Diputada Gutiérrez Raguay: “Tenemos que abrir brechas para otras mujeres en el Congreso”

Por: Paolina Albani
País: Guatemala
19 mayo 2021

Ser mujer y política dentro del Congreso de la República de Guatemala es más complejo de lo que parece. La falta de apoyo y cohesión articulada con otras parlamentarias, y la carencia de apertura para abordar temas a favor de las mujeres, son factores que juegan en contra de los esfuerzos que realizan en la labor legislativa. En un momento álgido en donde el pacto corruptos domina la agenda política del país y la dirige con ideologías conservadoras.

Sonia Marina Gutiérrez Raguay, de 40 años, es mujer maya poqomam y jefa del partido Winaq, un partido de izquierda fundado en 1992, por Rigoberta Menchú antes de la Firma de la Paz.

Gutiérrez Raguay cuenta que cuando se postuló para ocupar una curul en el Congreso, su percepción de la labor política era distinta a la imagen que hoy tiene. Para empezar, ella es una de las 31 diputadas que lograron un espacio en las elecciones de 2019. Es decir, forma parte del 19% de la población del Legislativo, y es una de las dos únicas mujeres que lideran una bancada.

La otra política es Vicenta Jerónimo del partido Movimiento por la Liberación de los Pueblos (MLP), quien desde el inicio escandalizó a los diputados de larga data al proponer una mayor austeridad en el manejo del presupuesto, específicamente, en la provisión de alimentos durante las sesiones de trabajo. Su iniciativa fue rechazada por ser “populista”. Por su lado, la diputada eligió renunciar a los privilegios que se le ofrecían a los políticos como un seguro médico, una caja chica, un celular y los almuerzos gratis.

Gutiérrez Raguay es Secretaria de la Comisión de la Mujer,e integrante de las comisiones del Menor y de la Familia y la de Asuntos Electorales. Jerónimo es Presidenta de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionalese integrante de la comisión de Apoyo Técnico. Ambas forman parte de las comisiones de Pueblos Indígenas y Derechos Humanos.

“Las pocas que han estado y estamos, hemos dicho que nos cuesta el doble. No, el triple esfuerzo llegar y lograr hacer cambios importantes”, dice Gutiérrez Raguay.

En la instancia de Jefes de Bloque, cada vez que se presentan propuestas dirigidas a las mujeres, hay un rechazo y un bloqueo para hacerlos punto de agenda en las sesiones del Hemiciclo. “Siempre dicen: todavía no es momento”, señala.

Hasta ahora, lo que mejor ha funcionado para promover una agenda en común ha sido crear alianzas entre diputadas de otros bloques. Como en marzo del año pasado, 14 políticas propusieron lainiciativa 5708“Ley de Desarrollo Integral de la Mujer”. O cuando presentaron el proyecto parareformar la Ley Electoral y de Partidos Políticose introducir la paridad, la alternancia e inclusión de los pueblos indígenas.

Pero no todas las parlamentarias participaron de esta alianza. “No hay una cohesión de la totalidad de mujeres que estamos en el Congreso. No -todas- han comprendido el objetivo de hacer una agenda estratégica a favor de las mujeres”, indica.

Pese a que el 2020 fue un año peculiar y el desarrollo de las actividades legislativas fue a distancia, en varias ocasiones, ha podido identificar que el principal reto de las diputadas es “abrir brechas” para que en el futuro, otras puedan ocupar más espacios y el Congreso sea mucho más parejo.

“La crisis política ha sido un desgaste enorme. Teníamos la perspectiva de hacer cosas diferentes, de hacer propuestas. Sin embargo, hemos podido ser la voz, denunciar y evidenciar este tipo de acciones que socavan la democracia del país”, expresa sobre las jugadas del pacto de corruptos que tienen una incidencia directa en el desprestigio del Congreso.

