriendo a veces espacios muy modestos como El Cuarto de las Ausencias, que tienen una importancia muy esencial para las propias familias que estamos cercanas a esos esfuerzos, que contribuimos y nutrimos también nuestra lucha con esos esfuerzos. 

¿Cómo surge el proyecto Cuarto de las Ausencias?

El Cuarto de las Ausencias es un proyecto que nació en el año 2016 en manos de Prensa Comunitaria. Prensa Comunitaria puso una primera habitación y una muestra fotográfica para unas movilizaciones del año 2015, que se llamaba “Guatemala en movimiento”. Reservaron un espacio para El Cuarto de las Ausencias, que originalmente era una habitación dedicada prácticamente a mi hermano Marco Antonio, pero que posteriormente, fue creciendo en su alcance con tocar a otras familias. 

El Cuarto de las Ausencias se trasladó en 2017 al Museo del Ferrocarril, creo que primero estuvo en un lugar que se llama la Casa Roja, no conocí esa habitación porque no iba a Guatemala en ese momento pues el proceso del juicio en nuestro caso, ya estaba iniciado. Cuando llega al Museo del Ferrocarril no llega solito, en realidad ahí estaba toda una exposición (¿Por qué estamos cómo estamos?), de la historia de Guatemala y El Cuarto de las Ausencias continuó siendo un esfuerzo de Prensa Comunitaria, pero luego tuvieron que desmontarlo porque necesitaban un espacio allí en el museo, lo llevaron a Casa Q’anil unas semanas y luego volvió y ya quedó en manos de la administración del IIARS. Para ese momento El Cuarto ya tenía otros habitantes, más bien, otras ausencias. Tenía un pequeño rincón para Marco Antonio, otro para las Niñas Portillo, hubo un escritorio para Félix Estrada y posteriormente también hubo un espacio para Luis de Lión. 

Con Prensa Comunitaria uníamos esfuerzos, ellos tenían ideas muy bonitas, nos acompañaron en todo el proceso del juicio. (…) El Cuarto de las Ausencias también llegó a formar parte del recorrido de La Noche de los Museos, llegó a tener su importancia. 

¿Qué significó para ustedes como familia participar en este proyecto?

Fue algo sumamente importante para todo el proceso de juicio, porque El Cuarto de las Ausencias no era una muestra inactiva. Ahí había una persona, miembro de Prensa Comunitaria, el hermano de Félix Estrada, quien le daba vida a ese cuarto. Salomón se iba a las escuelas y hacía que llevaran a niños, niñas y adolescentes a visitar El Cuarto de las Ausencias.  

Él con mucha sencillez y con mucha pasión les explicaba lo que había sucedido con su hermano, lo que había sucedido con Marco Antonio, lo que había sucedido con los 5,000 niños y niñas desaparecidos en Guatemala y todo el fenómeno de la desaparición forzada. Eso posicionó de una manera muy fuerte y muy importante en el trayecto del juicio, la figura de Marco Antonio. La vida de él y el martirio de él es algo conocido, al menos en la capital en buena parte gracias a ese esfuerzo que se hizo desde El Cuarto de las Ausencias. Había visitas de 25, 35 niños, visitas de turistas, de estudiantes extranjeros que llegaban a aprender lo que había pasado.  

Verdaderamente había una sorpresa muy grande porque estas generaciones están muy despegadas de estos hechos que pasaron recientemente pero que no están formando parte de una manera muy adecuada de contar la historia. Escuchar la historia, y dar a conocer lo que verdaderamente ocurrió con la niñez desaparecida en Guatemala, gran parte se le debe a Salomón Estrada que dedicaba sus días a contar la historia. La gente se conmovía mucho, los niños dejaban cosas escritas. 

¿Cuál cree que debería ser la forma de conservar viva la historia de todo lo que se vivió aquí en Guatemala durante la guerra?

A través de las familias de las personas desaparecidas. Lo que hace FAMDEGUA (Asociación Familiares de Detenidos Desaparecidos de Guatemala) y otras organizaciones, familias que no estamos en Guatemala pero que mantenemos una lucha.  Para nosotros no es mantener viva la historia porque aún hay muchos temas pendientes, no se conoce la verdad. Hay una lucha de las organizaciones de derechos humanos de lograr la ley 3590, por ejemplo. No hay juicios, no hay todavía justicia, los responsables de esos hechos atroces todavía están libres, se están muriendo de viejos en la tranquilidad de la vida. 

Además, no hay esfuerzos estatales, hay mucho por hacer. La parte más dolorosa de esta situación es que hay una impotencia de las familias de las personas desaparecidas para que nos entreguen los restos. Nosotros emprendimos el camino de búsqueda de justicia, en búsqueda del cuerpo de Marco Antonio, obviamente estamos satisfechos que los responsables estén presos, pero nuestro propósito era hallar a Marco Antonio y saber lo que pasó con él. Conocer su paradero final y que nos devuelvan los restos para darle una sepultura digna…, y esas cosas son tareas pendientes. 

La memoria histórica es algo importante para que los países aprendan de su historia y que vean la importancia con que haya muchísimas barreras para la repetición de este tipo de prácticas atroces. Pero esa no es la única tarea pendiente que tenemos, estos ejercicios de memoria con lugares como El Cuarto de las Ausencias o de tener todo tipo de exposiciones de lo que fue la vida de las personas desaparecidas, como por ejemplo todos los esfuerzos que hace Mayarí de Lión (hija de Luis de Lión), por mantener la memoria de su padre a través del arte, con la música, y demás, ella también está luchando con el grupo de familias de personas desaparecidas para que haya justicia. Ella también quiere saber dónde están los restos de su padre. 

La memoria acompaña estas luchas. Hay centenares de familias y personas desaparecidas, pero no hay nadie buscándolas, porque fueron masacradas y las personas masacradas no se sabe dónde están y no les están buscando porque su comunidad completa desapareció. Además, es un esfuerzo que se tiene que hacer con determinados recursos y ni las familias ni las organizaciones tienen los recursos necesarios para emprender todo esto. Los esfuerzos de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala -FAFG-, están limitados por la cantidad de recursos materiales, la información y el dinero. Hacen falta más recursos y una sociedad que no sea indiferente, no nos pidan que esto se convierta en algo del pasado.

Fotografía: Quimy de León - Hermanas y Madre Molina Theissen

¿Tienen planificado continuar con el proyecto?

Sí, de hecho, estamos en comunicación con Prensa Comunitaria y creo que ellos lo están guardando y pretendemos llevarlo a otro lugar, pero en medio de la pandemia es bastante difícil reconstruirlo en cualquier parte. Aunque se reconstruya es bastante difícil que ese esfuerzo se sostenga como se sostenía con estas personas que iban a las escuelas… llegaron miles de miles, no fue una cosa poco importante. Entonces estamos esperando a ver qué podemos organizar conjuntamente, mucho depende de los recursos de ambas partes, vamos a ver qué logramos hacer porque al menos para mí, es algo que no debe desaparecer. 

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