De Beijing a Guatemala: sobre los encuentros entre mujeres, los logros y temas pendientes

Por: Andrea Rodríguez
País: Guatemala
4 noviembre 2021

La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing, China del 4 al 15 de septiembre de 1995, fue un espacio de encuentro y debate entre miles de mujeres de todo el mundo. Este evento realizado desde la Organización de las Naciones Unidas -ONU- reunió a 189 gobiernos del mundo para abordar problemáticas fundamentales en torno a la igualdad de género y llegar a acuerdos mundiales sobre cómo atenderlas.

Paralelamente al foro gubernamental, se realizó un foro no gubernamental donde participaron más de 30.000 mujeres de todo el mundo. Guatemala estaba en plena negociación de los Acuerdos de Paz, y aunque la representación gubernamental en Beijing se inclinaba por planteamientos más conservadores, las guatemaltecas que participaron como parte de organizaciones de la sociedad civil y revolucionarias regresaron con muchas experiencias y referentes de la agenda mundial para avanzar en la conquista de los derechos de las mujeres y las niñas.

Los temas fundamentales

Con la realización de esta Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, se consolida la Plataforma de Acción de Beijing. Esta abarca doce esferas que representan los ámbitos de las principales problemáticas abordadas durante la conferencia: la pobreza, la educación y capacitación, la salud, la violencia contra las mujeres, los conflictos armados, la autonomía económica, el ejercicio del poder y la adopción de decisiones, los mecanismos institucionales para el adelanto de las mujeres, los derechos humanos, los medios de comunicación, el medio amiente, y las niñas.

Estos temas también correspondían con las preocupaciones de las mujeres guatemaltecas, especialmente la salud, la violencia contra las mujeres, la participación política, los derechos de las niñas y se sumaba el trabajo por los procesos de paz, como las negociaciones que se estaban llevando a cabo en el país. De hecho, al conversar con cinco mujeres que participaron en esta conferencia, el tema de los acuerdos de paz es un punto de partida en común:

– Había una agenda de mujeres que no quería ser aceptada, una agenda muy variada, muy diversa, multicultural. Nos costaba un poquito ponernos de acuerdo pero los puntos en que coincidimos yo podría decir que éramos fuertes, porque a pesar de que en algunas cosas teníamos diferencias nos respetamos.

Menciona Julieta Soto, quien participó en la Conferencia de Beijing como parte de una organización llamada Niña Madre que atendía a niñas sobrevivientes de abuso sexual, muchas veces por parte de familiares, que atravesaban embarazos no deseados.

– El nombre precisamente choca porque la idea era esa, hacer ver que una niña no tiene por qué ser madre, pero era un concepto que existía, era lo que definía la situación de muchas niñas violentadas sexualmente.

Por su parte, Rosa María Wantlan recuerda que regresó de su exilio de 10 años en México a Guatemala aprovechando la coyuntura del llamado Serranazo en 1993. Logró integrarse en el grupo de la Representación Unitaria Guatemalteca -RUO- en donde también estaba Rigoberta Menchú, y regresó a Guatemala para sorpresa de su familia. Al siguiente año se crea la Asamblea de la Sociedad Civil como parte del proceso de paz

– En 1994 se había retomado también el proceso de negociación entre URNG y el Gobierno, y entonces venían avanzando. La Asamblea de la Sociedad Civil tenía una agenda para abordar los temas sustantivos, los 5 temas sustantivos de la mesa de negociación. Y entonces yo con mi vocación de trabajo legal, y todo, me incorporé allí. Y allí es donde se da también lo de Beijing. Entonces era una cuestión del interés por la participación en el proceso de paz y también mucha motivación para la cuestión de los derechos de las mujeres, porque si bien parece que desde chiquita yo peleé muchó por mis derechos, la visión de una conciencia feminista y una cuestión de “las mujeres” y de “nosotras las mujeres” aún cuando estuvo siempre presente, pero no era una cuestión elaborada ni con el sustento teórico.

Pero en la Asamblea de la Sociedad Civil no siempre hubo un sector de mujeres. Como recuerda María Eugenia Mijangos, quien se integró como parte de la Convergencia Cívico Política de Mujeres, esto fue propuesto en la Asamblea cuando estaba a cargo de monseñor Rodolfo Quezada Toruño:

– Al fin se formó un Sector Mujeres. Lo que nosotras hacíamos era construir documentos según el tema que se estaba discutiendo y lo mandábamos a la mesa. Por supuesto que nosotras poníamos muchísimo esmero en hacer nuestros documentos, y después venían dos o tres líneas en cada acuerdo o no venía nada. Y a cuenta de esta militancia que había del Sector Mujeres y de todo el trabajo, creo que resultamos invitadas algunas a ir a la conferencia de Beijing.

