Crisis de salud: una reflexión sobre lo incierto

Por: Tatiana Cordero Velásquez
País: Ecuador
12 mayo 2020

Hace casi un año, fui a una reunión de donantes para dialogar y analizar el cierre de los espacios de la sociedad civil. Cómo nos imaginamos el futuro y la distopía era uno de los temas centrales de la conversación. Decidí hacer silencio a la pregunta sobre cómo me imaginaba el futuro, pues siendo del Sur y conociendo y agradeciendo lo impredecible que es la vida, me llamo la atención que lo incierto no tuviera lugar en la discusión.

Lo incierto es lo que ha llegado a nuestras vidas a través de esta crisis de salud. Lo incierto se devela, para mostrarnos que la lógica racional, la de los resultados predecibles y lo lineal, no funciona siempre.

Lo incierto hoy también interpela cómo estamos viviendo; ¿dónde están nuestras prioridades y cuáles son los valores a los que le hemos estado apostando como sociedad y cómo humanidad?

Nos queda claro que el paradigma del capital por sobre lo humano y la vida, que impide que haya igual acceso a la salud y a una vida digna, determinará la mortalidad selectiva en nuestros pueblos y quién pueda recuperarse de esta crisis. Nos queda claro, quienes siguen lucrando de la enfermedad y la muerte, y peor aún quienes usan este momento para seguir persiguiendo y criminalizando a quienes luchan por la vida e interpelan la injusticia.

Nos queda claro que en estos momentos se hacen evidentes las fisuras democráticas y sus debilidades. En algunos países la militarización de la vida cotidiana y la creciente vigilancia digital ahora se usa como pretexto de la pandemia. Nos queda claro que esta crisis de salud pone en evidencia la desigualdad y el privilegio. El aislamiento en sí, que debería ser una medida de seguridad para todas las personas en este contexto, se convierte en un privilegio, como lo es la conectividad, no todas las personas pueden o tienen a dónde ir, ni con qué o cómo conectarse.

Nos queda claro que no es la persona individual la que se salva a sí misma, sino la colectividad la que puede hacer la diferencia. Nos queda claro que es la comunidad, la solidaridad, la que aporta para el CUIDADO colectivo, y abre una nueva oportunidad para el cambio.

Creemos que es fundamental hacer una pausa, volver a mirar quién ha estado a cargo del CUIDADO y cómo eso afecta lacotidianidad. Reconocer  que el ritmo ha cambiado, que el balance entre la vida laboral y el CUIDADO de la familia exige otros tiempos, y que para cuidar de nosotras mismas y de los seres vivos a nuestro cargo, necesitamos flexibilizar nuestra jornada laboral y re-pensar la lógica productivista del trabajo. Así como, repensar la protección y el CUIDADO en el aislamiento.

Esperamos que esta pausa obligada, nos permita reconectar con la vida de otras maneras, para que nuestras luchas se profundicen por una vida más sana, más equilibrada y más justa para las personas, los seres vivos y la naturaleza.

Fuente: https://fondoaccionurgente.org.co/es/noticias/crisis-de-salud-una-reflexion-sobre-lo-incierto/

 

 

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