Claudia Azurdia, una historia para no repetir

Por: Belén Gálvez
País: Guatemala
6 octubre 2021

Al preguntar a Claudia Azurdia de 35 años si quería utilizar su nombre verdadero, respondió que sí, “no tengo miedo”, y es que su historia como víctima de violencia física, psicológica y económica dura aproximadamente unos cinco años en la Ciudad de Guatemala. Claudia es mamá de un pequeño niño, relata a RUDA como lo que pensaba ella que era una relación inofensiva terminó en violencia de género.

Claudia mencionó que al inicio como parte del enamoramiento todo es hermoso, “te tratan bien” expresó. Además, el agresor en ese entonces la estaba apoyando debido a que recientemente se había divorciado, sin embargo, se empezaron a presentar lo que conocemos como “red flags” (indicadores evidentes para alejarte de una persona, según Abril Juárez escritora en GIRE), que poco a poco iban mostrando la verdadera personalidad de su expareja. Claudia sigue relatando que empezó por alejarla de todos, no dejaba que hablará con sus amigos varones, ni con su mejor amigo o el papá de su hijo.

Después, empezó a decirle que no se vistiera de cierta forma, que no usara vestidos. Hizo a través de esta manipulación emocional que ella no continuara con el baile, algo que tanto amaba y que quería retomar, porque le daba celos de que ella bailará con otro hombre. Incluso, la acompañaba a todos lados, si ella quería visitar a su mamá o a su hermana él iba con ella. “Las personas me decían, ¡Qué lindo que te acompañe a todos lados!, pero eso era una forma de violentarme y vigilarme”.

Ahora Claudia ve con otros ojos todo aquello que estaba romantizado, incluso comentó que su situación no se la contaba a nadie. En sus círculos sociales, Claudia es percibida con un carácter fuerte, por lo que le daba vergüenza y pena contar lo que le pasaba, porque estarían viéndola muy expuesta y en un estado vulnerable.

La violencia económica empezó cuando él le decía que no tiene mucho dinero. Claudia por asegurarse de que estuvieran bien se metió a préstamos bancarios y a darle una extensión de su tarjeta de crédito.

Sin embargo, ella comenta que hasta el día de hoy sigue pagando la deuda, “al principio él me apoyaba con hacer los pagos, después ya no”. Incluso, con los pagos del hogar, él se aprovechaba de la situación y agarraba el dinero para utilizarlo en sus gastos personales.

La gota que derramó el vaso fue en las épocas de año nuevo, Claudia tenía contacto con la madre del hijo de su expareja, ella notaba que él agredía verbalmente a la chica con gritos, diciendo que él era el único que mandaba e insultándola con malas palabras. En la noche de año nuevo ocurre una discusión, la cual fue escalando hasta que se volvió violenta. Claudia terminó en el suelo, sin poder respirar porque quien se supone que la quería estaba encima de ella con sus manos alrededor de su cuello ejerciendo presión, ahorcándola.

Como pudo Claudia mordió el brazo de su expareja, recuerda las lágrimas y el dolor. Por todo lo que estaba viviendo supo que ya no podía seguir así, empezó por cortar todos los lazos posibles. Bloqueó todos los contactos de él, ya no mantuvo comunicación. Ella menciona que es muy importante que una sepa que es necesario estar bien, “Si tú no quieres salir de ese problema, es muy difícil estar bien, mejor y en paz”.

Cuando RUDA le pregunta si ella alguna vez pensó en hacer una denuncia al Ministerio Público, comenta que sí, pero sabía que los procesos podían ser muy tardados, revictimizantes y que por órdenes de restricción deben de actualizarse a cada cierto tiempo y compartir ese espacio con el agresor era algo que no deseaba pasar.

Tampoco quería conflictos, porque él era muy violento y cuando sucedió la agresión física, no pasó por su mente hacer la denuncia debido al shock que sentía. Claudia expresa lo siguiente: “Sería bueno que las autoridades prolongaran las restricciones e investigar también a profundidad al agresor”. Según el Observatorio de las Mujeres del Ministerio Público, durante el año 2021, se reciben 164 denuncias diarias de violencia contra las mujeres y ocupa el primer puesto dentro de los delitos más denunciados.

La sanación la encontró Claudia a través de sus amistades, su familia, su pequeño hijo y la terapia que recibe. También, en la lectura sobre superación y relaciones, gracias a todas estas acciones, ella ha podido darse cuenta con el tiempo sobre las actitudes que se romantizan en el amor y con las parejas y poder reconocer lo que le estaba pasando. También, se ha ido adentrando en la lectura sobre el feminismo, ella considera que el querer ser independiente, escuchar la historia de otras mujeres y luchar por los derechos ha llevado a querer contar su historia, para ayudar a otras mujeres.

¿Qué mensaje le gustaría dar a otras mujeres que estén pasando por lo mismo?

Claudia con mucha seguridad en su voz nos comentó, “No nos callemos, no tengamos miedo. No estamos solas. Debemos de tener confianza en nosotras mismas, estar sola no está mal. Hay personas que nos rodean y nos quieren, debemos de esforzarnos, yo sé que no es fácil salir de una relación dependiente, siempre tendremos un mañana y muchas cosas que podemos hacer, no nos rindamos”.

Si conoces o eres una víctima de violencia, por favor acércate a estos contactos.

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