Las delegaciones guatemaltecas

Al ser un evento de Naciones Unidas, la participación de Guatemala fue tanto gubernamental como de la sociedad civil. Como recuerdan las entrevistadas, la delegación del gobierno, en ese entonces de Álvaro Arzú, se caracterizó por manifestar una alianza con las posturas del Vaticano.

– El Vaticano que siempre se ha opuesto a temas muy importantes y muy vitales, como la sexualidad, el empoderamiento de las mujeres para decidir lo que van a hacer con su cuerpo, la diversidad sexual, siempre ponen trabas y se ponen como aliados con otros países.- Recuerda Julieta Soto.

Silvia Solórzano Foppa también menciona cómo se vivía con vergüenza las posturas del gobierno de Guatemala al escuchar las lecturas de los acuerdos, donde Guatemala hacía las mismas excepciones que El Vaticano respecto a los compromisos que asumiría el Estado. La modalidad era de “poner corchetes”, es decir, que a la lectura del documento los estados mencionaban si ponían corchetes en ciertos enunciados a manera de indicar que si bien firmaban la convención, no se comprometerían a ciertas especificidades.

– El Vaticano mencionaba algo y Guatemala decía “Guatemala también”. Entonces sí fue vergonzoso. También estaba Rigoberta Menchú en ese evento, como invitada especial, ya nombrada premio nobel. Y también era de decir “ese es el Gobierno, esa no es Guatemala, hay otra Guatemala”.

Pero no todas las participantes pudieron ingresar al foro gubernamental. La mayoría de las mujeres que asistieron como parte de alguna organización del movimiento de mujeres participaron en el foro no gubernamental, abordando las problemáticas en las que que la delegación Estatal fallaba. Otras mujeres como Luz Méndez, a quien todas recordaron y reconocieron, participaban como parte de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca -URNG-. Silvia Solórzano Foppa también era y sigue siendo parte de URNG, y en Beijing se encontraba como parte de los equipos de trabajo internacional de la organización viviendo en La Habana, Cuba. No es hasta 1997 cuando regresa a Guatemala, luego de la firma de los Acuerdos de Paz. Es por ello que resalta lo importante que fue para ella coincidir en Beijing con mujeres guatemaltecas que estaban viviendo todo el proceso de la paz.

– Para mi fue muy importante estar con la delegación de Guatemala.Fue ese compartir y esa solidaridad, ese reconocimiento de haber estado en la boca del lobo todo el tiempo, a las compañeras que estaban en Guatemala.

Los temas en la agenda: vigencia y retrocesos

Cuando se habla de las problemáticas que preocupaban a las guatemaltecas en Beijing, coinciden en que estas siguen siendo vigentes para la actualidad. Incluso las Naciones Unidas han evaluado que ningún país ha alcanzado la igualdad para las mujeres y las niñas y persisten significativos niveles de desigualdad entre mujeres y hombres.

Para el caso de Guatemala, las entrevistadas mencionan que las agendas eran muy diversas, pero se tenía a las mujeres siempre en el centro. Por ejemplo, el proceso de paz atravesaba varias demandas planteadas por las mujeres en la Asamblea de la Sociedad Civil, y asimismo había una influencia de lo conocido y aprobado en Beijing, recordando que las negociaciones también estaban mediadas por las Naciones Unidas y no podían ignorar la conferencia de las mujeres.

Fundamentalmente se mencionan temas como la salud, específicamente la salud sexual y reproductiva, la participación política de las mujeres, la violencia contra las mujeres y las niñas, la autonomía económica, el acceso a la tierra y las mujeres en los conflictos armados y los procesos de paz.

Otro elemento que se resalta es la identificación de problemáticas comunes entre mujeres aunque sean de países y contextos diferentes. Como menciona María Dolores Marroquín:

– Por supuesto que había una similitud en los planteamientos, en las propuestas, tal vez en las soluciones no porque efectivamente había diferentes puntos de partida y visiones, pero la identificación de la problemática sí que era coincidente.

Maria Dolores había asistido a Beijing como parte de la Secretaría de la Mujer de la AEU y del Colectivo para la Promoción del Desarrollo Integral de la Mujer Universitaria -COPRODIMU-.