Aun así, está segura de que esta dinámica ha cambiado el ejercicio de la participación política resaltando la labor de las bancadas minoritarias. Gutiérrez Raguay ha pedido la dignificación de las comadronas y ha sido crítica del abandono del Estado a las comunidades indígenas.

La exdiputada de izquierda, Sandra Morán, enfatizó que la paridad en el Congreso no solo debe de ser por cantidad, sino que se debe apuntar a alcanzar la representación de todos los pueblos mayas. Lo que se llama un Congreso Plurinacional.

En la legislatura pasada, en la que Morán fue diputada por el Partido Convergencia, solo dos mujeres representaban a los pueblos indígenas. Esta vez, tres de las 31 mujeres en el Parlamento lo son.

En el pasado ha habido otras mujeres, además de Morán, que han impulsado acciones en beneficio de las mujeres, los pueblos indígenas y sectores populares, y que provienen de estos mismos movimientos, como Rosalina Tuyuc, Manuela Alvarado, Alba Estela Maldonado, María Reinhardt y Nineth Montenegro.

Guatemala es uno de los países de Latinoamérica que menos presencia de mujeres tiene en el Congreso. Desde 1986, el inicio de la era democrática, el país solo ha tenido 146 diputadas en 35 años.

Otras diputadas que han resaltado en la actual legislatura son Lucrecia Hernández Mack, del partido Semilla y exministra de Salud en el gobierno de Jimmy Morales, y Andrea Villagrán, del partido Bien. Hernández Mack y Villagrán han empujado la fiscalización de gastos públicos durante la pandemia y del proceso de vacunación contra el coronavirus.

Lenina García, educadora popular y activista por derechos humanos, dijo que la desigualdad de género sigue siendo un problema y una brecha enorme para las mujeres.

“Esto es importante porque al momento de hacer políticas, a quienes no les atraviesen por el cuerpo las desigualdades, no van a defender nuestros derechos. Porque no están en nuestros zapatos. Es lo que ha pasado con los hombres políticos. Entonces no nos sentimos representadas porque no legislan a favor de las mujeres”.

“Por eso, es importante que haya más mujeres en política. La política patriarcal refleja solo los intereses de los hombres, que promueve la violencia, la vida, la homofobia. Las mujeres indígenas, garífunas y mestizas siguen sin ser representadas”, afirmó García.

De acuerdo alCenso Nacional del Recurso Humano,realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2019, 292 mil 753 empleados públicos trabajan para el Estado. De ellos, 146 mil 806 son mujeres y 145 mil 947 son hombres. Es decir, las mujeres son mayoría con el 50.2%.

Pero en las alcaldías, la disparidad es amplia tanto en género como en etnia. Según datos de la iniciativa 5893, una propuesta de Gutiérrez Raguay, en los últimos 20 años ha habido 45 alcaldesas y solo 3 de ellas han sido indígenas.

Más países tienen más mujeres en sus Congresos

Mientras tanto, en Latinoamérica, la presencia de mujeres en los Congresos o Parlamentos todavía es un desafío. Solamente Cuba rebasa la cuota de mujeres diputadas y otros ocho países están cerca de cumplir con el 50%, según información de la Unión Interparlamentaria.

Le sigue México con 48.2%, Nicaragua con 47.3% y Ecuador con 46.7%. Mientras tanto, Guatemala, Colombia, Brasil y Paraguay son los que menos mujeres diputadas tienen.

Cuba 53.4%
México 48.2%
Nicaragua 47.3%
Ecuador 46.7%
Bolivia 46.2%
Costa Rica 45.6%
Perú 45.4%
Argentina 42.1%
Haití 41%
Guayana 35.7%
República Dominicana 27.9%
El Salvador 27.4%
Uruguay 24.2%
Chile 22.6%
Panamá 22.5%
Venezuela 22.2%
Honduras 21%
Guatemala 19.4%
Colombia 18.9%
Brasil 15.2%
Paraguay 15%

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