Y es que así como se compartían problemas como la violencia contra las mujeres y las niñas y los obstáculos para la participación política, también muchas mujeres asistían con demandas específicas. Silvia Solórzano lo vincula con sus experiencias de trabajo internacional

– Tenía esa inmensa riqueza y alimentación recíproca de recibir esa energía y decir “nosotras también estamos en lucha, y aunque no es por independencia”, decían “es una lucha de liberación”, pues sí, es la liberación de todos los pueblos, la cuestión de los pueblos indígenas también cómo se encontraban luchadoras equivalentes.

Incluso entre las mujeres latinoamericanas se visualizaba esa diversidad de causas, aunque muchas compartían las luchas por la democratización de sus países y la construcción de la paz, al estar atravesando conflictos armados. Julieta Soto recuerda que, en un espacio llamado “Carpa Latina” donde se reunían las delegaciones no gubernamentales de la región, se vivía un ambiente de alegría y de diversidad, donde había una consigna diferente cada día con las demandas que cada grupo tenía. Era una carpa muy visitada también por periodistas:

– Nosotras de Latinoamérica también teníamos una amplia agenda, queríamos la paz. Casi toda Latinoamérica estábamos por terminar conflictos de enfrentamiento armado, y lo que queríamos era que también se respetaran algunos temas que todavía no estaban muy estudiados en esa época. También dentro de las ecofeministas había varias que tenían por la paz, agendas en contra de la guerra nuclear, para que ya no hubiera armamento nuclear en el mundo.

Silvia también recuerda algunas demandas vinculadas con los bienes naturales y otras distintas:

– Algunas mujeres, pues a lo mejor solo iban por el ahorro del agua y cómo las mujeres contribuyen con el ahorro del agua. Otras estaban en las luchas por una nueva constitución. O sea, es un abanico inmenso, inmenso porque así como había en el caso nuestro una agenda mucho más global, porque estábamos no solo por la lucha de las mujeres sino una lucha más global de país, de reconstrucción de país, habían otros que tienen una lucha particular.

Rosa María Wantlan también habla de la universalidad de las causas de las mujeres

– Fuimos las mujeres a compartir, primero a descubrir la universalidad del movimiento de mujeres, la universalidad de nuestras demandas y nuestras luchas. Las latinoamericanas nos encontramos, y luego a donde ibas, mujeres de África, de Asia, de todas las proveniencias, y todas en un hermanamiento y compartiendo experiencias, increíble.

Pero específicamente en Guatemala, y también reconocido como un problema global por Naciones Unidas, los retrocesos en derechos humanos de las mujeres se han acelerado. A nivel nacional, iniciativas como la Ley de protección de la vida y la familia son interpretadas por las entrevistadas como una muestra de lo profundamente conservadora que puede ser la sociedad guatemalteca y los funcionarios públicos.

– Si antes no había un reconocimiento a la organización y a la participación particularmente de las mujeres, hoy la Ley de ONGs nos está poniendo limitaciones para que podamos hacer lo que queramos hacer, es una democracia tutelada, coaccionada, una participación totalmente limitada y que pretenden esté acorde a los intereses de quien esté en el gobierno.

Es el análisis de María Dolores Marroquín, recordando que el derecho a la participación y organización política de las mujeres era uno de los temas abordados en la Conferencia de Beijing. Pero también en cuanto a los derechos sexuales, así como Guatemala apoyaba al Vaticano en 1995, hoy también ve profundos retrocesos:

– Y en términos de los derechos sexuales y reproductivos, que era otro de los puntos de la agenda, podemos ver hoy cómo la política de la familia, por ejemplo, el intento de la legislación de esta ley para la familia que limita la posibilidad del reconocimiento de la diversidad de personas que somos en de identidad sexual pero también en términos de la forma en que nos organizamos para el cuidado de la vida. Seguimos estando con los mismos puntos de agenda aunque yo creo que peor, porque los poderes fundamentalistas y las mafias se han afianzado en el gobierno y cada vez están quitando muchísimo más los espacios.

María Eugenia Mijangos también ve este avance en agendas conservadoras, en contraste con toda la emoción que vivieron las mujeres al asistir a Beijing. Volviendo al tema de la participación política, considera que la paridad sigue siendo una deuda pendiente:

– Había tal entusiasmo, tal efervescencia, pero de ahí ya al llegar a los países pues era diferente. Había muy poca apertura al tema. Ahora siento que por los avances que han logrado las mujeres hay una fuerte reacción en contra de todo lo que suene a derechos de la mujer tiene una reacción tremenda. Por ejemplo ahora que llevamos ya tantos años luchando por la cuestión de la paridad en la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que por cierto tenemos presentada una acción de inconstitucionalidad por eso.

María Eugenia cuenta que, cuando desde el Tribunal Supremo Electoral -TSE- del que fue magistrada, presentaron la propuesta de paridad de género con base en la Plataforma de Acción de Beijing y en la CEDAW, en el Congreso de la República se descalificaba la propuesta como “ideología de género” por diputados como Fernando Linares Beltranena.

Los impactos de Beijing

La Conferencia de Beijing se propuso acelerar los procesos internacionales que se iniciaron formalmente con la Convención Sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer -CEDAW- aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1979. La Plataforma de Acción de Beijing evaluó que han habido avances en muchos países donde se han promulgado leyes que fomentan la igualdad entre mujeres y hombres, establecido mecanismos para integrar perspectivas de género en las instituciones y atender la situación jurídica de las mujeres.

Por otra parte, así como se vió en Beijing, es reconocida la incidencia del movimiento feminista y las organizaciones de mujeres como catalizadores de cambio social, ya que han promovido leyes o estrategias para el avance en los derechos de las mujeres y propuesto nuevas perspectivas hacia el concepto de desarrollo. Un ejemplo de ello es la Ley de Dignificación y Promoción Integral de la Mujer, sobre la cual María Eugenia Mijangos explica que la motivación para promoverla se originó en gran medida por el impulso que dio asistir a Beijing:

– ​​Después de eso también empezamos a luchar por una ley y la logramos, que no se la sacado todo el jugo para todo lo que podría servir pero está promulgada por el congreso. La ley de dignificación y promoción integral de la mujer que es como una ley marco. Para mi fue una experiencia muy estimulante, muy bonita.

Se puede hablar de que Beijing contribuyó a generar y fortalecer mecanismos institucionales que protegiera, crearan o garantizaran los derechos de las mujeres desde acuerdos internacionales. Como menciona Rosa María Wantlan, aunque la posición del gobierno de Guatemala era conservadora, la Plataforma de Acción de Beijing es un acuerdo importante para el movimiento de mujeres y las organizaciones no gubernamentales:

– La Plataforma de Beijing desde el movimiento de mujeres se le continuó dando y se le sigue dando, siendo un norte. Ahora con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, eso empata, sigue siendo la misma base con la que seguimos teniendo sobre los derechos de las niñas, la participación, el empoderamiento, la igualdad, el fortalecimiento de los mecanismos institucionales por ejemplo. Y así con cada uno de los temas y con los de la paz, por ejemplo.

Y es que en el proceso de paz también se pudieron reflejar los impactos de Beijing, como agrega Rosa María:

– Yo recuerdo que Luz Méndez decía que ella cuando fue a Beijing se sintió tan apoyada por el tema de la participación de las mujeres en procesos de paz, y definitivamente Beijing fortaleció nuestro propio proceso. Y para que todas las propuestas que salieron del Sector de Mujeres a la mesa de negociación sobre derechos de las mujeres, SEPREM, la DEMI, todo lo que salió luego entre el 95 y el 96 en torno a los 5 temas sustantivos, allí se respira Beijing.

Estos avances en términos institucionales han sido marcos que respaldan las iniciativas que las organizaciones, el movimiento de mujeres y los gobiernos pueden plantear, como la Ley de Desarrollo Integral de las Mujeres. En ese sentido, María Dolores Marroquín menciona que Beijing puso en blanco y negro los compromisos mínimos que los gobiernos debían promover para el avance de los derechos de las mujeres, proponiendo indicadores, objetivos, y visibilizando problemáticas. No obstante, así como son bases importantes, también hay que tener en cuenta sus límites, como apunta María Dolores:

– No podíamos pretender que Beijing se planteara como revolucionaria y cuestionara el sistema, el modelo. Por supuesto tiene sus limitaciones, pero esto es algo que veo ahora, no lo veía en ese momento, en términos que efectivamente está en el marco de una democracia liberal entonces claro que reconoce derechos, pero los derechos es lo que está permitido, y a veces nosotras queremos ir más allá de lo que está permitido que tiene que ver con otra manera de comprender el mundo y de soñar las relaciones. Entonces definitivamente Beijing no nos aporta en esa otra parte pero para ese momento en ese contexto creo que nos da un piso importante.

Es así como resulta importante para los movimientos de mujeres conocer las bases de los encuentros como este de hace 25 años, reconociendo sus aportes y limitaciones, para construir los objetivos hacia aquello más allá de lo permitido.

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